null: nullpx
Entretenimiento

Los últimos minutos de Víctor Yturbe, "El Pirulí", el famoso baladista acribillado a las puertas de su casa

Han pasado tres décadas desde que abatieron a tiros al célebre cantante mexicano en su hogar, y el caso sigue sin resolver.
28 Ene 2018 – 9:58 AM EST

Gente que llama a la puerta. Nadie podría imaginarse que algo tan simple, sería la antesala a una escena dantesca; armas que se desenfundan, una ráfaga de balazos y una muerte violenta, brutal, que deja a una familia sumida en la zozobra y un misterio sin resolver.

Así fue como murió Víctor Yturbe, el célebre baladista conocido como 'El Pirulí'.

Víctor Yturbe, 'El Pirulí': así era el famoso baladista que murió asesinado

Loading
Cargando galería


Era cerca de la medianoche del domingo 29 de noviembre de 1987, cuando Víctor Yturbe oyó sonar insistentemente el timbre de su residencia, ubicada en el exclusivo fraccionamiento de Las Arboledas, al norte de la Ciudad de México. El intérprete, quien había estado recostado en un sillón reclinable viendo una película por televisión, se apresuró a abrir. Su hija Lucy había ido al cine con su novio y todavía no había vuelto a casa.

-Lucy se fue sin llaves,- le dijo Irma, su esposa un par de horas antes, mientras ambos se acomodaban para ver la televisión. Era raro que Víctor pasara un domingo en casa debido a sus presentaciones personales, pero su concierto de esa noche en el casino de Tijuana se había cancelado, y había decidido pasar el fin de semana en familia. Después de una alegre comida, habían pasado la tarde jugando al dominó. Después Lucy salió con su novio mientras que Víctor Manuel, su hijo, subió a su habitación a estudiar para un examen.

-No te preocupes, yo la espero.

Fue por esta razón que el cantante se apresuró a abrir, sin imaginar que no era la dulce sonrisa de su hija la que lo esperaba, sino que la muerte sin rostro acechaba afuera de su hogar.


Romántico incorregible

Víctor Manuel de Anda Iturbe, nació el 8 de mayo de 1936 en el municipio de Ciudad Valles, San Luis Potosí (noreste de México), y creció escuchando en la radio a los boleristas de la época, aprendiéndose las canciones y también a tocar la guitarra. De niño montaba los caballos parejeros de su padre y se dedicaba a la charrería, gusto que rescató más tarde al adquirir su propio rancho y al organizar diversos eventos con los charros de Puerto Vallarta, su ciudad de adopción y donde inició su carrera.

Siendo aún muy joven emigró de San Luis primero a la Ciudad de México, donde tuvo un trabajo de oficina que lo hacía sentirse infeliz, y posteriormente llegó a Acapulco, donde laboró en un parque acuático, encontrando que le daba mayor felicidad caracterizarse como payaso y participar en espectáculos que hicieran reír a los niños. Fue en ese entonces que adquirió el mote que lo seguiría toda su vida.

" Era tan delgado", recordaría años después Irma, su esposa, en una entrevista para el diario ' El Universal', "que cuando se ponía esquíes acuáticos y su traje de payaso, la gente decía que parecía un pirulí (caramelo macizo de forma cónica), y se quedó así".

Víctor conoció a Irma en 1962 y el enamoramiento entre ambos fue instantáneo: " Me conquistó con su facilidad para hacerme reír, y porque era muy romántico. Me buscaba para llevarme flores, me cantaba al pie de la ventana. Mis papás como que no estaban muy de acuerdo, porque decían: '¿Quién es este muchacho, que no tiene oficio ni beneficio?'", pero finalmente una serie de circunstancias sirvieron para cambiar la opinión de sus futuros suegros y llevarla al altar. Un accidente laboral le provocó una lesión en la columna -que tuvo secuelas permanentes- y Víctor fue intervenido en el hospital. Irma estuvo siempre ahí con él y finalmente sus padres acabaron por aceptarlo, y la pareja se casó en 1963.

