Arizona.- Este verano ha sido especialmente caluroso en varias zonas de Estados Unidos, con temperaturas que han alcanzado niveles peligrosos en algunas regiones y que han aumentado el riesgo de problemas relacionados con el calor.
¿Hace demasiado calor para que los niños jueguen? Cómo evitar riesgos durante deportes y actividades
Los niños suelen estar tan concentrados en divertirse o competir que pueden no notar las primeras señales de agotamiento por calor. Estas son las recomendaciones para protegerlos durante deportes, campamentos y actividades al aire libre.

Este fin de semana, tendremos temperaturas muy elevadas que se se presentarán en Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Wyoming, Idaho y partes de Utah y Nevada, donde los termómetros alcanzarán entre 100 y 110 grados Fahrenheit.
Para los padres y tutores, además de preocuparse por mantenerse frescos, también es importante pensar en cómo estas altas temperaturas afectan a los niños cuando juegan al aire libre, van a campamentos o practican algún deporte.
Los niños suelen estar tan concentrados en divertirse o en la actividad que realizan que pueden ser los últimos en darse cuenta de que algo no está bien. Por eso, los adultos a cargo tienen la responsabilidad de identificar señales de alerta y asegurarse de que tengan descansos suficientes.
La Dra. Allison Edwards, directora médica de Sesame, explicó a UNIVISION que aunque los niños pueden tolerar el calor durante la actividad física de forma similar a los adultos cuando están bien hidratados y acostumbrados a las temperaturas, existen algunas diferencias importantes.
“Los niños producen más calor por unidad de masa corporal durante la actividad y suelen sudar de manera menos eficiente que los adultos”, señaló Edwards. Además, explicó que muchas veces los menores no reconocen o no comunican los primeros síntomas porque están enfocados en seguir jugando.
Por esta razón, no debemos esperar a que un niño diga que se siente mal. Es importante programar pausas para tomar agua y estar atentos a cambios en su comportamiento o energía.
Entre las recomendaciones preventivas están:
- Reducir la intensidad del ejercicio: durante los días más calientes no es recomendable mantener entrenamientos al máximo nivel, y la actividad debe aumentar gradualmente.
- Crear descansos programados: las pausas deben ser más frecuentes cuando suben la temperatura y la humedad.
- Buscar sombra siempre que sea posible: reducir el tiempo bajo el sol ayuda a disminuir el riesgo de agotamiento por calor.
- Mantener una buena hidratación: para prácticas de más de una hora, especialmente si hay mucho sudor, puede ser útil reponer electrolitos con bebidas deportivas.
- Usar métodos para refrescarse: ventiladores y sistemas de agua nebulizada pueden ayudar a bajar la temperatura corporal.
- Permitir un periodo de adaptación: al inicio de una temporada deportiva, los niños necesitan tiempo para acostumbrarse al calor antes de realizar entrenamientos intensos.
"Además, las organizaciones deben tener una política escrita sobre el calor establecida antes de que comience la temporada, una que ajuste la intensidad de la actividad, el equipo y los descansos según las condiciones, y no basándose únicamente en una decisión tomada en el momento", agrega la especialista.
La prevención es la herramienta más importante para proteger a los niños durante los días de calor extremo. Más que esperar a que aparezcan señales de agotamiento o malestar, hay que prepararse con anticipación, ajustar las actividades según las condiciones y crear un ambiente donde los niños puedan disfrutar del verano de forma segura.
¿Cuándo es demasiado calor para jugar o hacer ejercicio?
No se debe tomar la decisión solo mirando la temperatura del termómetro, hay que tomar en cuenta factores como la humedad y la exposición al sol. Por ejemplo, un día húmedo y soleado de 90 grados Fahrenheit puede representar un mayor riesgo que un día seco y con sombra de 95 grados. Para decidir si una práctica debe modificarse o cancelarse, también se debe considerar:
- La hora del día.
- La intensidad de la actividad.
- La edad y estado de salud de los participantes.
- Si los niños ya están acostumbrados al clima caliente.
- Las condiciones específicas del lugar donde se realiza la actividad.
“El objetivo es pasar de reaccionar cuando un niño ya se siente mal a tener un plan establecido antes de que comience la práctica. Las enfermedades relacionadas con el calor se pueden prevenir en gran medida con la preparación adecuada, y no tienen por qué quitarles a los niños la diversión de los deportes y campamentos de verano", concluye la doctora.
Este artículo se realizó en colaboración con TMX.


