¿Era policía de Chicago? El asesino de Gloria Kowalewicz, de 8 años, pasó más de seis décadas sin ser descubierto, pero ahora algo reveló la verdad

El ADN y una huella dactilar permitieron identificar a Thomas F. McInerney Jr., expolicía de Chicago, por el asesinato de la niña, quien desapareció cuando iba a la iglesia en 1960. El FBI investiga posibles víctimas adicionales

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El asesinato de Gloria Kowalewicz, una niña de 8 años que desapareció cuando se dirigía a la iglesia en Chicago en noviembre de 1960, fue esclarecido después de más de seis décadas. Las autoridades identificaron a Thomas F. McInerney Jr., un agente del Departamento de Policía de Chicago que llegó a trabajar como detective de homicidios y murió en 2006 sin haber sido señalado públicamente por este crimen.

La resolución del caso fue posible gracias a los avances en las técnicas de análisis de ADN y a una huella dactilar que los investigadores habían conservado desde la escena del crimen. De acuerdo con el Departamento de Policía de Chicago, ambas evidencias permitieron vincular a McInerney con el asesinato de la menor.

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La investigación se prolongó durante décadas sin que las autoridades pudieran identificar a un responsable, pese a que el caso provocó una búsqueda que involucró a miles de personas interrogadas y cientos de pistas examinadas.

El hombre señalado se retiró de la policía en 1987, después de 28 años de servicio, y murió a los 70 años en Las Vegas, Nevada, en 2006. La noticia de la identificación reabrió también una pregunta que los investigadores no han podido responder: por qué eligió a Gloria como víctima.

"McInerney nunca debió haber portado la estrella del Departamento de Policía de Chicago, y es devastador aceptar que nunca fue identificado ni responsabilizado mientras estaba vivo", señaló la corporación en un comunicado.

Adam Kowalewicz, hermano de Gloria, era apenas un bebé cuando ocurrió el asesinato. En declaraciones al Chicago Tribune, lamentó que el hombre señalado hubiera vivido durante décadas sin enfrentar consecuencias por el asesinato.

"Lo único que me preocupa es que, lamentablemente, vivió una vida decente y falleció", dijo sobre McInerney. " Nunca pagó sus deudas. Uno espera que pague sus deudas con el buen Dios".

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Así desapareció Gloria Kowalewicz cuando iba a misa en Chicago

El sábado 12 de noviembre de 1960, Gloria salió de su casa poco antes de las 8:00 de la mañana para caminar hasta la iglesia de Santa María del Monte Carmelo, ubicada a unas cuantas calles de distancia, en el sur de Chicago.

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La niña cursaba el tercer grado de primaria y había recibido recientemente su Primera Comunión. Para aquella mañana, su madre había elegido un vestido a cuadros rosa y marrón, acompañado de un leotardo azul. Gloria llevaba también un bolso blanco de comunión con su libro de oraciones.

Sin embargo, nunca llegó a la misa. En algún punto del trayecto entre su domicilio y la iglesia, fue secuestrada.

Su cuerpo fue encontrado horas después en una zanja dentro de una reserva forestal al suroeste de Chicago. Un automovilista que observó el colorido vestido de la menor se acercó a investigar y descubrió el cadáver.

De acuerdo con la investigación policial, Gloria recibió dos disparos mortales en la cabeza. En la escena, los agentes recuperaron una bala, el abrigo y los zapatos de la niña, así como su bolso de comunión. También documentaron una huella dactilar en la correa del bolso, evidencia que sería fundamental para resolver el caso décadas después.

Cuatro días después del asesinato, más de mil personas acudieron al funeral de Gloria en la misma iglesia a la que se dirigía el día de su desaparición.

En aquel momento, McInerney tenía 24 años y trabajaba como agente de patrulla en el oeste de Chicago. Su ascenso a detective ocurrió hasta 1964. Las autoridades no han aclarado si participó como policía en la investigación original del asesinato.

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ADN y una huella dactilar: las pruebas que resolvieron el crimen

El caso permaneció sin resolver durante décadas, mientras las evidencias se mantenían almacenadas. La primera oportunidad importante de avanzar llegó en 2010, cuando los investigadores consiguieron obtener un perfil genético masculino a partir de restos de semen encontrados en la ropa de Gloria. Sin embargo, ese hallazgo no condujo a una detención.

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En 2024, a solicitud de la policía de Chicago, el FBI comparó el material genético con muestras disponibles en sitios de investigación genealógica. Ese trabajo permitió identificar a McInerney como la persona vinculada con las pruebas biológicas recuperadas durante la investigación.

Con el nombre del sospechoso, los investigadores dieron el siguiente paso: cotejaron sus huellas dactilares, registradas en la solicitud que presentó para ingresar al Departamento de Policía de Chicago en 1959, con la impresión localizada en la correa del bolso de Gloria.

La combinación de las pruebas genéticas y dactilares permitió establecer la conexión entre McInerney y el homicidio décadas después. La tecnología empleada para analizar el ADN no existía cuando la niña fue asesinada.

Tras retirarse de la policía, McInerney se mudó a Nevada y trabajó como investigador para la Oficina del Defensor Público Federal. Según su obituario publicado por el Chicago Tribune, se jubiló de ese puesto en 2004 y fue reconocido en 2003 como Investigador Destacado de esa oficina. Veterano del Ejército, también era padre de cinco hijos y abuelo.

Ahora, el FBI examina si el perfil genético de McInerney puede relacionarse con otros delitos sin resolver. La agencia indicó que está siguiendo pistas para determinar si pudo haber más víctimas durante ese periodo en la región.

El hecho de que el ADN del exagente se encuentre en el Sistema Combinado de Índice de ADN (CODIS), la base de datos genética del FBI, forma parte de las líneas de investigación que las autoridades están revisando.

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Aunque la policía considera esclarecido el asesinato de Gloria, McInerney murió sin enfrentar un proceso judicial por este caso.

La identificación del responsable tampoco ha permitido establecer hasta ahora qué motivó el ataque contra la niña ni si existió algún contacto previo entre ambos. Según las autoridades, los padres de McInerney vivían a menos de una milla de la familia Kowalewicz, pero no hay indicios divulgados de que él conociera previamente a Gloria.

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