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10 bizarras curiosidades sobre las heces

Publicado 17 Feb 2014 – 03:00 AM EST | Actualizado 2 Abr 2018 – 09:15 AM EDT
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Bizarras en el sentido semántico anglosajón de la palabra, por supuesto. Es que de cierto modo, hablar de las heces es algo que resulta bastante bizarro... ¿no? Y en todos los sentidos, pues uno tiene que tener cierta valentía para hacerlo y además, en menor o en mayor medida, siempre resulta extravagante. Si bien mi valiente amiga Lucía ya nos estuvo deleitando con su interesante “ 5 curiosidades sobre las heces”, que seguro recordarás, hoy vamos a retomar el tema. Aunque esta vez no hablaremos de texturas, composición o cuestiones referentes a la química orgánica de las heces, hoy voy a enseñarte una decena de datos que probablemente desconozcas sobre las heces y la materia fecal alrededor del mundo. Comencemos con el recorrido...

10. Las playas del Caribe y su secreto fecal

Tal como te lo mencioné cuando vimos aquellas “5 razones para no ir a la playa”, en la arena de las playas hay una enorme cantidad de cosas desagradables sobre las cuales de seguro no quieres recostarte... El caso de las playas del Caribe y su blanca arena, consideradas como el paraíso en la Tierra por muchos, guardan un peculiar secreto no tan agradable: están hechas de heces de peces loro.

Los llamados escáridos ( Scaridae), popularmente conocidos como peces loro, se alimentan de plantas, parásitos y pequeños moluscos invertebrados, pero para poder atraparlos, rasgan los corales con sus dientes, similares al pico de un loro. De esta manera, tragan coral y fragmentos de roca que luego, excretan en forma de arena, suave y blancuzca. Existen unas 90 especies diferentes de peces loro que habitan prácticamente todo el Caribe, el Índico y el Pacífico, además, 1 solo ejemplar es capaz de defecar más de 90 kg de arena, la misma que caracteriza estas playas de ensueño. Los peces loro son la principal fuente de arena en los corales y muchas de las playas consideradas las más hermosas del mundo. ¡Pero qué pez más bonito! ¿Verdad?

9. La diarrea es materia fecal a máxima velocidad

¡Rápido y furioso! Si, una suerte de alegoría divertida y un film que encaja perfecto en una publicación como esta. ¿Alguna vez te preguntaste qué es la diarrea? Bueno, es materia fecal viajando por tu cuerpo a máxima velocidad. Hacer correctamente la digestión nos lleva entre 24 y hasta 72 horas, en ese lapso, lo que comiste viaja a través del esófago hasta llegar al estómago, luego al intestino delgado, posteriormente al grueso y por último, sale por al ano.

La diarrea resulta cuando el alimento hace todo el recorrido sin detenerse el tiempo necesario en cada parada, donde se absorbe el agua, se obtienen los nutrientes necesarios y demás. No obstante, determinados factores, como la presencia de un virus estomacal o un alimento en mal estado, puede acelerar todo el proceso, entonces el alimento va pasando muy rápido de un lado a otro, saltándose las paradas digestivas. En el estreñimiento, por ejemplo, ocurre exactamente lo opuesto, todo ocurre lentamente... lo que suele llamarse “tránsito lento”.

8. Puedes recibir un trasplante de heces

En nuestros días, la ciencia ha avanzado lo suficiente como para trasplantar prácticamente cualquier cosa que necesites y ello incluye la posibilidad de un trasplante de caca. Técnicamente conocido como bacterioterapia fecal, esto es 100% real y funciona. En el triste caso de que lo necesites, se colocan las heces de otra persona en tu colon, lo cual resulta útil para frenar diarreas asociadas a infecciones de bacterias C. difficile y casos de inflamación intestinal grave. Una vez allí, las bacterias “buenas” en la heces ajenas vuelven a colonizar el tracto digestivo, provocando mejoras inmediatas. Sólo hay que encontrar al donante adecuado... ¿crees que el de la imagen es buena opción?

7. Hay heces en la Luna

Como en todos los lugares en los que el Hombre ha estado, en la Luna hay heces. Siendo un poco más precisos, en la Luna hay 4 bolsas llenas de materia fecal y otros desperdicios que allí dejaron los astronautas del Apolo. Además de las heces, las bolsas tenían orina, vómito y desperdicios.

6. Los perezosos solo defecan 1 vez a la semana

Nunca un nombre fue tan bien escogido para un animal y el hecho de que los perezosos defequen una única vez a la semana es una prueba contundente, no muy científica, claro, pero si simbólica y muy graciosa. Sobre todo si tenemos en cuenta la forma en la que lo hacen. El defecar de los perezosos se conoce como “danza de popó” y necesitas verlo, pues es peculiar por demás, ya que el animal se mueve lentamente para poder defecar después de tanto tiempo sin hacer (puedes ver un vídeo de esto aquí, en una nueva pestaña). El perezoso demora tanto debido a la peculiar alimentación a base de ciertas especies de plantas en particular. 

