Depués de casi dos meses de cerrar sus puertas debido a la pandemia del coronavirus, la mayoría de las iglesias en Arizona se preparan para reabrir con las medidas necesarias para evitar una propagación del virus omitiendo algunos de los rituales, como los saludos de manos.
No se podrá dar el saludo de la paz con la mano en misa: así es la reapertura de iglesias en Arizona
Si usted tiene planeado asistir a un servicio religioso tenga en cuenta que se encontrará con diversos cambios y medidas de precaución, entre ellas el uso obligatorio de máscaras en algunas iglesias.
Las iglesias volvieron abrir para ofrecer servicios y eucaristías pero cuando la comunidad de creyentes regresen se encontrarán con algunos cambios.
“La gente tiene muchas ganas de regresar a la iglesia y vamos a estar checando la temperatura antes de entrar. La iglesia se desinfecta después de la misa, ya tenemos personal que limpia las puertas, las bancas, los baños”, dijo el padre Oscar Gutiérrez de la Parroquía La Sagrada Familia en Phoenix.
Entre los cambios está el sacramento de la confesión que practican los católicos. “Cuando la gente quiere confesarse estamos incluyendo una pantalla de vidrio para no tener mucho contacto con la gente, por prudencia, porque nosotros los sacerdotes temenos que cuidarnos de no contagiarnos”, agregó el padre Gutiérrez.
Aunque reabren sus puertas no todo es normal, están conscientes que el estado se encuentra en la Fase 2 y dijo que en la Fase tres podrán recibir un 60% de la capacidad de sus instalaciones. “Definitivamente tenemos que tener precauciones”.
Durante el confinamiento, muchas iglesias trasmitían sus misas o servicios en las plataformas digitales, ahora los feligreses tendrán que seguir adaptandose a los cambios y cumplir con las pautas sanitarias de las autoridades.
El padre Carlos Gómez, de la Parroquía San Agustín dijo que decidieron limitar el número de personas y omitir el contacto de manos con el saludo de “la paz este con vosotros”.
“Estoy dando más espacio, no estoy llegando a la capacidad de cien personas, tengan un poco de paciencia y todos podrán entrar en su debido momento”, sostuvo el padre Gómez.
Al ingresar, se provee desinfectante de manos, y frente a la imagen de San Agustín, las bancas están señaladas para que identifiquen cuales pueden utilizar. A todos los asistentes se les pide que traigan sus propias mascarillas.
“No comete ninguna falta, ni es pecado el no poder participar de la Santa Misa por enfermedad”, se lee en un letrero antes del ingreso.
“Si está enfermo no venga, puede contagiar a los demás”, pidió el padre.

