ORLANDO, Florida.- Lo que comenzó como una aparente llamada de rutina de un banco terminó convirtiéndose en un esquema que, según investigadores, permitió realizar compras por más de $25,000 dólares con tarjetas de crédito robadas.
Así operaba el fraude: gasta más de $25,000 en compras con tarjetas robadas
Las víctimas creían hablar con empleados bancarios antes de entregar sus tarjetas. Los sospechosos dividían compras para evitar alertas automáticas de fraude.
Las autoridades en Florida arrestaron a un hombre de Orlando señalado de participar en un presunto fraude que involucró a varias víctimas y compras repetidas de productos electrónicos de alto valor. Sin embargo,las autoridades señalaron que, de acuerdo a como funcionaba el engaño, las víctimas habrían sido convencidas de entregar sus propias tarjetas.
De acuerdo con documentos de la investigación, el fraude no comenzó con un hackeo sofisticado ni con una filtración masiva de datos. El primer paso era una llamada telefónica.
Según los investigadores, las víctimas recibían llamadas de personas que se identificaban como empleados bancarios. Durante la conversación, les advertían sobre supuestos cargos sospechosos o actividad irregular en sus cuentas, con el objetivo de generar preocupación y urgencia.
Después, los presuntos estafadores indicaban a las personas que su tarjeta debía ser reemplazada o revisada por seguridad. Para ello, les pedían enviarla físicamente o entregarla mediante procedimientos que parecían oficiales.
Las víctimas, creyendo estar protegiendo sus cuentas, terminaban proporcionando acceso a sus tarjetas. Una vez obtenidas las tarjetas, comenzaba la segunda etapa del esquema.
La investigación señala que los sospechosos realizaban compras constantes de artículos de alto valor, principalmente productos electrónicos como iPads y consolas de videojuegos.
Pero había una estrategia específica: en lugar de hacer una sola compra enorme, presuntamente dividían las adquisiciones en múltiples transacciones pequeñas o moderadas.
Según las autoridades, el objetivo podría haber sido evitar que los sistemas automáticos de detección bancaria identificaran movimientos inusuales y bloquearan las tarjetas.
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Productos fáciles de revender
Los investigadores también detectaron un patrón en los artículos adquiridos. Dispositivos electrónicos, tabletas y consolas suelen ser productos de alta demanda y relativamente fáciles de revender rápidamente, lo que los convierte en objetivos frecuentes en esquemas de fraude.
Las autoridades continúan investigando si existen más personas involucradas y si hay otras víctimas relacionadas con el caso.
Expertos recomiendan desconfiar de llamadas inesperadas que soliciten información financiera o pidan entregar físicamente tarjetas bancarias. Las instituciones financieras, en la mayoría de los casos, no solicitan a clientes enviar o entregar tarjetas mediante procedimientos no verificados.




















