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El cáncer es tan antiguo (al menos) como los dinosaurios: un fósil lo confirmó

Publicado 4 Ago 2020 – 06:57 PM EDT | Actualizado 4 Ago 2020 – 06:57 PM EDT
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Por primera vez encontraron secuelas de cáncer en un fósil de dinosaurio que habitó hace 76 millones de años.

El cáncer no es una enfermedad única de los humanos. Hay registros del padecimiento en algunas especies animales, pero ha sido complicado rastrear su origen genético.

Dado que existen diferentes tipo de cáncer, no está claro cuándo pudo surgir la enfermedad por primera vez ni las especies que lo padecieron, pero un nuevo hallazgo podría aclarar misterios científicos.

En 1989, encontraron un fósil de Centrosaurus en Alberta, Canadá con una anomalía en un hueso de la pierna que los paleontólogos pensaron que se trataba de una fractura.

Tres décadas más tarde, el fósil fue sometido a una nueva investigación; en colaboración con el Museo Real de Ontario y la Universidad McMaster; que determinó que la malformación fue causada por osteosarcoma o cáncer de huesos.

El osteosarcoma es un tipo de cáncer que suele aparecer, al menos en humanos, en la segunda o tercera década de vida, y causa un crecimiento desorganizado y excesivo del hueso, cuyas células infectadas se propagan rápidamente hasta llegar a otros órganos.

Para descubrir el padecimiento en el fósil, el hueso fue sometido a una tomografía computarizada y después fue examinado a nivel celular con un microscopio.

La reconstrucción tridimensional logró recrear la propagación del cáncer en el hueso para determinar el diagnóstico final; sin embargo, todavía existían dudas y lo investigadores realizaron una nueva comparación.

El hueso fue equiparado con otra misma pieza de su misma especie, así como con un peroné de humano infectado con osteosarcoma y un hueso sano.

La combinación de estudios arrojó que indudablemente el hueso de Centrosaurus tenía cáncer avanzado que se pudo propagar a otros órganos, pero esa no fue la causa de la muerte del animal, sino una inundación que acabó con una manada.

«El hecho de que este dinosaurio herbívoro viviera en una gran manada protectora pudo haberle permitido sobrevivir más tiempo de lo normal con una enfermedad tan devastadora», explicó David Evans, uno de los involucrados en el estudio.

Los hallazgos de la investigación podrían dar pistas sobre el origen genético de enfermedades como el cáncer y tendrán que hacer un nuevo análisis de los fósiles que han sido encontrados con anomalías para descartar padecimientos similares.

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