La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Silvana: disculpe, ¿es usted helena c? Helena: yo soy helena carranza.
La mujer que te abandonó cuando apenas eras una bebé. A te extrañábamos, abue.
Reina: ay, cada vez estás más guapo. ¿cómo va la escuela?
Omar: pues, le estoy echando ganas para sacar buenas calificaciones. Reina: no cabe duda que tus padres hicieron un gran trabajo contigo, eh.
De seguro vas a ser alguien importante en la vida. Silvana: y también te vas a sentir orgullosa de mí, abue, porque al fin voy a hacer mis prácticas profesionales y las voy a hacer en una empresa alemana, que tiene planta aquí en méxico.
Reina: ay, qué bien. Ay, pero cuéntame, ¿ya tienes novia?
Porque debe haber muchas interesadas en ti. Tú si eres un buen partido.
Omar: bueno, si te contara -- miguel: entonces vino y se sentó a comer así, sin más. Argelia: ay, sí, hombre, ya la conoces como es.
Haz de cuenta que--eh, como si hubiera adivinado que iba a ser yo "mole", y se invitó solita a comer, ¿verdad? Omar: sí, pero a mí me dio muchísimo gusto ver la abuelita, ya ves como es bien.
Si nos apapacha, nos da regalos, es bien linda. Silvana: si tú.
Lo dices por ti porque a mí ni me pela. Apenas si me habló.
Argelia: ay, mi amor, ya no te hagas esas ideas, por favor. Mira, mejor, ¿por qué no me ayudas a hacer un menú, para la fiesta que vamos a hacer para la familia?
Recuerden que su papá y yo cumplimos bodas de plata. Miguel: nada más.
Argelia: nada más y nada menos. ¿qué hacemos?
Silvana: ¿qué vamos a cocinar? Argelia: pues, no sé, ¿qué sugieren?
Reina: ay, bon día. Me voy a animar a ir con tu estilista.
Siempre estás bellísima. Maleny: ay, abue, gracias.
Es que mi estilista siempre está recomendándome nuevos cortes. Reina: ay, por eso siempre estás tan bien arreglada y a la moda.
No me explico por qué no tienes novio. ¿mm?
Alguien como sebastián. Él y tú, harían la pareja perfecta.
Parecen hechos el uno para el otro. Silvana: abuela, de verdad no entiendo, eh.
Sebastián es mi novio y no tienes por qué estar haciendo comentarios tan fuera de lugar. ¿por qué siempre me haces menos?
Argelia: basta, basta. No quiero discusiones, menos el día de nuestro aniversario.
Ve por hielo, silvana, por favor. Silvana: argelia: no, no, no, no, de verdad que mi mamá no se mide.
Un día va a cometer una imprudencia. Ay, hermana, qué me lo digas.
Mi mamá es muy imprudente desde siempre, las cosas serían muy diferentes, si silvana supiera la verdad de su origen. Argelia: no, no, no, ¿cómo crees?
Yo no quiero hacerla sufrir más. Pues, no, no se trata de eso, pero hay que decirle la verdad.
Argelia: no. Miguel: doña reina, sus comentarios estuvieron fuera de lugar, no tiene por qué meterse en la relación de silvana, por favor, ¿qué pasa?
Reina: solo dije lo que pienso y no tiene nada de malo. Miguel: pues, sí lo tiene, doña reina, porque silvana es mi hija y la voy a defender de quién sea, ¿te quedó claro?
Reina: ya no voy a volver a esta casa. Ctor: ya logramos estabilizar a la señora, pero la bala dañó sus riñones y necesita inmediatamente de un trasplante.
Omar: yo le doy uno de mis riñones, doctor, yo se lo puedo dar. Silvana: o tome uno de los míos.
Doctor: se les harán los estudios necesarios para saber quién de ustedes tres es compatible. En un momento vendrán a buscarlos, para darles indicaciones, con permiso.
Miguel: gracias, doctor -- silvana: mi mamá se tiene que salvar. Ojalá que no tarden en venir por nosotros.
Miguel: yo creo que solamente omar y yo vamos a hacernos esas pruebas, silvana. Silvana: ¿por qué, papá?
Si yo también me lo hago, mi mamá tendrá más posibilidades de tener un donador. Miguel: si, pero piensa que un día tú vas a ser mamá y sin un riñón, todo se te puede complicar.
Silvana: estoy dispuesta a correr ese riesgo, papá. Mi mamá--estoy dispuesta a todo.
Doctor: ya tengo los resultados de sus estudios y la persona que es compatible con la señora argelia, es omar. Él le podrá salvar la vida.
Omar: pues, cuando me diga, doctor, y hacemos el trasplante, por favor. Doctor: organizaré todo para hacerlo lo antes posible.
Con su permiso. Miguel: gracias, doctor.
Gracias. Gracias por donarle un riñón a tu mamá, así estará más tiempo con nosotros.
