Para muchos votantes en Michigan, la contienda por el Senado de EEUU se ha convertido en algo mucho más importante que saber qué partido controla Washington.
Una reñida contienda por el Senado en Michigan enfrenta a los votantes judíos y musulmanes, ya de por sí nerviosos por la guerra en Gaza
En los suburbios de Detroit, algunos demócratas judíos se enfrentan a cuestionamientos profundamente personales sobre la fe y la identidad mientras sopesan si pueden apoyar al candidato de su partido. A pocos kilómetros de allí, en Dearborn, líderes árabe-estadounidenses que respaldaron al presidente Donald Trump hace dos años muestran una alarma cada vez mayor ante la retórica republicana.
En los suburbios de Detroit, algunos demócratas judíos se enfrentan a cuestionamientos profundamente personales sobre la fe y la identidad mientras sopesan si pueden apoyar al candidato de su partido. A pocos kilómetros de allí, en Dearborn, líderes árabe-estadounidenses que respaldaron al presidente Donald Trump hace dos años muestran una alarma cada vez mayor ante la retórica republicana.
Las preocupaciones se propagan por comunidades que ya estaban conmocionadas por la guerra de Israel en Gaza, desatada tras el ataque contra Israel perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023. Ahora, estas comunidades son actores centrales en la reñida contienda por un escaño vacante entre el republicano Mike Rogers, excongresista, y el demócrata Abdul El-Sayed, exfuncionario de salud pública que se convertiría en el primer senador musulmán del país de ganar las elecciones el 3 de noviembre.
Rogers ha retratado cada vez más a El-Sayed como un extremista y una amenaza para los votantes judíos, en un intento del republicano por ganarse a un electorado tradicionalmente demócrata. Rogers se rio cuando un senador republicano visitante dijo que El-Sayed dormía con una camiseta de Osama bin Laden, y respaldó una publicación en redes sociales que calificaba a El-Sayed de terrorista.
Las emociones ya estaban a flor de piel antes de esta última escalada.
En West Bloomfield, una sinagoga que se recupera de un ataque ocurrido este año se encuentra a solo media hora en coche del «Muro de las Lágrimas» en el centro de Dearborn, que rinde homenaje a los niños muertos en Gaza.
La contienda incluso ha dividido a amigas cercanas como Lori Goldman y Mimi Price-Miletic.
Goldman, una activista demócrata judía, describió el mensaje de Rogers como «una campaña de miedo».
«Se está propagando y no de manera lenta», afirmó. «Se está propagando de forma insidiosa, amplia y eficaz».
Price-Miletic, miembro del Comité Demócrata Judío de Míchigan, ve las cosas de otra manera. No apoya a El-Sayed y no ha descartado votar por Rogers.
«Lori Goldman es mi mejor amiga», señaló Price-Miletic. «Este verano le dije que no podemos hablar de Abdul. No quiero oír su nombre. Hemos acordado discrepar y no hablamos de ello».
«Ella lo adora», añadió. «Y yo siento exactamente lo opuesto».
Los republicanos buscan ganarse a los votantes judíos
Un elemento central de la estrategia de Rogers ha sido captar el voto judío tras las reñidas primarias demócratas entre El-Sayed y la representante de EE. UU. Haley Stevens, en las cuales Israel se convirtió en un punto central.
Stevens, una de las defensoras más firmes de Israel en el Congreso, se benefició de aproximadamente 30 millones de dólares en gastos por parte de grupos afiliados al Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC, por sus siglas en inglés).
Stevens representa gran parte del condado de Oakland, justo al norte de Detroit y hogar de una parte significativa de la población judía de Michigan. Rogers se ha enfocado intensamente en la zona y tiene previsto un evento este mes de octubre junto al senador estadounidense Ted Cruz (republicano por Texas), presentado bajo el título: «¿Quién nos mantendrá seguros? Rogers frente a El-Sayed tras el 7 de octubre y el ataque al Templo Israel».
Vance Patrick, presidente del Partido Republicano del condado de Oakland, indicó que Rogers estaba «definitivamente logrando avances» entre los votantes judíos y que la comunidad «está escuchando al Partido Republicano esta vez».
Patrick añadió que Rogers ha visitado sinagogas en todo el condado, incluido el Templo Israel en West Bloomfield, donde en marzo un ciudadano naturalizado originario del Líbano que vivía en Dearborn Heights estrelló un camión cargado de fuegos artificiales y gasolina contra el edificio y se tiroteó con un guardia de seguridad.
El atacante había perdido recientemente a familiares en un ataque aéreo israelí en su país natal.
El-Sayed condenó el ataque al Templo Israel, pero recibió críticas por decir que «la gente herida hiere a la gente». Más tarde se disculpó y expresó: «A cualquiera que sienta que mis comentarios pudieron haber sido hirientes, le pido una disculpa sincera».
Rogers y sus aliados han mencionado repetidamente esos comentarios; Rogers aseguró que El-Sayed «no puede condenar el terrorismo en nuestro propio país porque está muy cerca de las personas que apoyan a los Hermanos Musulmanes».
