El «sistema solar» Cervantes comienza a brillar en el firmamento

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Cervantes merece una galaxia, pero darle su nombre a un sistema planetario es un buen comienzo.

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Dos importantes cuatricentenarios

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El año 2015 ha sido emblemático para el cervantismo. La primera parte de la primera novela de la modernidad, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, apareció en 1605 y en 1615, hace 400 años, fue publicada la segunda parte, con el nombre de Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, para terminar de conformar la obra de ficción más importante de la historia en cualquier idioma.

También el año 2016 será simbólico para los cervantinos y para todas las letras, ya que el 22 de abril se cumplirán 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra. Por ello, la comunidad española ligada a la Astronomía no dudo en postular los nombres de Cervantes y de algunos de sus principales personajes al concurso abierto al público por la Unión Astronómica Internacional en agosto de 2015 para darle denominaciones universalmente referenciales a 20 sistemas planetarios descubiertos en los últimos años.

Cambiando el alfabeto

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ARA, el Altar, es una de las 88 constelaciones del hemisferio sur, visible en España desde las islas Canarias. Una de sus estrellas, μ Ara (Mu Ara), tiene el nombre en código de HD 160691, es la duodécima más brillante de la constelación y está relativamente cerca de la Tierra, a solo 50 años luz. Por ahora, se sabe que 4 planetas orbitan alrededor de μ Ara. La propuesta española, una de las ganadoras, postuló el nombre de Cervantes para la estrella y los de 4 personajes de El Quijote para los 4 exoplanetas.

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Es la primera ocasión en la que el público participa en estas designaciones, quizá porque los nombres de la mitología, que tradicionalmente se han utilizado para denominar a los cuerpos celestes y sus agrupaciones, ya se están agotando ante el endemoniado ritmo de descubrimientos astronómicos.

Un caballo planeta

Por supuesto, uno de los planetas de la estrella Cervantes recibe el nombre de Quijote. Hubiera sido una injusticia inexcusable dejar por fuera a Sancho, aunque hubiéramos preferido el nombre completo del leal escudero, Sancho Panza, en la denominación planetaria. El planeta Dulcinea hace honor a Dulcinea del Toboso, quizá el personaje «ficticio» más importante de la literatura universal, ya que no entra en escena directamente en El Quijote, sino que solo se le menciona, eso sí, hasta la saciedad, en la novela.

El cuarto nombre fue reservado para Rocinante, el caballo del quijote y en este caso puede decirse que el mismo Cervantes fue premonitorio. En la novela puede leerse: «[...]  al fin le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo». ¿Qué más alto, sonoro y significativo que pasar de rocín a caballo planeta?

Si por algo no hay que preocuparse con la estrella Cervantes es por la falta de títulos y personajes para nombrar a futuros descubrimientos de planetas, asteroides y cometas en el sistema en el que el célebre escritor hace las veces de sol. Allí están a la espera Sansón Carrasco, Maese Pedro y el rucio, el asno sin nombre de Sancho Panza. Fuera de El Quijote también hay aspirantes, como Persiles y Segismunda, la gitanilla y hasta el celoso extremeño y el amante liberal.

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