Anualmente, a la Oficina de Comunicaciones y Gestión de Emergencias de Chicago, donde funciona el sistema 911, llegan alrededor de 40,000 llamadas relacionadas con crisis de salud mental y muchas de ellas terminan en tiroteos mortales. A partir de agosto, la ciudad implementará dos programas piloto que costarán 3.5 millones de dólares para atender mejor esos casos.