El régimen cubano impone recortes drásticos en la jornada laboral y educativa ante una agudización de la
escasez de combustible que afecta bancos, deportes y vuelos. En medio del colapso, el
gobernante cubano agradece la ayuda de China y México,
mientras Estados Unidos advierte a sus aerolíneas sobre la situación. La presión de la administración
Trump busca un cambio de gobierno, dejando a la población en una incertidumbre creciente sobre el suministro de energía básico.
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