AUSTIN, Texas.- Don Leocadio Jaramillo Martínez no solo cumplió años: celebró más de un siglo de historias, trabajo, familia y memoria.
Celebran los 108 años de don Leocadio Jaramillo, un hombre que ha visto más de un siglo de historia
Rodeado de su familia, recuerdos del campo en México y mucho buen humor, don Leocadio Jaramillo Martínez celebró 108 años de vida en la comunidad de Llano, Texas.
Este fin de semana, la comunidad de Llano, Texas, fue escenario de un festejo lleno de emoción para honrar los 108 años de vida de este patriarca originario de México, querido por su familia y conocido por muchos como un ejemplo de fortaleza y alegría.

El pasado jueves 15 de enero, don Leocadio alcanzó una edad poco común. Para celebrarlo, hijas, nietos y bisnietos se reunieron para cantarle “Las Mañanitas”, compartir pastel y agradecer por la vida de un hombre que ha sido testigo de generaciones enteras.
“Estamos festejando el cumpleaños de mi papá, 108 años. Estoy feliz, orgullosa, y de verdad es un privilegio tenerlo con vida”, compartió Leonarda Jaramillo, una de sus hijas.
Don Leocadio nació, creció y vivió gran parte de su vida en la comunidad de Rincón de Guayabal, en el municipio de Tejupilco, Estado de México. Ahí trabajó la tierra durante décadas, sembrando maíz, ajonjolí y calabaza, además de cuidar las vacas que tenía. La vida en el campo marcó su carácter y su amor por la sencillez.
Tras el fallecimiento de su esposa, sus hijos decidieron traerlo a Estados Unidos para cuidarlo. “Nosotros también andábamos con él cuidando las vacas. Luego falleció mi mamá, arreglamos los papeles y entre mi hermano y yo nos lo trajimos”, relató Leonarda Jaramillo.
A sus 108 años, don Leocadio sigue disfrutando de los pequeños placeres de la vida. Sus favoritos: enchiladas rojas con queso fresco y su refresco. Eso sí, hay platillos que ya no quiere ver: el mole y los frijoles, asegura, lo cansaron después de “100 años comiéndolos”.
Su sentido del humor sigue intacto. Su nieta Azucena cuenta que don Leocadio todavía sueña con el amor: “Es muy alegre y todavía busca novia. Hoy en la mañana nos dijo que quiere su novia”.
Para la celebración, nada se dejó al azar. Su nieta Hermila, estilista, se encargó de arreglarlo para la ocasión. “Le corté el pelo, lo rasuré, lo preparé para su fiesta”, dijo. Hubo pastel, regalos y abrazos, y un sacerdote que acudió para darle una bendición especial.
Con una sonrisa serena y rodeado de los suyos, don Leocadio celebró 108 años de vida, dejando claro que la longevidad también se construye con amor, familia y buen humor.
















