Durante casi dos décadas, el cardenal
Timothy Dolan fue arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Nueva York desde que fue nombrado en el 2009 por el papa
Benedicto XVI. Es conocido por su calidez y cercanía con los feligreses. El año pasado renunció a su posición debido a los requisitos de la edad canónica de la Iglesia católica; ya cumplió 75 años. Este es su legado.
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