Kyle William Spitze, de 27 años, pasará 77 años en una prisión federal después de que una investigación del Buró Federal de Investigaciones ( FBI) lo vinculara con una red extremista que utilizaba a menores vulnerables para producir material de explotación sexual y cometer otros actos violentos.
Marcaba con sangre a sus víctimas: Kyle Spitze, integrante de 764, fue condenado a 77 años por delitos sexuales contra menores
La investigación del FBI comenzó tras detectar actividad de HarmNation en redes sociales y terminó revelando el papel del joven de 27 años, originario de Tennessee, dentro de una estructura vinculada al grupo extremista nihilista 764.
Spitze, residente de Friendsville, Tennessee, recibió la sentencia el 19 de agosto de 2026. Además de la pena de prisión, si algún día recupera la libertad, deberá permanecer bajo supervisión de por vida, registrarse como delincuente sexual y cumplir condiciones especiales, de acuerdo con el Departamento de Justicia ( DOJ) de Estados Unidos.
"Criminal", un apodo escrito con sangre sobre su víctima
El caso comenzó a tomar forma en diciembre de 2023, cuando el FBI abrió una investigación por denuncias sobre integrantes de HarmNation, una red vinculada al grupo extremista violento nihilista 764, que distribuían material de abuso sexual infantil.
Los investigadores identificaron a Spitze, conocido en internet como “ Crimhn”, “Criminal” y “Criminaloli”, como uno de los integrantes. También establecieron que administraba un canal en redes sociales en el que aparecían imágenes y videos de menores desnudas que presentaban heridas de automutilación.
En algunas de esas imágenes aparecían variaciones de los apodos utilizados por Spitze, escritas con sangre o grabadas en los cuerpos de las víctimas. El mismo canal contenía además imágenes de mutilación animal.
En febrero de 2024, los investigadores obtuvieron una orden para revisar el teléfono celular de Spitze. El dispositivo contenía material similar y, en particular, imágenes y videos relacionados con dos menores.
Una de las víctimas tenía la palabra “criminal” escrita en el pecho con su propia sangre. Posteriormente, la menor dijo al FBI que Spitze la había amenazado para obligarla a entregarle las imágenes y permitir que fueran publicadas en otra plataforma.
Durante la investigación, Spitze reconoció ante los agentes que sus delitos tenían motivaciones terroristas.
La condena más alta impuesta por el DHS a un extremista
El acusado se declaró culpable de cuatro delitos: dos cargos por producir material de explotación sexual infantil, uno por colaborar en la distribución de videos de maltrato animal y otro por poseer y acceder a material de explotación sexual infantil con la intención de visualizarlo.
De acuerdo con los documentos judiciales citados en el caso, Spitze era miembro de 764 y administrador de HarmNation. Las autoridades describieron a ambas organizaciones como redes que recurren a plataformas digitales para compartir material de abuso sexual infantil y contenido extremadamente violento, además de presionar o extorsionar a menores para que realicen actos sexuales, se autolesionen u obedezcan otras exigencias.
La sentencia de 77 años es, según el Departamento de Justicia, la condena federal más larga impuesta hasta ahora a un extremista violento nihilista.
El caso dentro de una investigación más amplia sobre 764
El gobierno federal ha señalado que redes como 764 operan dentro y fuera de Estados Unidos y que suelen dirigirse contra personas vulnerables, especialmente menores. Según las autoridades, utilizan las redes sociales para conseguir material de abuso, someter a las víctimas mediante amenazas y chantajes y empujarlas a realizar actos de violencia, autolesión y explotación.
El expediente contra Spitze formó parte del Proyecto Infancia Segura, una iniciativa del Departamento de Justicia creada en 2006 para combatir la explotación y el abuso sexual infantil mediante la coordinación de autoridades federales, estatales y locales.
Con la sentencia dictada en Tennessee, el caso de Spitze termina, por ahora, con una condena de siete décadas y casi una más detrás de los muros de una prisión federal, seguida de supervisión de por vida si alguna vez vuelve a estar en libertad.