Silvana: sí, hermano. Te prometo que te voy a cuidar muy bien para que te mejores pronto.
Me hubiera gustado ser la donadora, pero fuiste tú. Reina: ¿cómo se te ocurre qué tú puedes donarle algo a mi hija si eres adoptada?
Tú no eres hija de argelia y miguel, eres una recogida que quién sabe qué genes traerá. Silvana: ¿es cierto, papá?
Miguel: pasa. Argelia: mi amor, pásale.
Me imagino a qué vienes, supongo que debes tener muchísimas preguntas, ¿verdad? Silvana: sí, ya me enteré como fue que me adoptaron, pero ¿quién es mi verdadera madre?
Miguel: no lo sabemos, mi amor. El día que te adoptamos yo solo alcancé a ver a una mujer muy joven, con un gran lunar rojo en la cara y la trabajadora social, cometió la indiscreción de que se llamaba helena c.
Silvana: ¿es lo único qué saben? Miguel: no, también supimos que vivía o vive por el "ajusco", en el sur de la ciudad.
Silvana: ¿y no saben nada más? ¿qué significa la c?
Miguel: eso sí no lo sabemos. Puede ser la primera inicial de su apellido, pero hay muchos que empiezan con esa letra.
Argelia: mira, mi amor, yo entiendo tus inquietudes, pero no hace falta remover del pasado, ¿para qué? Nosotros, aunque no te engendramos, somos tus padres y así queremos que nos sigas viendo, ¿verdad?
Miguel: claro. Silvina: y así será, mamá.
La verdad, lo único que siento por ustedes es amor y gratitud, pero, por favor, entiendan que para mí es una necesidad muy importante saber cuál es mi origen, para poder estar bien. Miguel: yo te voy a ayudar a buscar a helena c.
Mira, lo único que queremos, es que tú y tu hermano omar sean felices, nada más. Silvina: silvana: no puedo creer que ya hayan compartido tantas veces mi publicación.
Sebastián: de seguir así, te vas a volver viral, eh. Silvana: sí, tengo que aprovechar que me está pasando esto.
Tengo que subir más publicaciones, voy a hacer en vivos, para que me vean por todos lados. Argelia: silvana: ma, ¿qué haces aquí?
¿estás bien? ¿necesitas algo?
Argelia: no, no, no, estoy bien, mi amor. Lo único que necesitaba era salir de ese encierro.
Oigan, me voy a quedar un ratito aquí con ustedes, ¿está bien? Luego me subo.
¿y qué están haciendo? Sebastián: viendo que la gente está reaccionando muy bien a la publicación de silvana.
Silvana: sí, ma. Estoy buscando a la mujer que me abandonó y ya lo han compartido muchas veces.
Argelia: ¿sigues con eso? Silvana: sí porque para mí es muy importante saber por qué me abandonó esa mujer.
Argelia: por el motivo que lo haya hecho, eso ya pasó y no lo puedes cambiar, así que mejor ya olvídalo. Miguel: argelia.
Hola--hola, sebastián. Silvana: hola, pa.
Miguel: eh, tienes que estar descansando, te llevo a tu recámara, ven. Con permiso, jóvenes.
Argelia: ay, gracias. Miguel: con cuidado.
Argelia: hm, gracias. Silvana: no entiendo por qué mi mamá se opone tanto a que busque a esa mujer.
La tengo que encontrar. Silvana: disculpe, ¿es usted helena c?
Helena: yo soy helena carranza. La mujer que te abandonó cuando apenas eras una bebé.
Í? ¿cómo si nada?
¿cómo si no fuese algo tan importante me cofiesas qué me abandonaste cuando era apenas una bebé? Helena: ¿qué caso tiene que te oculte la verdad?
Si estás aquí es porque ya sabes que yo soy tu mamá. Silvana: no, es que no te llames así porque no lo mereces.
Tú nunca has sido mi madre, aunque me trajiste a este mundo. ¿por qué me abandonaste?
Helena: porque tuve que hacerlo. Tal vez mis motivos no sean suficientes, pero era lo mejor para ti.
Silvana: ¿cómo puedes decir que pensabas en lo mejor para mí, si nunca te importó nada de mí? Helena: no, eso--eso no es cierto.
No había un solo día que yo no pensara en ti. Helena: esta fotografía ha sido mi único consuelo durante todos estos años.
Tu imagen es lo único que me mantiene viva. Silvana: te conformaste, te conformaste con una imagen.
¿por qué no luchaste para tenerme a tu lado? Helena: porque fue lo mejor para ti.
Silvana: ¿por qué insistes? ¿por qué insistes con que fue lo mejor para mí?
Helena: porque es la verdad helena: le pido a dios y a la virgen de guadalupe, que mi hija llegue a los brazos de unos padres amorosos y protectores. Que le den la vida y la felicidad que yo no puedo darle.
Por favor, virgencita, que mi hija no corra peligro en el hogar al que llegue y que sea una niña amada. Te suplico que un día mi hija me perdone por haberla abandonado, pero lo hago por el gran amor que le tengo y lo único que quiero, es ponerla a salvo de la maldad de simón.