5. Wolfgang Amadeus Mozart y la materia fecal

Es prácticamente imposible que el nombre de Mozart comparta una oración con algo relacionado con las heces... a menos que hagamos eso tan difícil que es separar al artista del arte. En el caso del inmenso Mozart, prodigio que con su música ha cautivado a todos por igual, desde las cortes europeas del siglo XVIII a nuestros días; si hacemos esa separación (y hasta por allí nomás), nos encontramos con un hombre más que complejo y la materia fecal con su nombre van más que bien.

Es sabido que Mozart era un gran humorista, pero su humor iba mucho más allá de lo tradicional, puesto que el utilizaba el humor escatológico con frecuencia, incluyendo escritos, discursos e incluso composiciones relacionadas con la materia fecal y la defecación humana. Muchos consideran que esto no era más que un reflejo del humor transgresor de la época, mientras que otros tantos aseguran que Mozart tenía varios rasgos psicológicos extravagantes, incluyendo la parafilia conocida como coprofilia

4. El fenómeno Mariko Aoki: las ganas de defecar... al leer

Seguramente este es el más extravagante de todos los puntos de este bizarro (en todos los sentidos del término) recorrido. ¿Alguna vez sentiste unas ganas insoportable de defecar luego de entrar a una librería o mientras estabas leyendo un libro? Pues si te ha sucedido y creías que habías enloquecido, me alegra contarte que no estas solo: parece que hay un montón de japoneses como tú. En 1985, una estudiante japonesa llamada Mariko Aoki desarrolló una teoría que fue publicada en una revista local llamada Han no Zasshi y allí describió lo que ella misma llamó el fenómeno Mariko Aoki, consistente en la extrema necesidad de defecar poco después de visitar una librería o entrar en contacto con muchos libros.

¿Descabellada? No para los japoneses, pues inmediatamente se publicó la revista, millones (¡sí, millones!) de personas se sintieron totalmente identificadas y aseguraron públicamente que les sucedía lo mismo. Si bien hay mucha controversia respecto a la expansión de este fenómeno, que tiene muy pocos casos (ninguno confirmado) fuera de Japón, hay quienes lo toman en serio y hasta plantean que podría tratarse de una mezcla de aromas, olor a tinta, pegamento y otras cosas que podrían provocar un efecto laxante o que bien sea el resultado de la postura que algunos toman al momento de buscar libros en una librería... sea como sea, no es más que un dato curioso y extravagante más sobre los queridos nipones.

3. Las heces pueden provocar combustión espontánea

Cualquiera podría imaginar que una enorme pila de heces y estiércol es algo desagradable y también dilucidar que, por sus bacterias, puede ser algo realmente peligroso para la salud. Sin embargo, quienes estén más acostumbrados a la vida en el campo y el trabajo rural, no necesitará imaginarlo. Es común que en grandes granjas se acumulen las heces de los animales en grandes pilas y muchos agricultores han aprendido de mala manera cuán peligroso es esto, puesto que cuando el estiércol se descompone, los microorganismos comienzan a hacer de las suyas, entre otras cosas, generando mucho calor.

Bajo determinadas condiciones, esas temperaturas pueden crecer lo suficientemente altas como para generar una combustión espontánea y hacer arder todo en un instante. Esta clase de incendio es mucho más común de lo que crees y se han registrado muchísimos casos en todo el mundo.

2. Vómitos fecales

¿Recuerdas aquél episodio de South Park? Sí ...claro que sí, ya sabes cuál... cuando Cartman... defeca por la boca (que puedes ver el vídeo aquí, en una nueva pestaña). Si bien en aquel conmovedor episodio la situación está muy exagerada en pos del arte de hacer reír, existe algo llamado vómito fecal, una condición anómala en medicina que no es para nada graciosa. Ocurre cuando se obstruyen los intestinos de alguna manera, el bloque provoca algo así como una reversa en el trayecto y bueno... las heces revierten su curso. Esto puede ser el resultado de problemas realmente serios, como tumores, fístulas intestinales, torsión intestinal o estreñimiento severo. 

1. Tu teclado, el ratón y tu celular pueden tener materia fecal

Existen innumerables estudios científicos sobre la materia fecal y según aseguran los investigadores, 1 de cada 6 teléfonos celulares tienen restos de materia fecal, cifra que no sufre muchos cambios en otros dispositivos similares, como el ratón o el teclado de tu computadora. Ni que hablar del dinero, donde existen muchas, pero muchas probabilidades de que alguna que otra partícula de materia fecal repose tranquilamente.

No lo dispuse en un punto, pero hablando de partículas... ¿sabías que cuando sientes el olor de algo es porque partículas de ese algo están entrando por tu nariz y tu boca? ¡Ja, ja, ja! Querrás tenerlo en cuenta la próxima vez que vayas a un baño público. 

Muy interesante, bizarro y curioso, ¿no lo crees? ¿Qué otros datos por el estilo conoces? ¡Hey, ya sabes, no olvides lavar bien tus manos después de ir al baño! 

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