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Jesús en la estación de bomberos donde trabaja en el área de logística.

La doble tormenta de los dreamers en Houston: el huracán Harvey y el futuro de DACA

La doble tormenta de los dreamers en Houston: el huracán Harvey y el futuro de DACA

Tres dreamers de Texas cuentan cómo dejaron de lado la incertidumbre sobre su situación migratoria para afrontar la tragedia de un huracán que devastó su ciudad arremangándose para socorrer a los afectados por el huracán.

Hablamos con beneficiarias de DACA que ayudaron a las víctimas de Harvey Univision

HOUSTON, Texas.- Jesús, Carolina y Karla apenas se recuperan del devastador huracán Harvey y ya temen una nueva: la posible cancelación de DACA.

Este jueves saltó un reporte que daba por hecho el fin de la Acción Diferida para Llegados en la Infancia, las redes sociales se indignaron, la incertidumbre creció y este viernes la Casa Blanca puso fecha para desvelar la decisión: el martes 5 de septiembre.

Pese a la angustia en el estómago, varios dreamers de Houston conservaron la calma y dedicaron esta semana a apoyar de distintas maneras a algunas de las decenas de miles de víctimas del peor huracán que ha tocado suelo estadounidense al menos en la última década.

Sin embargo, no olvidan que podrían negarles su permiso de residencia y de empleo en el país que les ha visto crecer, formarse y del que se sienten parte. Muchos de ellos ya han armado un plan A, B y hasta C con sus familias para encarar hasta el peor escenario pero, mientras tanto, hacen frente a la catástrofe que dejó Harvey. En el condado Harris, donde viven estos dreamers, hay al menos 68,000 jóvenes elegibles para recibir el beneficio de DACA, según el centro de estudios Migration Policy Institue .

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Estas son sus historias:

Organizando a los bomberos que salvaron vidas


Jesús en la estación de bomberos donde trabaja en el &aacu...
Jesús en la estación de bomberos donde trabaja en el área de logística.

Jesús (quien prefiere no divulgar su apellido) no ha salido de la estación de bomberos en la que trabaja desde el sábado, cuando las lluvias del huracán Harvey comenzaron a anegar las calles del New Caney, una ciudad a 38 millas del centro de Houston. Tiene cinco días ayudando en las labores de logística, asegurándose de que los uniformes estén listos para salir al rescate de personas, que todos tengan camas y comida suficiente para enfrentar la emergencia, identificando en los mapas las zonas afectadas.

Y aunque ya hubiera podido volver a casa, no lo ha hecho. “La única razón por la que no he salido es porque no quiero ir a ver los daños”, explica. “No es porque estoy trabajando, es porque me da sentimiento mirar que todo lo que hemos trabajado para tener esa casa se perdió en unos días por el agua”.

Jesús ha estado en el Departamento de Bomberos de New Caney desde 2014, cuando era voluntario. De esos días recuerda con emoción sus salidas en el camión. “Me gustaba porque podía ir a cambiar la vida de alguien”.

Este mexicano de 22 años es beneficiario de la Acción Diferida para Llegados en la Infancia desde 2012, poco tiempo después de que fuera implementada. El programa le dio una residencia temporal en Estados Unidos y un permiso de trabajo, y justo por tenerlo es que este año el Departamento de Bomberos le ofreció un contrato a tiempo completo que él aceptó.

“DACA significó que podía ayudar a mi familia con un poquito más de dinero y que podía asegurarme de que tenían todo lo que necesitaban”, dice
, el único miembro de una familia de cinco que tiene licencia de conducir, pues sus padres son indocumentados y sus hermanos –ciudadanos estadounidenses– aún tienen 14 y 16 años.

Aunque trata de no pensar en qué sería de su vida sin DACA, sí está al tanto de las noticias de la acción diferida, y solo de esas, pues dice que no es un hombre de interesarse en la política. Justo las amenazas de que el programa pueda terminar han llevado a la familia a evaluar sus escenarios. Cuando en los noticieros hablan del posible fin de DACA y de las promesas de deportaciones, los cinco tocan el tema con un interés que años atrás no habían tenido.

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"Hablamos de ese tema por si algo llegara a pasar. Si a mis padres los deportan, yo me quedo con mis hermanos (…) Y si me deportan a mí, a la siguiente persona a donde llegarían sería a mi tío. Ya casi tenemos eso entendido”.

Jesús dice no tener miedo. En México, asegura, no tiene nada que hacer. Es un país del que no recuerda ni a su familia, aunque sabe que la tiene. Dice que de allá le gusta “toda la comida", pero su enumeración de gustos es más larga cuando cruza la frontera: “De Estados Unidos me gusta el barbecue, los ribs (costillas de cerdo), los shrimps (camarones), la música country, los bares country, todo el country”. Piensa en inglés y dice que sus amigos y cercanos lo consideran estadounidense: “No piensan que soy mexicano".