Helena: me aterraba pensar que simón pudiera abusar de ti, siento tú una bebé. Si me obligaba a tener relaciones, siendo yo una menor, ¿quién le iba a impedir de hacerlo contigo?
Silvana: pero ¿por qué no lo denunciaste? Helena: por miedo.
Miedo a que me pegue como lo hace. Silvana: te juro que trato de entenderlo, pero aún me es muy difícil asimilarlo.
Te pido, por favor, que--que me des más tiempo. Helena: todo el tiempo que necesites.
En verdad, he esperado este momento durante mucho tiempo y puedo seguir esperando, pero, por favor, permíteme ser parte de tu vida. Silvana: mi madre biológica ya me explicó por qué tuvo que dejarme en esa casa hogar.
Argelia: y tú le creíste. Silvana: no tengo por qué dudar de ella.
Miguel: mira, si es lo que quieres, está bien, silvana. Solo te pido que tengas mucho cuidado.
Silvana: lo tendré, papá. Sí me conmovió lo que me dijo, pero aún tengo algunas preguntas que debe contestarme.
Omar: y, pues, pase lo que pase, sabes que siempre contarás con nosotros, ¿verdad? Silvana: lo sé porque para mí las cosas siguen siendo igual.
Nada cambia el que haya aparecido mi madre biológica. A ustedes siempre les agradeceré y--y los veré como lo que son, mis padres.
Y tú siempre serás mi hermanito de corazón. Y bueno, pronto vamos a festejar mis 23 años e invité a mi madre biológica a que viniera.
Argelia: ¿cómo? Pero ¿para qué o qué?
Silvana: me pidió ser parte de mi vida y le quiero dar esa oportunidad. Argelia: no, no, mi amor, te estás confundiendo.
Por supuesto que yo no conocía a esta mujer. Silvana: no, es que ya no más mentiras, mamá, quiero que me digan la verdad en este momento.
Ya, por favor. Miguel: ¿qué está pasando?
¿por qué gritan? ¿por qué alzan la voz?
Silvana: que te lo diga mi mamá. Algo me está ocultando de nuevo.
Escuché, claramente, que ella y mi madre biológica se conocían y ahora me lo quiere negar. Miguel: por favor, ya no más secretos.
Mis hijos se merecen lo mejor y la verdad. Argelia: está bien.
Conocí a helena antes, cuando silvana tenía aproximadamente 6 años. Yo sentí que una mujer nos seguía, saliendo la escuela.
Y otro día la volví a ver cuando fuimos en familia a comer pizza, y era helena. Llevaba meses siguiéndonos, hasta que un día la enfrenté fuera de la casa.
Silvana no es fruto de mi vientre, pero soy su madre por elección y lucharé por ella. Helena: entiendo lo que dices, pero no puedo seguir separada de mi hija.
Argelia: sí puedes, si ya lo hiciste una vez para protegerla, puedes hacerlo nuevamente. Yo te mandaré algunas fotos de silvana, para que tengas la tranquilidad de que ella está bien.
Helena: está bien. Lo haré por el bien de mi hija.
Argelia: pero tienes que prometerme una cosa, que nunca, jamás volverás a buscar a silvana. Porque ella no sabe que es adoptada y sería muy duro que se enterara.
Argelia: y esa fue la última vez que nos vimos. Aunque sí cumplí mi promesa y--y cada año le he mandado una fotografía tuya, mi amor.
Silvana: ¿te lo callaste? No me dijiste que sabías en dónde encontrar a mi madre biológica, ¿a pesar qué te dije que necesitaba saberlo?
Doctor: ya nada se puede hacer por la señora. La herida dañó al hígado de forma irreparable.
Silvana: no puede ser. Tal vez--tal vez si le doy parte de mi hígado.
Doctor: ya se estudiaron todas las posibilidades, pero ya no hay tiempo. Lo mejor será que pasen a despedirse de ella.
Silvana: helena: fue muy poco el tiempo el que estuvimos juntas. Pero me voy tranquila sabiendo que vas a estar bien.
Silvana: no quisiera perderte, daría lo que fuera por tener la oportunidad de conocerte mejor. Helena: solo quiero que sepas, que todo lo que hice fue para que estuvieras bien y que, aunque no estuvimos juntas, te amo con todas mis fuerzas.
A ti tengo tanto que agradecerte, que hayas cuidado de nuestra hija. Es una buena mujer.
Argelia: y te prometo que la seguiré cuidando siempre. Gracias a ti, ella llegó a mí y fue mi momento más feliz de la vida.
Helena: solo espero que algún día puedas perdonarme. Porque todo--todo lo que hice fue para cuidarte.
Silvana: lo sé, mamá. Ya no puedo reprocharte que lo hayas hecho porque he comprendido, que lo que hiciste, fue una renuncia de amor.