ORLANDO, Florida.- En el Aeropuerto Internacional de Orlando, Oksana Kelly revisa equipajes como cualquier otro día. Pero al terminar su turno, la incertidumbre no se queda en la fila de seguridad: la sigue hasta casa.
Cuentas por pagar y dos niños que alimentar: pareja de agentes TSA evalúan renunciar si se prolonga cierre
Una pareja de agentes en Orlando enfrenta una crisis económica tras semanas sin pago por el cierre del DHS, mientras crece la presión financiera y emocional en familias de trabajadores federales.
Ella y su esposo, Deron Kelly, ambos agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), llevan semanas trabajando sin recibir salario debido al estancamiento presupuestario en el Congreso que mantiene sin financiamiento al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Con dos hijos pequeños, la familia enfrenta una decisión cada vez más difícil: seguir cumpliendo con su trabajo o priorizar la supervivencia económica.
“ Es muy agotador mentalmente… ¿cómo decidimos entre poder alimentar a nuestros hijos o venir a trabajar?”, dijo Kelly, quien además es organizadora sindical en el centro y norte de Florida.
Desde mediados de febrero , cerca de 50,000 agentes de la TSA en todo el país han dejado de recibir sueldo. Aun así, deben presentarse a trabajar, lo que ha obligado a muchas familias a recurrir a ahorros, préstamos o empleos alternos para cubrir gastos básicos.
En el caso de los Kelly, esos recursos ya comienzan a agotarse.
Kelly explicó que han estado utilizando sus ahorros, pero el dinero “se está acabando”. Si la situación se prolonga, contemplan pedir ayuda a familiares o solicitar un préstamo, una opción que, reconoce, podría hundirlos más en deudas.
Su esposo, Deron, ha buscado ingresos adicionales como repartidor de comida a través de plataformas digitales, una actividad que ya había realizado durante el cierre anterior a finales de 2025. Sin embargo, ahora evalúa una decisión más drástica: renunciar a su puesto en la TSA para encontrar un empleo estable.
El dilema no es solo financiero, sino emocional.
“Lo único que queremos es pagar nuestras cuentas y recibir el salario que nos corresponde”, afirmó Kelly.
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Familias al límite en medio del cierre
El caso de los Kelly refleja la crisis que viven los trabajadores federales. La falta de pago ha provocado ausencias en aeropuertos, largas filas de pasajeros y un aumento en las renuncias: más de 455 agentes han dejado sus puestos, según datos del DHS.
Líderes sindicales advierten que la situación podría empeorar conforme se acumulen los gastos básicos como renta, gasolina y cuidado infantil.
“ Dejen de preguntarme por las largas filas. Pregúntenme si alguien va a comer hoy”, dijo Hydrick Thomas, presidente del consejo sindical que representa a empleados de la TSA a nivel nacional.
Para familias como los Kelly, el problema también expone la vulnerabilidad de depender de un solo sistema laboral. Ambos padres han trabajado más de una década en la agencia, una decisión que ahora algunos cuestionan.
Oksana reconoce que podrían ser criticados por “poner todos los huevos en una sola canasta”, pero insiste en que eligieron el servicio público por su estabilidad, una promesa que hoy parece romperse.
Mientras el Congreso no alcance un acuerdo, la incertidumbre continúa. Y en hogares como el de los Kelly, cada día sin salario acerca más una decisión que podría cambiarlo todo: dejar atrás el uniforme para poder sostener a su familia.












