Tres mujeres y cuatro hombres jóvenes murieron en septiembre del 2017 cuando Spencer Hight, de 32 años de edad, disparó en la casa en la que estaban reunidos para ver fútbol americano. Se preparaban para seguir un partido de los Cowboys de Dallas cuando fueron acribillados. Hight y la anfitriona de la fiesta Meredith Hight, de 27 años, se estaban divorciando.