La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Opciones. Si usted estuviera en una situación similar.
Hay silencios que pesan. Distinto, que cambian la vida de una casa entera.
Es el silencio por la ausencia de una mascota. Yo sabía que también.
Era tiempo para él. Porque perder a una mascota no es perder a un animal, es despedir a parte de tu familia.
Era mi compañero. Sí, era mi.
Era. Siempre estaba conmigo.
Sí, él. Donde yo iba, él quería ir.
Es muy duro. Y para lo que yo creo que nadie nunca está preparado.
Maricruz perdió rumbo. Gabriel perdió a magnus.
Dos historias distintas. Una misma herida.
La decisión más dolorosa que puede tomar alguien quien ama profundamente a una mascota. Dejarla ir antes de verla sufrir.
La verdad, no sabemos qué fue lo que le pasó. Un día estaba bien y el día siguiente dejó de comer.
Dejó de caminar a. Hicimos estudios y no en sí.
La siguiente opción era llevarlo con un especialista. Rambo no era solamente un perro para maricruz.
Él era infancia, rutina, compañía. Era hogar.
Hasta que un día dejó de serlo. Yo lo tenía que estar cargando para sacarlo y llevarlo a cualquier lado.
Y entonces llegó la pregunta que nadie quiere hacerse. Lo mantengo conmigo o lo libero del dolor?
Todavía hasta la fecha sí me siento culpable porque a lo él. La historia de gabriel y su perro magnus es similar a la de maricruz.
Pero en su caso, ellos cruzaron fronteras, literalmente. Gabriel trajo a magnus desde venezuela porque dejarlo atrás nunca fue una opción.
Nunca fue una opción dejarlo atrás. Sabía que no me lo podía traer al principio, pero fue una de las metas que me propuse a corto o largo plazo dependiendo.
Y bueno, lo logré. Años después llegó el diagnóstico.
Un cáncer agresivo. Y para mí nunca fue una opción verlo o esperar a verlo justo para él.
No era justo para mí ni para mi familia llegarlo a ver en ese punto. Entonces.
Bueno, yo obviamente lo consulté con mi familia porque era un miembro más de la familia y tomamos la decisión que no fue una decisión fácil de tomar. El último día de magnus no fue en una veterinaria, fue en su desayuno favorito y sintió la mano de su familia.
Antes de partir de este mundo. Qué fue lo que te llegó a ti a tomar esa decisión de.
Es momento de que magnus. Bueno, eh, que yo creo que era lo mejor para él, eh?
Creo que era lo más justo para que él tuviera un final digno. Sin sufrimiento, sin dolor.
Y aunque para muchos dueños la eutanasia suena cruel, veterinarios explican que médicamente, cuando una mascota ya no tiene calidad de vida, dejarla descansar puede ser un acto de amor. Cuando una mascota debe recurrir a la eutanasia.
Y cómo es el proceso? Ok.
Bueno, cuando es a veces una contestar, entonces siempre vamos a buscar una eutanasia cuando ya no hay otro camino que nos pueda ayudar a pues a curarlo o a mantener un perro libre de dolor. Pero cómo funciona la eutanasia?
Primero se administra una sedación profunda. El animal se relaja por completo, pierde la conciencia y ya no siente dolor ni miedo.
Después se aplica una segunda inyección con corazón deja de latir. Entonces es una decisión donde dejamos el egoísmo de lado y tenemos que dejarlo descansar.
Pero hay otra realidad de la que poco se habla el costo . En clínicas privadas este procedimiento puede costar entre 200 y 400 $ o más dinero que para muchas familias resulta imposible de pagar.
Pero en chicago existe una alternativa de bajo costo que ofrece el gobierno municipal a sus residentes. Nada más es 10 $.
Días para eso a3a7. Cuando estás listo, cuando ya sabes que es tiempo, puedes llamar aquí la.
Oficina del centro de cuidado y control animal de chicago cuenta con personal capacitado y acompañamiento digno, porque nadie debería ver sufrir a su mascota por falta de dinero. Aquí para la gente cuando .
Cuando necesitan hacer eso, porque no queremos que el animal está sufriendo y. Aunque ellos se van en paz, a su dueño luego le llega otra batalla y.
La culpa es no es un buen amigo, es un enemigo terrible. Llorarlo, hablarlo, recordarlo y no minimizarlo es clave para vivir este duelo.
A ver, no es evitar el dolor y no evitarlo. Uno ni evitarse lo mínimo.
Es incorporar esa experiencia dentro de nuestra vida, pero de una manera sana. Porque el duelo de perder una mascota no es exageración, es aprender a nombrar el vacío que deja alguien que nunca habló