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Nuevo con su hija . Historia que nos demuestra que con paciencia y perseverancia se puede lograr un final feliz.
Que la amo. Estoy muy feliz.
Que no veo la hora de que venga. Ya no tanto como madre e hija sino como una amiga.
Esá muy grande como para que la trate como la deé. Felicidad y esperanza.
Es lo que siente esta mujer salvadoreña quien decidó venir a estados unidos en 2001 para buscar una mejor vida. Esto sacrifió la tapa de infancia de su hija carla a quien tuvo que dejar al cuidado de sus abuelos.
Es bien diícil porque no teía familia aqí. Era diícil tomar esa decisón de venir.
Y tratar de sobrevivir y de salir adelante. Siempre con la esperanza de poder ver a la familia que uno de joya.
De trabajar lo ás duro que se pueda. Hasta el momento, gracias a dios, ha sido posible.
Se acogó a programa que le ha permitido trabajar y hasta hace dos años iniciar su propia empresa dedicada a la limpieza de casas. Nunca he viajado de vuelta al salvador.
Estoy ansiosa por conocer a mi hija. Fueron incontables los momentos en que pería la esperanza y senía que nunca volveía a ver a su hija carla.
En 2014 empeó a tramitar los papeles para que le permitiera la entrada. Dos años despés, el gobierno de estados unidos aproó su solicitud.
Donald trump lleó a la casa blanca y su sueño se vino abajo. A mi me la probaron antes de queél empezara su mandato.
Cuandoél entó y dijo que lo cancelaba, no pudo viajar mi hija. Ahora bajo la administracón de joe biden, pudo ver una luz verde en medio del camino turbulento.
Departamento de inmigracón aproó la entrada de su hija al pís y ahora espera darle la bienvenida al mércoles de la póxima semana. Hay que tener en esperanza aunque uno veces se olvide y piense que todo va a salir mal.
Me dio depresón cuando me dijeron que no iba a poder venir. Hay que seguirle pidiendo a dios y esperar que tuvo porúltimo esa su hija sus brazos cuando teía seis años.
Ahora que tiene 25 podá abrazarla y recuperar el tiempo perdido. No ólo con ella sino tambén con su pequeño nieto.
Una historia que esá a punto