“Me siento secuestrada”: niña de 8 años detenida en Dilley sueña con volver a casa

Testimonios de menores detenidos en el centro migratorio de Dilley, Texas, revelan angustia, ansiedad y carencias médicas. Una niña de ocho años asegura que se siente “secuestrada” y solo quiere regresar con su padre.

Video “Me siento presa”: Niña desde el interior del Centro de Detención de Dilley

DILLEY, Texas.En una videollamada desde un centro de detención migratorio en el sur de Texas, una niña de ocho años resumió en una frase el impacto del encierro en su vida: “Me siento secuestrada”.

María Isabela, detenida junto a su madre en el centro de procesamiento de Dilley desde hace más de un mes, dijo que su único deseo es volver a casa y abrazar a su papá.

Una niña de ocho años habló con N+ Univision San Antonio desde el centro de detención migratorio de Dilley, donde permanece junto a su madre desde hace más de un mes.
Una niña de ocho años habló con N+ Univision San Antonio desde el centro de detención migratorio de Dilley, donde permanece junto a su madre desde hace más de un mes.
Imagen Cortesía.


Durante la conversación, la niña relató que extraña a su familia, su escuela y su vida cotidiana. Su voz se quebraba mientras hablaba sobre cómo se sentía.

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“Estoy secuestrada y no me gusta la comida”, dijo.

El centro de Dilley alberga a más de 1,200 personas, y aproximadamente un tercio son menores de edad, según información recopilada en el lugar.

Algunos niños ya muestran síntomas de ansiedad, depresión y estrés por el confinamiento prolongado, como es el caso de María Isabela.

“Me siento presa”

Otra menor de nueve años, Valentina, describió el encierro como una experiencia similar a estar presa y pidió ayuda a autoridades y funcionarios para salir del centro y reunirse con su familia.

“Me siento mal, me siento presa, no me gusta el agua. Quiero hacer un llamado al senador Joaquín Castro a que nos ayude a salir de aquí”, dijo, refiriéndose al político que realizó gestiones en días pasados para lograr la liberación de otro menor: Liam Conejo.

Su hermano, de siete años, Víctor, dijo que extraña cosas simples: caminar por la calle, estar en casa y comer pizza. Testimonios similares se repiten entre los niños detenidos, que describen la pérdida de rutinas básicas como escuela, juego y contacto familiar.

Preocupación por atención médica

Fuera del complejo, la abogada Amanda Aguilar denunció que no se le permitió ingresar a las instalaciones y presentó el caso de un niño pequeño que podría estar perdiendo la vista debido a una condición médica preexistente.

Según su madre, antes de ser detenido tenía una cita para recibir tratamiento especializado, pero el proceso quedó interrumpido tras su ingreso al centro.

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La defensora aseguró que el menor muestra signos de ansiedad severa, como morderse los labios y la piel, y que su estado de salud se ha deteriorado durante la detención.

“Quiero ser libre”

En medio de la conversación, una de las niñas lanzó un mensaje directo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Quiero hacer un llamado al presidente Trump que nos deje quedarnos en su país. Quiero estudiar, quiero aprender inglés, pero no aquí, quiero ser libre”, expresó.

Las organizaciones defensoras de migrantes han reiterado que la detención prolongada de menores viola principios básicos de derechos humanos y han pedido alternativas a la detención, especialmente para familias con niños.

Mientras tanto, decenas de menores continúan esperando una resolución a sus casos migratorios, con la esperanza de abandonar el encierro y regresar a una vida normal.

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