Luis Nevárez creció en
Los Ángeles rodeado de pandillas, pero decidió cambiar su destino y se unió a la academia de bomberos en
Tulare. Tras más de una década de servicio, sufrió un accidente con un cable de 12 mil voltios que le costó un brazo. Se recuperó, usó prótesis y regresó para demostrar que sí podía seguir adelante.
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