MIAMI, Florida.- Cuatro personas murieron y alrededor de 800,000 clientes se quedaron sin electricidad en Florida y Alabama tras el paso del huracán Isaías, que tocó tierra en la costa del Golfo de Florida como categoría 2 y avanzó hacia el norte con fuertes vientos y lluvias.
Isaías deja cuatro muertos y 800,000 clientes sin luz en Florida y Alabama; sigue riesgo de inundaciones
Aunque perdió fuerza, las autoridades mantienen la alerta por lluvias intensas e inundaciones repentinas en el sureste de Estados Unidos.
El sistema tocó tierra el viernes 9 de octubre cerca de Destin, en el Panhandle de Florida, como huracán categoría 2. Después avanzó hacia el norte y se debilitó hasta convertirse en un ciclón postropical, pero continuó amenazando con lluvias torrenciales, inundaciones repentinas y posibles tornados.
Aunque los vientos perdieron intensidad, las autoridades advirtieron que los efectos de la tormenta podían prolongarse durante varios días. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, señaló el sábado 10 de octubre que el riesgo de inundaciones seguía siendo elevado, pues algunas pueden producirse uno o dos días después del paso del sistema.
Cuatro muertes relacionadas con Isaías en Florida y AlabamaEntre los fallecimientos reportados se encuentra el de una mujer en el condado de Escambia, en el noroeste de Florida, después de que un árbol cayera sobre su vivienda. El alguacil Chip Simmons informó del caso a través de Facebook.
En el mismo condado, otro incidente relacionado con la tormenta dejó un hombre muerto por intoxicación con monóxido de carbono. Según el reporte, el gas provenía de un generador que funcionaba en su garaje.
En Birmingham, Alabama, una persona murió cuando un árbol cayó sobre una casa, informó Cory Moon, jefe del Departamento de Bomberos de la ciudad. Otra persona fue rescatada de la vivienda y recibió atención médica en el lugar.
Una cuarta muerte se reportó en el condado de Barbour, Alabama, en un accidente de tránsito relacionado con un árbol caído.
Las autoridades también reportaron daños materiales en distintas comunidades. En Pensacola, los vientos arrancaron el techo de un hotel y provocaron afectaciones en el aeropuerto, mientras el centro de la ciudad sufrió cortes de electricidad.
En Destin, una estructura para embarcaciones quedó destruida y varias calles se inundaron. En Panama City Beach, residentes y trabajadores retiraban escombros y materiales de construcción de estacionamientos y edificios.
En Mobile, Alabama, las autoridades informaron de árboles y cables eléctricos caídos, además de numerosos cierres de carreteras.
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El debilitamiento de Isaías no eliminó el peligro meteorológico. Los pronósticos citados por AP contemplaban acumulaciones de entre 4 y 8 pulgadas de lluvia (aproximadamente entre 10 y 20 centímetros) en el sur de Alabama, el Panhandle de Florida y la región de Big Bend durante el fin de semana.
Robbie Berg, meteorólogo de coordinación de alertas del Centro Nacional de Huracanes en Miami, advirtió que el sistema todavía representaba una amenaza por sus vientos y las lluvias intensas, con posibilidad de inundaciones repentinas significativas en algunas zonas.
Las autoridades meteorológicas también advertían sobre la posibilidad de tornados en partes de la región. El sistema tenía previsto avanzar hacia el valle de Tennessee y posteriormente hacia la región del Atlántico medio el domingo.
Los cortes eléctricos constituían otra de las principales consecuencias del fenómeno. AP estimó que unos 800,000 clientes estaban sin servicio, principalmente en Florida y Alabama. La cifra correspondía al balance difundido el sábado por la mañana y no necesariamente representaba el total definitivo de afectados.
El paso de Isaías se produjo durante una temporada atlántica que hasta ese momento había sido inusualmente tranquila, según AP. El sistema fue el primer huracán de la temporada de 2026 y el primero en impactar la costa este de Estados Unidos desde 2024, de acuerdo con la agencia.
Aunque los vientos perdieron intensidad y el sistema pasó a ser clasificado como ciclón postropical, las autoridades insistieron en que las comunidades afectadas debían mantenerse atentas a los avisos meteorológicos, especialmente ante la posibilidad de inundaciones que pueden desarrollarse después del paso de la tormenta.
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