Axel Archaga Ríos tenía su teléfono, su ropa y la idea de volver a casa después de salir bajo fianza de la cárcel del condado de DeKalb, en Georgia. Había pasado varios días detenido por manejar sin licencia después de una parada de tráfico cerca de su escuela. Pero cuando estaba en la puerta, listo para irse, una funcionaria revisó nuevamente su información y le dijo que había una retención migratoria activa. Minutos después, su caso dejó de ser un proceso local de tránsito y se convirtió en una deportación federal.
“Me quitaron todos los sueños”: tiene 18 años, creció en Georgia y fue deportado a Honduras tras parada de tráfico
Creció en Georgia, iba a la escuela y soñaba con terminar sus estudios. Pero una parada de tráfico por manejar sin licencia terminó con Axel Archaga Ríos deportado a Honduras a los 18 años. Ahora intenta empezar de nuevo en un país que apenas recuerda.
“Me dieron toda mi ropa, mi teléfono, tenía todo en mis manos listo para irme a casa y entonces dijeron que tenía una retención de ICE”, recordó Axel Archaga Ríos en una entrevista a CNN tras su deportación a Honduras.
El joven, de 18 años, había pasado casi toda su vida en Estados Unidos. Llegó en 2014 junto a su madre después de salir de Honduras. Creció en Georgia, estudió en escuelas públicas y soñaba con terminar la secundaria y entrar al ejército. Hoy intenta adaptarse a Tegucigalpa, un país que apenas recuerda.
“Nunca pensé que iba a regresar a Honduras, y me mandaron de regreso. Me quitaron todos los sueños”, dijo a la cadena.
La historia de Axel comenzó a cambiar el 27 de marzo en Woodstock, Georgia. Según su relato, estaba estacionado detrás de la escuela cuando decidió mover el vehículo hacia el frente del lugar.
“Estaba atrás de la escuela, estaba parqueado y después, yo siempre muevo el carro para enfrente y ese día me moví el carro para enfrente y un policía estaba atrás en una casa; pasé al policía y me prendió las luces y me arrestó”, contó.
El motivo inicial de la detención fue una supuesta infracción en una señal de pare y el hecho de conducir sin licencia. Axel asegura que sí se detuvo, aunque por pocos segundos.
“Sí, unos segundos me paré y después me seguí yendo, pero el oficial me dijo que no me detuve los 5 o 10 segundos”, explicó.
Tenía una orden de deportación
Su abogado, Alejandro Cornejo, sostiene que la infracción de tránsito fue solo el detonante de un problema migratorio que permanecía oculto desde hacía más de una década.
“Axel es el típico muchacho americano que va a la escuela secundaria, que está obsesionado con el fútbol y que ama este país”, afirmó Cornejo.
El abogado explicó que el joven fue llevado a un centro de detención local después de la parada de tráfico y que allí las autoridades descubrieron que no tenía estatus migratorio legal y que existía una orden final de deportación emitida en Florida cuando él era apenas un niño.
“Axel es un muchachito que cometió el error de manejar el vehículo de su madre sin permiso, sin una licencia; como consecuencia, el policía lo ve manejando, lo detiene, lo lleva a un centro de detención en donde se confirma que el señor no tiene licencia ni estatus migratorio; en efecto, también tenía una orden de deportación final dictada por un juez de Florida; por lo tanto, fue transferido a un centro de detención de inmigrantes”, señaló.
La orden de deportación databa de 2015. Según Cornejo, se originó después de que la madre de Axel no asistiera a una audiencia migratoria en Florida relacionada con una solicitud de asilo presentada tras llegar a Estados Unidos.
“Su mamá vino a los Estados Unidos buscando protección bajo la ley de asilo en 2014; desafortunadamente, no asistió a una cita dada por el juez; el juez consideró ese caso abandonado y, como resultado, ordenó su deportación junto con todos los incluidos en el caso, en este caso Axel, quien tenía 4 años en ese momento”, explicó.
Axel asegura que nunca supo que existía esa orden. “No, nunca supe hasta que me lo dijeron los oficiales, porque desde ese tiempo nos mudamos de Florida porque mi mami sufría muchas cosas con el papá de mi hermanita”, relató.
Huyen por violencia doméstica
El abogado sostiene que la familia abandonó Florida por episodios de violencia doméstica y que, tras la mudanza a Georgia, nunca recibieron las notificaciones judiciales relacionadas con el proceso migratorio.
“Desafortunadamente, la mamá de Axel es uno de esos casos tristes de personas que son víctimas de violencia doméstica; como consecuencia de esto, tuvo que moverse del estado de Florida al estado de Georgia; por esto, ella jamás recibió ningún tipo de notificación de que tenía una audiencia con el juez de inmigración en Florida; por lo tanto, el juez dictó una orden de deportación”, dijo Cornejo.
También afirmó que la madre creyó durante años que estaba siendo asistida legalmente, aunque, según él, la persona que llenaba los formularios no era abogado.
“Ella tenía la idea de que estaba siendo ayudada por un abogado, pero no era así; había alguien ejerciendo la práctica no autorizada de la ley ayudándola a llenar todos esos formularios”, afirmó.
El caso de Axel expone las órdenes de deportación emitidas “in absentia”, es decir, cuando una persona no se presenta a una audiencia. En muchos casos, los menores de edad quedan incluidos automáticamente en los procesos migratorios de sus padres sin comprender el alcance legal de esas decisiones.
¿Qué puede hacer ahora?
El equipo legal intenta ahora reabrir el expediente en Florida bajo el argumento de que la familia nunca recibió notificación adecuada de la audiencia debido al desplazamiento por violencia doméstica.
La ley migratoria permite presentar una “Motion to Reopen In Absentia Removal Order”, una moción para reabrir órdenes emitidas en ausencia, especialmente cuando existen argumentos relacionados con falta de notificación o circunstancias excepcionales.
El abogado también cuestiona el tiempo en que ICE ejecutó la deportación. “El ICE ordenó su expulsión y ahora se encuentra en Honduras. Es una lástima... ni siquiera esperaron a que el juez evaluara el caso y decidiera reabrirlo”, declaró previamente a CBS News.
La situación de Axel también muestra cómo funcionan los acuerdos de cooperación entre cárceles locales y autoridades migratorias. Según Cornejo, la cárcel del condado de DeKalb notificó a ICE una vez confirmó que existía una orden activa de deportación.
“Se notificó a ICE, ya que como todos sabemos, la cárcel coopera bajo la política de 2017 para informar al DHS”, explicó.
En Georgia, varios condados mantienen mecanismos de comunicación con autoridades federales de inmigración que permiten transferencias rápidas de detenidos cuando existen órdenes migratorias pendientes.
Después de permanecer bajo custodia federal durante varias semanas, Axel fue enviado a Tegucigalpa.
Ahora vive con su abuela materna mientras intenta adaptarse a un país que dejó siendo niño. Dice que la mayoría de su vida quedó en Estados Unidos: la escuela, los amigos y su familia inmediata.
“Hice del primer grado hasta el 11 en Estados Unidos. Tenía un año más para terminar la escuela, y me quitaron todo”, dice Axel, mientras intenta reconstruir una rutina lejos del país donde creció.









