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Empezó un sueño hecho realidad. Hola.
Hola. Buenos días.
Cómo está? Muy bien.
Y usted qué tal? Bien, gracias.
Bienvenido. Gracias.
Cuál es su nombre? Raúl órdenes.
Bienvenido. Gracias, don raúl.
A dónde vamos? A un lugar donde empieza un sueño.
Un sueño de un michoacano. Un sueño vamos a ir a una esquinita donde me trae recuerdos muy bonitos, pero también agridulces.
Vamos para allá. Cuéntame.
Me queda llegar a estados unidos. Llegué a los 20 años y usted ya hacía tacos a méxico con mis tíos.
Ayudaba a mis tíos incluso cuando era más niño le ayudaba a un señor que vendía tacos al pastor. Ahí en el pueblo fue muy, muy difícil llegar acá.
Y acá no todos son tus amigos. Claro, acá te haces amigos y tarda y tarda, pero de primero los los amigos que yo conocí de niño o algo ya hablaba por teléfono y no me contestaban la llamada.
Entonces adaptarte a eso que es muy normal acá, adaptarte al cambio, fue muy difícil. De hecho, te digo, le hablé a papá que me quería regresar para méxico y me dijo algo muy, muy duro y lo entiendo.
Y usted puede regresar para mi casa, no puede decir eso, es muy tremendo, es muy inquieto. Desde tijuana a cancún es méxico, vente.
Pero aquí en mi casa no puedes llegar. Qué piensa de esas palabras de su papá?
Ahora? Gracias a mi papá, este me quedé acá, cambio mi switch en mi mente y gracias por ser duro conmigo.
Usted tenía 20 años don raúl, cuando llega. A este país con más incertidumbres que certezas.
Dónde estamos? A dónde nos estamos?
Estamos en una esquinita. Cuénteme.
Siéntete a gusto. Cuénteme qué significa estar aquí.
Hoy tenía una era estar azul allí. Eche una plancha toda vieja sin pintar en una máquina pa tortear.
Y tenía tacos de carne asada, recuerdo. Y había hecho tacos de tripas .
Y esa fue la. Primera vez que vi que sí.
Pues la primera vez que vine a esta esquina. Porque.
Por qué esta esquina a de aquel lado había un señor que le decían el gurú y vende muchos tacos. Y yo pensé que el señor gurú y yo podemos ser mancuerna.
Y aquí bajé y me acuerdo que bajé. Quiero estar una plancha con llantas todas feas.
Y vendí 28 $, pues todo lo que pude vender en toda una tarde. Pero nunca se me quitaron las ganas de de soñar.
Nunca, nunca. Aquí esquina, aquí estuve en este árbol.
Aquí estuve por primera vez, aquí estuve y nunca, nunca me gustaron las ganas de aquí. Me estacioné aquí, bajé mi, mi estar, la hice, la hice.
Era familiar y le quité. Era familiar y le quité la asientos y la convertía en en en comercial.
Me metí mis tanques de gas, mi todo, mi masa, mi salsa, todo. Ya tenía tiempo que no me paraba por aquí, pero igual este aquí fue un sueño.
Aquí empezó un sueño a hecho realidad y met gala ganar 50 $ y bueno pues el primer día fueron 28, que sea para las carnes y el gas, mañana me recupero y el domingo vengo al domingo y 33. Bueno, pero es algo rudo, vendía pero tenía hasta dos filas.
Raúl qué le diría. Al raúl de 20 años ahorita que fuimos a esta esquina?
Ahorita que andamos caminando sus pasos, qué, qué? Qué le diría este raúl , si lo tiene usted de frente y y y que usted lo conoce más que nadie.
Le diría que no, que no sea tan terco porque las terquedades cuestan, a veces cuestan dinero, emociones, familia. El ser terco, a veces bueno y a veces no, y le diría raúl de antes que necesitaba la experiencia a raúl de hoy.
Necesitaba tener más experiencia y más calma. Nos invitan por correo electrónico a una invitación a los mejores restaurantes de aquí, los ángeles, el último y.
A vista hermosa. Las mismas palabras me la llevo en mi corazón y pasen