Bolsa de valores, aeropuertos y energía: el plan de Miami para una eventual Cuba en transición

Empresarios y figuras políticamente conectadas de Miami elaboran propuestas para una eventual Cuba posterior al actual sistema, desde una bolsa de valores hasta proyectos de infraestructura.

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MIAMI, Florida.- Mientras el presidente Donald Trump aumenta la presión sobre el gobierno cubano y afirma que la libertad llegará a la isla, empresarios y figuras de la comunidad cubanoestadounidense en Miami están preparando planes para una eventual transición política y económica en Cuba.

Las propuestas incluyen la creación de una bolsa de valores en La Habana, una cumbre para atraer inversiones, la reconstrucción de aeropuertos y de la infraestructura eléctrica, además de un posible gobierno provisional antes de la celebración de elecciones. El proyecto, sin embargo, sigue siendo una iniciativa privada: el gobierno cubano continúa en el poder y no ha comenzado una transición.

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El reportaje publicado por The Wall Street Journal revela que varios empresarios cubanoestadounidenses están trabajando en estos escenarios ante la posibilidad de que se produzca un cambio político en la isla. Uno de los grupos está encabezado por Juan Omar Sixto, de 82 años, quien dirige la recién creada Cámara de Comercio Cubano-Americana.

Su organización trabaja en los planes para una eventual bolsa de valores en La Habana y una cumbre de inversiones que buscaría atraer a grandes empresas, bancos y fondos de inversión a Cuba. La idea es que, si las condiciones políticas y legales cambian, exista una estructura financiera preparada para canalizar capital hacia la isla.

Otro de los proyectos contempla la renovación de ocho aeropuertos cubanos, con un costo estimado de unos $8,000 millones. Los participantes también han analizado soluciones de emergencia para el sistema eléctrico, incluidas plantas de generación flotantes, ante el deterioro de la infraestructura energética.

Jorge Mas, empresario cubanoestadounidense y presidente de MasTec, es otra de las figuras involucradas en estos planes. De acuerdo con el Wall Street Journal, Mas calcula que reparar la infraestructura y estabilizar la economía cubana durante los primeros tres años de una eventual transición requeriría alrededor de $90,000 millones.

Mas también ha trabajado con la Cuban American Bar Association en propuestas legislativas para una eventual transición. Uno de los escenarios analizados contempla un gobierno provisional que podría durar hasta dos años mientras se preparan elecciones libres.

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El alcance de estos proyectos adquiere mayor relevancia por la posición que Trump expresó esta semana ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

El 22 de septiembre, el presidente estadounidense calificó a Cuba como un Estado fallido y dijo que la libertad llegará a la isla. Trump afirmó además que su gobierno está ejerciendo sobre el gobierno cubano una presión que, según él, es la mayor que ha enfrentado. La delegación cubana abandonó la sala durante sus declaraciones.

La Casa Blanca también ha presentado el discurso de Trump ante la ONU como parte de una política exterior basada en enfrentar a gobiernos que considera adversarios y en rechazar el comunismo.

Rubio habla de una Cuba abierta a la inversión

El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha vinculado cualquier apertura económica con cambios en el modelo político y económico cubano.

Rubio dijo esta semana que una Cuba bajo su actual sistema no ofrece las condiciones necesarias para atraer inversiones y que serían necesarios cambios sustanciales. Sus declaraciones coinciden con uno de los principales argumentos de los empresarios que están preparando estos proyectos: el capital privado requeriría nuevas reglas, seguridad jurídica y un marco económico diferente.

La situación energética de Cuba es uno de los factores que alimentan estas propuestas. El 18 de septiembre, la red eléctrica de la isla volvió a colapsar y dejó sin electricidad a millones de personas. Reuters reportó que se trató del sexto colapso parcial o nacional de la red desde enero y que algunas zonas han enfrentado apagones de más de 30 horas.

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La crisis combina problemas de infraestructura, plantas generadoras envejecidas y escasez de combustible. El gobierno estadounidense ha incrementado al mismo tiempo las restricciones sobre el suministro de petróleo a Cuba, una política que Washington presenta como parte de su presión sobre La Habana.

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