Vuelo militar de EEUU a la Antártida regresa a Nueva Zelanda tras alerta por actividad espacial

Un avión C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que volaba de Nueva Zelanda hacia la Antártida regresó a Christchurch tras una alerta sobre un posible lanzamiento de misiles y riesgo para el espacio aéreo internacional, informó CNN

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Un vuelo militar estadounidense que se dirigía hacia la Antártida tuvo que dar media vuelta poco después de despegar de Nueva Zelanda, luego de que las autoridades aeronáuticas recibieran una advertencia sobre una actividad espacial considerada potencialmente peligrosa.

El episodio ocurrió durante uno de los periodos de mayor movimiento aéreo hacia la Antártida, cuando Estados Unidos reanuda sus operaciones de invierno desde Christchurch para transportar personal, equipos y suministros hacia la estación de investigación McMurdo.

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De acuerdo con información obtenida por CNN, el avión regresó a Christchurch después de que las autoridades de aviación de Nueva Zelanda emitieran una alerta para los operadores que sobrevuelan una enorme región del Pacífico.

La advertencia no significaba que todo el espacio aéreo estuviera cerrado, pero sí alertaba sobre un posible riesgo asociado con una actividad espacial que podía afectar a las aeronaves.

El avión estadounidense dio media vuelta rumbo a la Antártida

El vuelo fue realizado por un C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, un avión de transporte militar utilizado para trasladar tropas, vehículos y suministros.

Según los registros de Flightradar24 citados por CNN, la aeronave despegó del aeropuerto de Christchurch alrededor de las 9:00 de la mañana del martes, hora local, utilizando el indicativo ICE28.

El avión comenzó su trayecto hacia el sur, en dirección a la Antártida, pero aproximadamente dos horas y media después regresó a Christchurch. Poco antes de las 11:30 de la mañana, la aeronave había aterrizado nuevamente en Nueva Zelanda.

El vuelo se encontraba dentro del periodo conocido como WINFLY, una etapa anual en la que Estados Unidos incrementa los vuelos entre Christchurch y la estación McMurdo, una de las principales bases de investigación estadounidenses en la Antártida.

Estos vuelos son fundamentales para preparar la temporada científica de verano, cuando aumenta considerablemente la actividad de investigadores y personal en el continente blanco.

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Pero esta vez, el viaje se vio interrumpido antes de llegar a su destino.

La Autoridad de Aviación Civil de Nueva Zelanda explicó que tenía conocimiento del regreso de la aeronave y que previamente había emitido un NOTAM, un aviso dirigido a pilotos y operadores aéreos para advertirles sobre posibles peligros en una determinada zona.

La alerta se originó después de que la autoridad de control del tráfico aéreo de Rusia informara a Nueva Zelanda sobre una actividad que implicaba un posible riesgo para el espacio aéreo internacional.

En una actualización posterior, la autoridad neozelandesa señaló que Rusia había comunicado la existencia de un lanzamiento de misiles previsto y el "riesgo potencial asociado para el espacio aéreo internacional".

La zona involucrada se encuentra dentro de la Región de Información de Vuelo de Nueva Zelanda, conocida como FIR, que abarca unos 30 millones de kilómetros cuadrados sobre una extensa zona del Pacífico.

Una alerta que no cerró el espacio aéreo

Aunque la advertencia provocó que el avión militar estadounidense regresara a Nueva Zelanda, las autoridades aclararon que la emisión del NOTAM no implicaba un cierre automático del espacio aéreo.

La CAA explicó que estableció una zona de peligro y notificó a los operadores para que pudieran tomar sus propias decisiones con base en la información disponible.

La situación es especialmente compleja porque una gran parte de la región que supervisa Nueva Zelanda se encuentra sobre aguas internacionales. Esto limita el control que el país puede ejercer sobre actividades que ocurren en esa zona.

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Por ahora, las autoridades no han dado detalles públicos sobre la naturaleza exacta del lanzamiento que provocó la alerta ni han explicado si el riesgo estaba directamente relacionado con el vuelo militar estadounidense.

CNN informó que buscó comentarios de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, del Programa Antártico estadounidense y de la autoridad rusa encargada de la gestión del tráfico aéreo, sin que se conociera de inmediato una respuesta.

El incidente ocurre además en un momento particularmente sensible para las operaciones estadounidenses hacia la Antártida. Durante WINFLY, los vuelos que parten de Christchurch son esenciales para abastecer las instalaciones científicas antes de que comience la temporada de verano.

Así, lo que debía ser uno de los vuelos rutinarios de transporte hacia el continente más aislado del planeta terminó convirtiéndose en un inesperado viaje de ida y vuelta: el C-17 apenas había comenzado su recorrido hacia el sur cuando una alerta sobre una actividad potencialmente peligrosa en el espacio aéreo internacional obligó a reconsiderar el trayecto.