El
Hospital Vall d'Hebron de Barcelona revoluciona la medicina al completar un
trasplante total de rostro utilizando el tejido de una persona que solicitó la eutanasia. La paciente receptora había
perdido sus funciones vitales tras una grave
infección bacteriana. Este procedimiento único permitió
coordinar la cirugía con
precisión quirúrgica, aunque abre un intenso
debate sobre la
compatibilidad genética y los protocolos éticos en la donación de órganos entre pacientes vivos.