En ese entonces también ocurrió algo más: como ya no quería trabajar en el parque acuático, Víctor convenció a su esposa de trasladarse con él a la localidad de Puerto Vallarta, en Jalisco, que en aquél entonces no era el paraíso turístico que es actualmente, sino que se trataba de un pueblo más bien escondido, un secreto bien resguardado por sus visitantes, como Elizabeth Taylor y Richard Burton, quienes compraron ahí una casa después del rodaje de la película 'La Noche de la Iguana'. Y ninguno imaginaba que sería en este destino que cambiaría su vida para siempre.

El de Valentín Elizalde y otros asesinatos en el regional mexicano que permanecen en el misterio

Loading
Cargando galería


A quemarropa

Víctor se acercó a la puerta. Irma ya se había retirado a descansar y Víctor Manuel, adolescente, estudiaba en su habitación: era un buen chico, estudiante dedicado y, en ausencia de su padre cuando éste tenía presentaciones fuera de la ciudad o del país, fungía como el hombre de la casa.

Nuevamente el timbre, con insistencia. -Voy, voy.

La mano en el picaporte, da vuelta a la cerradura, algo que había hecho tantas veces antes. - No hace falta tocar tantas veces, ya oí...

Los tres hombres que habían caminado desde un auto estacionado justo al borde de la acera, y subido el sendero empedrado que llegaba a la puerta de la residencia, sacaron sus armas en el momento en que dió vuelta la cerradura, y antes de que Víctor pudiera decir algo, cualquier cosa, preguntar quiénes eran y qué querían, recibió la ráfaga de plomo. Seis tiros en rápida sucesión y a quemarropa, llegándole un balazo al esternón, otro a la clavícula, uno más al tórax, otro al estómago y uno más a la femoral. Los tiros fueron acompañados de un grito de horror, que fue lo último que su familia oiría, mientras el cadáver caía al suelo del recibidor.

Estrellato fortuito

El trabajo que Víctor consiguió en Puerto Vallarta fue como gerente de turno en el hotel Posada Vallarta, uno de los pocos que había en ese entonces en la zona. Fue ahí que el dueño del hotel, al enterarse de que cantaba como aficionado en reuniones, lo invitó a hacerlo en el bar del lugar. De este modo, Víctor comenzó a montar un pequeño espectáculo para adultos: interpretaba canciones románticas que eran estándares de la época, composiciones de Agustín Lara y María Grever, boleros y baladas que había aprendido a cantar en su juventud y que eran del gusto de los turistas y huéspedes que llegaban los fines de semana. Pronto se corrió la voz y empezaron a reservar habitaciones, o llegaban huéspedes de otros hoteles, para oírlo cantar.

El primer disco de 'El Pirulí ', titulado ' Noches en el Posada Vallarta', se editó en 1965, y fue un “producto especial” encargado y patrocinado en su totalidad por el entonces dueño del Hotel Posada Vallarta, quien a través de este disco buscaba promover su establecimiento y dar un regalo especial a sus huéspedes. De esta producción especial hubo un excedente que se envió a Casa Lemus, distribuidora de discos en Guadalajara, que empezó a venderlo al público obteniendo gran demanda.

La primera canción que lo hizo famoso fue 'Confidencias de amor', y Víctor se enteró de forma casual del éxito de este tema en un viaje que hizo de Vallarta a Guadalajara. Tomó un taxi y escuchó que el tema estaba en los primeros lugares de la radio. El taxista, quien no lo conocía le dijo: “Ah, es ese… el que canta en Vallarta“.

Víctor, asombrado y emocionado, llamó a su esposa, quien estaba embarazada de su primera hija, para contarle. "No daba crédito", recordó Irma años más tarde: "Para él cantar era un sueño, no pensaba que fuera a tener una carrera con eso".

Pero de pronto eso mismo fue lo que sucedió: Víctor comenzó a sonar en la radio, a recibir invitaciones para cantar en la televisión y en centros nocturnos de la capital. Fue por ello que la pareja decidió dejar Puerto Vallarta, aunque después comprarían un amplio rancho de 21 hectáreas en el lugar al que llamaron ' El Jilguero'.

