TAMPA, Florida.- La producción de fresas en la región de la Bahía de Tampa Bay enfrenta una de sus mayores amenazas de la temporada: el frío extremo. Las bajas temperaturas han detenido el proceso natural de maduración del fruto, lo que ha obligado a reducir o suspender las jornadas de cosecha y ha impactado directamente los ingresos de cientos de trabajadores agrícolas.
Productores y jornaleros resienten el impacto del frío en la cosecha de fresas en Tampa Bay
Las bajas temperaturas han ralentizado la maduración del cultivo, provocando jornadas reducidas y pérdidas económicas para trabajadores agrícolas y productores del área.
“Como hace mucho frío hay menos fresa, porque detiene el tiempo de la cosecha y no se madura”, explicó uno de los trabajadores. La disminución del producto en el campo se traduce en menos horas de trabajo y, en algunos casos, días completos sin actividad.
Trabajadores consultados señalaron que en días recientes no han podido laborar de forma continua. “Antier y ayer no trabajamos; hoy yo creo que unas tres o cuatro horas, mañana otro ratito y realmente no sabemos hasta cuándo podamos trabajar otra vez”, relató un jornalero.
Cada jornada perdida representa un golpe directo a la economía familiar. Con ingresos reducidos, cubrir gastos básicos como renta, comida y transporte se vuelve cada vez más difícil. “Hay veces que si no sale el día de 70 u 80 dólares, no estamos sacando ni para nosotros mismos”, comentó otro trabajador, quien aseguró que la situación ha afectado de manera significativa a su familia.
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Producción de fresas cae hasta 60% por el frío
Además de los trabajadores, los productores también resienten el impacto de las bajas temperaturas. De acuerdo con Fidel, agricultor de la zona, las condiciones extremas han provocado una disminución de hasta un 60% en la producción de fresas.
“Los gastos siguen, como el diésel. Te tienes que levantar más de madrugada y no sale mucha fresa, y todo eso te afecta porque no está saliendo lo que quieres sacar”, explicó. Aun cuando los costos operativos se mantienen, el volumen de cosecha no es suficiente para compensarlos.
Pese a las condiciones adversas, los jornaleros continúan trabajando cuando el clima lo permite, enfrentando temperaturas que dificultan incluso la recolección manual. “Se les congela hasta para agarrar las fresas; los dedos de los pies los trae uno así”, describió uno de ellos.
Ante el pronóstico de al menos una semana más de frío, los granjeros han reforzado la protección de los cultivos con mantas térmicas y sistemas de riego controlado, con la expectativa de que la producción pueda normalizarse en un plazo aproximado de dos semanas.






