Respondiendo llamadas de inmigrantes que perdieron su casa


Carolina Ramírez responde una llamada de un hispano damnificado e...
Carolina Ramírez responde una llamada de un hispano damnificado en Beaumont, Texas.

Carolina Ramírez, de 28 años, dedicó este jueves a contestar llamadas llenas de preguntas e incertidumbre: qué ayudas existen si he perdido la casa, cómo se piden, dónde hay un banco de alimentos, qué zonas siguen inundadas… Ella y sus colegas con DACA, agrupados bajo la asociación United We Dream en Houston, son voluntarios en una línea telefónica en español de asistencia a damnificados de Harvey.

“Nos han llamado familias, muchas de ellas indocumentadas, diciendo que sus casas están arruinadas. Quieren saber a dónde acudir, o no pueden salir todavía porque están rodeadas de agua, o no saben dónde obtener comida…”, cuenta Ramírez a las 7 de la tarde, al acabar de atender llamadas.

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Estos dreamers se pusieron manos a la obra desde el primer día, cuando se dieron cuenta de que Harvey no era una tormenta tropical cualquiera. Después de comprobar que todos estuvieran bien, el grupo organizó una llamada para buscar soluciones. Estaban aislados en sus barrios, sin posibilidad de salir por el agua, pero crearon un Google Doc.

Empezaron a traducir informaciones prácticas sobre el huracán al español y lo distribuyeron en redes sociales para la enorme comunidad inmigrante de Houston. Lo hicieron en un contexto de marcada ansiedad para ellos: estaba a punto de entrar en vigor la ley antiindocumentados SB4 en Texas y crecían los rumores de que la administración Trump eliminaría DACA, el programa que los ha protegido de la deportación.

Pero Ramírez dice que, tanto a la tormenta Harvey como a esos “relámpagos” de la Casa Blanca, los beneficiarios de DACA responden con trabajo duro. “Un dreamer es una persona que ve un gran reto y que no se queda con las manos cruzadas. Al contrario, buscan a la comunidad y tratan de enfrentar ese reto juntos”, dice esta mexicana que llegó con 4 años a Estados Unidos.

También recurrió a la comunidad cuando en la universidad creó un grupo de estudiantes indocumentados y cuando se sumó al movimiento nacional que logró que el presidente Barack Obama concediera en 2012 permisos de trabajo y residencia temporales a unos 800,000 jóvenes como ella.

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Sin DACA, Ramírez quedaría “supermolesta y enojada” pero no se plantea en ningún caso devolverse a México, donde viven ahora sus padres. “He vivido en Texas más de 20 años. Aquí crecí, tengo amistades y obtuve mi educación”.

Atendiendo a una evacuada en un refugio


Karla Pérez consulta información migratoria en un centro d...
Karla Pérez consulta información migratoria en un centro de llamadas de damnificados en Houston.

Desde que Donald Trump llegó a la presidencia, el tema de conversación entre Karla Pérez y su familia ha dado un giro de 180 grados. La dreamer de 24 años ha hablado con su pareja y papás acerca de qué pasaría si le quitan DACA.

“Definitivamente hay sentimientos de ansiedad porque DACA es algo que nos ha dado estabilidad y nos ha permitido dar cada paso de nuestras vidas con algo más de confianza“, cuenta la estudiante de Derecho que quiere ser abogada de inmigración. “Estoy aplicando a ciertas posiciones con organizaciones que ayudan a la comunidad inmigrante, pero no me contratarán si anulan la decisión migratoria“.

La lucha de esta voluntaria de United We Dream va mucho más allá. Durante el paso de Harvey estuvo en uno de los mayores refugios del sur de Houston, donde cuenta que asistió a una mujer mayor en silla de ruedas que fue rescatada en lancha y que estaba sola: “Estuve con ella todo el día. La ayudaba cuando quería comer, cuando necesitaba ir al baño o cuando quería salir”.

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“Ha sido muy duro y muy difícil ver a nuestra ciudad sufrir tanto y, especialmente, para la comunidad inmigrante ha sido una semana de mucha ansiedad porque desafortunadamente políticos antiinmigrantes han continuado sus ataques mientras se vive una tragedia“, reclama buscando las palabras adecuadas, que le cuesta encontrar en español.

Y entre esos ataques de los que habla, está la SB4. “Afortunadamente, la ley más antiinmigrantes que hemos visto ha sido bloqueada en las cortes y esperamos que se mantenga así. Ha sido como un suspiro de alivio“.

➡️ Si usted es dreamer con DACA y participó en las tareas de ayuda y rescate de víctimas de Harvey, puede explicarnos su experiencia por email a dbonmati@univision.net

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