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Oscar

Premios Oscar: Vistiendo a "Carol"

El vestuario de esta cinta encierra las claves fundamentales para entender los personajes.
27 Feb 2016 – 08:23 AM EST

Por Jeannine Diego | @univisiontrends

Nominada para un Óscar por el mejor diseño de vestuario, Carol , como todas las películas del director Todd Haynes ( Safe, Far from Heaven, Mildred Pierce), cuenta con un poderoso componente estético que va mucho más allá de la meticulosa reproducción de una época.

La responsable de vestir a Cate Blanchett como Carol Aird y a Rooney Mara como Therese Belivet—a su vez nominadas por su actuación—, es la británica Sandy Powell quien en esta edición de los Óscar, cuenta además con otra nominación por su vestuario en La Cenicienta, donde también coincidió con Blanchett.


Gran parte de la comunicación entre los personajes de Carol , adaptada de la novela lésbica de culto The Price of Salt de Patricia Highsmith, se da en un plano no verbal, cobrando el vestuario una elocuencia mayúscula.

Es ahí donde se encierran muchas de las claves para entender a los personajes y a la sociedad en la que viven.


A través de los tonos pastel cenicientos y las siluetas angostas y restrictivas, más cercanas a las de los años cuarenta que al "New Look" de los cincuenta, Powell nos introduce al momento preciso que viven Carol y Therese: el Nueva York de la posguerra, antes del "boom", un momento de transición, de paranoia, donde reinan el conservadurismo y la hipocresía.

Sofisticado, caro, discreto

Porque en los años cincuenta las mujeres estadounidenses aún acostumbraban mandarse a hacer su ropa, Powell concentró su investigación en el street photography de Helen Levitt y Vivian Maier, entre otros, más que en los diseñadores emblemáticos de la época, como Dior, Balenciaga o Balmain.

La británica utilizó prendas íntimas de los cincuenta para lograr la forma auténtica de los cuerpos de la época. El vestuario de Carol, una mujer de sociedad acaudalada, es sofisticado, caro, discreto.


Usa joyas prominentes y broches en las solapas. Mientras tanto, Therese, la joven y volátil empleada de una tienda departamental con aspiraciones de fotógrafa, viste de modo más casual, aniñado y bohemio, repitiendo su mismo gorrito y bufanda a lo largo de la cinta.

Carol y Therese son opuestas en todos los sentidos, acentuando la improbabilidad de su romance.

La consumación de la relación entre la pareja se pospone, prolongándose en el tiempo sin fin aparente, provocando en el espectador la misma sensación de ansiedad que sienten sus personajes al ser el objeto no sólo de los tabús sociales, sino de su propia autocensura.


Ver Carol es como entrar en una pintura de Edward Hopper y descubrir los trapitos sucios de sus personajes, conocer de cerca sus secretos.

Sandy Powell estará compitiendo por el Óscar contra sí misma con Cinderella, contra Paco Delgado con The Danish Girl, Jenny Beavan con Mad Max: Fury Road y Jacqueline West con The Revenant.


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