TAMPA, Florida.- Una mujer fue sentenciada a 60 años de prisión tras ser hallada culpable de traficar drogas ocultas en dulces y productos dirigidos a menores, informaron autoridades estatales.
Sentencian a mujer por vender golosinas con fentanilo a menores
Autoridades decomisaron fentanilo suficiente para causar miles de muertes en la comunidad
Renee Stephens, de 32 años, conocida en su vecindario como la “candy lady”, fue condenada por cargos de tráfico y conspiración para traficar fentanilo, una de las sustancias más letales en la crisis de opioides en Estados Unidos.
De acuerdo con la investigación, Stephens vendía cereales, golosinas y otros snacks adulterados con fentanilo y marihuana, algunos de ellos con apariencia de productos comerciales atractivos para niños.
Las autoridades indicaron que la investigación comenzó en agosto de 2023 tras recibir una denuncia. A partir de entonces, agentes realizaron compras encubiertas y vigilancia durante varios meses antes de ejecutar una orden de cateo en diciembre de ese mismo año.
Durante el operativo, se incautaron aproximadamente 153 gramos de fentanilo, unas 100 pastillas de esa sustancia y decenas de paquetes de dulces alterados. Además, en operaciones encubiertas previas se habían adquirido otros 58 gramos del opioide.
Según las autoridades, la cantidad total decomisada tenía el potencial de causar la muerte de decenas de miles de personas, lo que subrayó la gravedad del caso.
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Fiscales señalaron que uno de los factores determinantes en la sentencia fue la forma en que la droga era distribuida, al estar oculta en productos asociados con el consumo infantil y disponibles en un entorno donde había menores.
El esposo de la acusada, Vincent Stephens, quien ya cumplía una condena previa de 20 años, también fue implicado en el caso. Fue condenado a 30 años de prisión adicionales por su participación en la conspiración, sumados a otra sentencia previa.
Autoridades locales advirtieron a la comunidad sobre el riesgo de productos adulterados que pueden circular como dulces o snacks, e instaron a padres y cuidadores a supervisar lo que consumen los menores y reportar cualquier artículo sospechoso.
El caso forma parte de una creciente preocupación por el uso de presentaciones llamativas para distribuir drogas altamente peligrosas, especialmente en comunidades residenciales.


