El miércoles, Trump fue más allá al afirmar que El-Sayed era miembro de los Hermanos Musulmanes.
No existen pruebas de que El-Sayed tenga alguna afiliación con los Hermanos Musulmanes. Su hermanastra, Eman Abdelhadi, escribió en redes sociales en 2012 que «mi familia ha estado vinculada a los Hermanos Musulmanes desde hace mucho tiempo» y describió una conversación con su madre sobre la participación en dicha organización a principios de los años setenta.
El-Sayed, quien nació en Míchigan de padres inmigrantes egipcios y fue criado por su padre, declaró esta semana a la cadena NBC que las publicaciones en redes sociales son «meras habladurías».
A principios de este año, la administración Trump designó como organizaciones terroristas a las ramas egipcia, jordana y libanesa de los Hermanos Musulmanes.
Los demócratas enfrentan divisiones por la candidatura de El-Sayed. Los demócratas todavía batallan para unificarse en torno a El-Sayed después de que las primarias dejaran al descubierto profundos desacuerdos sobre Israel.
El condado de Oakland es uno de los más grandes y políticamente influyentes de Míchigan, con aproximadamente 1,3 millones de residentes. Antaño un bastión republicano, se ha inclinado firmemente hacia los demócratas en las últimas dos décadas.
Sin embargo, muchos de los principales demócratas del país han tomado distancia de El-Sayed.
El senador estatal Jeremy Moss, quien es judío y compite por un escaño en la Cámara de Representantes federal abarcando gran parte del condado de Oakland, no ha respaldado a El-Sayed. Stevens ha manifestado su apoyo a El-Sayed, pero no ha hecho campaña junto a él.
Price-Miletic, quien respaldó a Stevens en las primarias, explicó que parte de la razón por la cual no votará por El-Sayed son sus apariciones pasadas junto al polémico transmisor en directo ( streamer) Hasan Piker, quien ha emitido comentarios calificados de antisemitas.
Goldman, fundadora de la organización de base Fems for Dems, considera que gran parte de la retórica difundida sobre El-Sayed es falsa y que los republicanos «se aprovechan de los temores que se generan en cada persona judía porque el pasado es un prólogo».
Representantes de El-Sayed, incluidos líderes locales y destacados funcionarios demócratas, han estado realizando eventos en casas particulares por todo el estado para dialogar con votantes judíos indecisos. El excongresista federal Andy Levin, de Míchigan, quien es judío y apoya a El-Sayed, ha participado en muchos de ellos.
«No adoptamos para nada un enfoque de venta agresiva», señaló Levin. «Se trata más bien de un grupo de judíos que se reúnen y dicen: "Bueno, hablemos todos de nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestras inquietudes"».
Hay una reacción adversa en la comunidad árabe-estadounidense más grande del país
Dearborn, situada justo al sur del condado de Oakland, se ha convertido en el epicentro de las divisiones políticas en torno a Gaza. Muchos votantes árabe-estadounidenses se volvieron en contra de los demócratas en 2024 debido al apoyo del presidente Joe Biden a Israel. Trump ganó la ciudad —de casi 100 000 habitantes— por un margen de 6 puntos porcentuales.
No obstante, la comunidad se ha mostrado cada vez más crítica con Trump desde su toma de posesión en enero de 2025. La retórica de Rogers y otros republicanos sobre El-Sayed ha incrementado ese descontento.
El alcalde de Dearborn, Abdullah Hammoud —un demócrata que no respaldó a ningún candidato en las elecciones de 2024—, calificó de «muy problemáticas» las palabras de los republicanos sobre El-Sayed y sobre el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, otro político musulmán prominente.
«Hemos visto al senador Cruz y a otros senadores estadounidenses llevar paneles con carteles al pleno del Senado, intentando básicamente vincularlos con organizaciones terroristas o calificándolos a ellos mismos de terroristas, simplemente por su fe», indicó Hammoud.
Las críticas también han surgido por parte de algunos de los líderes árabe-estadounidenses que fueron fundamentales cuando Trump ganó el estado hace dos años.
«Cualquier ataque basado en la religión de una persona es inaceptable», declaró Bishara Bahbah, quien ayudó a liderar el acercamiento de la campaña de Trump en Míchigan en 2024. «Abdul El-Sayed nació y creció en Estados Unidos. Es tan estadounidense como el que más».
Bahbah, quien cambió el nombre de su grupo de Arab Americans for Trump (Árabe-estadounidenses por Trump) a Arab Americans for Peace (Árabe-estadounidenses por la paz) al inicio del mandato de Trump, señaló que la retórica del presidente hacia El-Sayed cruzó una «línea roja».
«El presidente Trump agradeció en varias ocasiones a la población árabe-estadounidense por el apoyo a su candidatura. Pienso que la gente que lo rodea debería recordar eso», advirtió Bahbah. «Porque se acercan las elecciones».
