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¿Cuál es el límite? Padres que les enseñan a sus hijos a matarse por un dogma

Publicado 26 Dic 2016 – 02:25 PM EST | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Una y otra vez me cuestiono hasta dónde deberían llegar nuestros sueños y creencias, y hasta dónde, nuestra autonomía como seres humanos. Sin duda alguna, esta incertidumbre se agudiza y llega a grados insospechados cuando me enfrento a casos como este: que un padre le enseñe a su hijo cómo inmolarse me resulta inconcebible.

Matar para honrar a un ser superior o perpetuar masacres en su nombre me resulta sumamente difícil de comprender...

Una enseñanza paternal: cuál es la mejor manera de morir

El video muestra como un padre les enseña a sus dos hijas de tan solo siete y nueve años cómo inmolarse y causar el mayor daño posible en el proceso.

"No debes estar asustada porque irás al cielo", le dice el padre a una de sus niñas. Ella, simplemente, asiente.

En una versión más larga del video, también aparece la madre despidiéndose de sus pequeñas y se le pregunta si sus hijas no son demasiado pequeñas para ofrecerse a esta causa.Ella responde: “ Nadie es joven cuando se trata de la yihad. Como todos los musulmanes, se supone que deberían participar”.

Luego de este video, una de esas niñas hizo explotar una bomba en una estación de policía en Damasco, capital de Siria. Ella falleció en el atentado y tres policías resultaron heridos

No puedo ver ese video sin conmoverme, enojarme y llorar. Todo al mismo tiempo.

¿Cuál es el límite?

Es respetable creer en dogmas y es completamente erróneo criticar a otras personas por sus creencias. Lo que sí creo que es peligroso, y absolutamente cuestionable, es sacrificar nuestra humanidad por un dogma.

Yo soy católica, aunque estoy lejos de ser una "católica ejemplar". No obstante, trabajo mucho para que esa creencia no me cierre los ojos, ni me impida ver todo lo que está a mi alrededor. Ese creo que es el límite:  perder el sentido común, el espíritu crítico.

Confío en Dios, en Jesús y, en ciertas ocasiones, también en la Iglesia. Sin embargo, desde pequeña entendí que todos deberíamos gozar de los mismos derechos. Por ejemplo, siempre entendí que la comunidad LGBT merecía los mismos derechos que las personas heterosexuales, y no por eso dejé de ser menos católica. Esto significa: me regí por mis principios a pesar de que se distanciaran de los de la Iglesia.

Desde mi perspectiva, ese es el límite: no permitir que un dogma nos limite. Porque, a fin de cuentas, nuestras creencias deben darnos alas y, por sobre todo, reafirmarnos en nuestra humanidad: no destruirla ni por medio de hogueras, ni por medio de inmolaciones. 

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