Al paso de los días, la esperanza de rescatar a familiares con vida entre los escombros en el litoral central de Venezuela poco a poco se acaba. Nueve días después de los sismos, los trabajos siguen. Hombres y mujeres residentes remueven piedras y bloques de cemento en la búsqueda de sus seres queridos.
Nueve días bajo escombros: se desvanece la esperanza de rescatar a 98 personas en La Guaira
En Catia de La Mar, una de las zonas afectadas por los sismos, los rescatistas trabajan para encontrar con vida a 98 personas que se encontraban en un edificio cuando se registraron los dos temblores. Familiares piden una grúa para mover un bloque de 60 toneladas donde se concentran los trabajos de busqueda.
Pero con cada minuto que pasa, el miedo y la angustia hacen presa a mujeres y hombres que no saben nada de sus padres, hermanos, hijos, tíos y familiares. Grenimar Guas es un ejemplo de ello. Desde el pasado 24 de junio no ha dejado de buscar a sus familiares: Lenys García, madre; sus hermanos Xoana y Roosvel; su sobrina Kendal y su cuñada Sandra Bolívar.
Cuando se registraron los dos sismos, todos se encontraban en el piso seis del edificio N3 de La Páez, ubicado en la parroquia de Catia de La Mar. Segundos después de los sismos trató de comunicarse con ellos. Los mensajes llegaban, pero no eran respondidos. Las llamadas al teléfono terminaban en el buzón de voz.
Cuatro días después de los temblores, una mujer que fue rescatada entre los escombros del inmueble dio los nombres de personas con vida que seguían atrapadas en el sitio.
La esperanza de vida
"¡Están vivos bajo los escombros!", comentó a N+ Univisión durante una entrevista el 28 de junio.
Los nombres mencionados por la persona rescatada le dieron a ella y a su familia una esperanza de volverlos a abrazar, por lo que su padre y otros familiares se trasladaron al lugar para ayudar en la remoción de escombros. Los esfuerzos se centraron en el resquicio donde fue rescatada la última persona.
Para agilizar las labores, solicitaron sistemas y gatos hidráulicos, compresores, cortadoras, rompedores, retroexcavadoras, grúas y maquinaria pesada. Uno de sus familiares, Krency Lozada, quien se encuentra en la zona, le comentó que durante el fin de semana llegaron rescatistas de El Salvador con el apoyo de perros rastreadores.
Los trabajos permitieron el rescate de un niño con vida durante el domingo. El menor es uno de los 46 sacados con vida durante la búsqueda, donde también se han extraído seis cuerpos. Las personas que habitaban en ese lugar y familiares informaron que entre los escombros todavía hay 98 personas. No se sabe si están vivos o muertos.
" Esto es desesperante, porque hay muchos rescatistas, y hacen sus pruebas y hay señales de personas que aún viven, pero hacen intento de entrar y no pueden. Ahorita, según viene una maquinaria más pesada”, comenta Grenismar.
Al pasar las horas, confía en que sus familiares y todas las personas sean rescatadas, pero conforme pasan las horas, poco a poco la esperanza se va terminando.
“ Da mucha impotencia porque hay demasiada gente y veo que no se está haciendo el trabajo como debe ser; es muy lento por la condición en que quedó ese edificio, pero cada minuto cuenta”, expresó mientras llora por la desesperación.
El bloque de 60 toneladas que frena los trabajos
En la mañana del 28 de junio, familiares y rescatistas que se encuentran en la zona solicitaron el traslado de una grúa para poder mover un tanque de cemento de 60 toneladas que colapsó con los sismos. Los familiares y rescatistas estiman que debajo de esa estructura se encuentran las personas.
El martes llegó una a la zona, pero la quinaria no soportó el peso, por lo que se está pidiendo una 250 o telescópica capaz de levantar hasta 250 toneladas.

"Necesitamos una grúa 250 para que pueda soportar el peso y mover ese bloque que impide continuar con la remoción de escombros y poder seguir buscando a todas las personas que se encuentran atrapadas en ese lugar. Por favor, pedimos ayuda para que llegue esa unidad", menciona Grenismar.
Hasta la tarde de este jueves, los familiares siguen a la espera de la ayuda mientras avanzan los minutos. que consumen la esperanza. Al cumplirse nueve días de la tragedia, la esperanza de los familiares se va perdiendo, dando paso a escenarios no esperandos.