Una vez en la Ciudad de México, nació su hijo, Víctor Manuel, en 1968 y su carrera comenzó a despegar, cantando temas clásicos acompañado por el célebre requintista Chamín Correa y también temas escritos especialmente para él, como ' Felicidad', de Felipe Gil (hoy Felicia Aguilar); y el más famoso: ' Verónica', con el que dio la vuelta al mundo y que, se dijo en el año de su lanzamiento, podría estar dedicado en secreto a Verónica Castro, quien en aquél entonces comenzaba a destacar en televisión y con quien se dijo (aunque nunca se ha comprobado) tuvo una relación más que platónica.

Tragedia, música y fama: la vida (y muerte) de los hijos de Joan Sebastian

Loading
Cargando galería


Un sueño hecho realidad: volar

Por otro lado, algo que logró, fue hacer realidad su sueño de volar: desde muy niño estaba obsesionado con los cielos y alguna vez tuvo la idea de ser piloto comercial, pero los estudios eran caros y no podía costearlos. Sin embargo, en cuanto empezó a ganar dinero, Víctor decidió que emprendería el vuelo.

A partir de 1967, sus pasatiempos siempre estuvieron relacionados con el cielo: voló aviones a control remoto, subió a los planeadores e hizo 'hand-gliding'; estudió, tomó cursos y finalmente se compró y piloteó una avioneta Cessna, por lo que, hacia 1983, en un impulso, se compró un globo aerostático.

En estas aventuras por los aires siempre estuvo acompañado de su íntimo amigo Manuel Santos, a quien conocía desde su juventud en Guadalajara, y quien era su cómplice en todo lo relacionado con las nubes, hasta que sucedió algo que lo hizo poner los pies en la tierra de modo definitivo.

Víctor dejó esta obsesión por volar cuando estuvo a punto de perder la vida en su globo, al chocar contra un cable de alta tensión durante un vuelo en el estado de Morelos. Víctor salió ileso, pero su inseparable amigo Manuel murió, y esta tragedia lo estremeció. En esta aventura también los acompañaba el cantante Enrique Guzmán, quien era muy amigo de Víctor y con frecuencia jugaban póker. A raíz del accidente en el globo y a instancias de una muy preocupada Irma, 'El Pirulí' dejó de volar para plantar sus nuevas ilusiones y pasatiempos en la tierra, dedicando por completo los últimos tres años de su vida a su rancho 'El Jilguero', donde tenía caballos y animales, así como hectáreas de cultivos, algunos de los cuales contribuirían, a modo de rumor, a crear una leyenda negra en torno a su muerte.

Las malas compañías

Aunque todo aquél que conoció a Víctor Yturbe coincide en señalar que era un hombre encantador, bien educado y generoso, lo cierto es que también sucumbió a los efectos negativos de la fama, por asociación: pronto, conforme crecía su popularidad (según señalan reportes surgidos después de su muerte), Víctor comenzó a ocupar un lugar en el medio del espectáculo, a participar en largas giras artísticas dentro y fuera del país, y comenzó a relacionarse con personalidades algo turbias, especialmente relacionadas con el mundo del juego y - se dijo en diversas fuentes- del tráfico o siembra de estupefacientes.

Ahora bien, a nadie le consta que 'El Pirulí' vendiera, consumiera o distribuyera drogas: todo esto se ha incorporado a la leyenda urbana tejida en torno a su violenta desaparición.

Pero sí hay algo de cierto: la noción de un vínculo y deudas con el crimen organizado ( más específicamente, con los integrantes del entonces vigente Cartel de Jalisco) es considerada la versión más lógica, debido a la gran vida que se daba Yturbe, quien había alcanzado un estatus económico envidiable acumulado varias propiedades y siempre rodeado de lujos.

Los investigadores se convencieron de que esta última hipótesis del crimen podría ser la más cercana a la realidad, toda vez que su labor como cantante, aunque de notable éxito, no le permitiría gozar de tan ostentosa riqueza, y menos aún en ese entonces, a principios de la década de 1980, cuando la nación mexicana se encontraba sumida en una desastrosa crisis económica que afectó severamente a millones de habitantes, y era notable que la vida de lujo y derroche de 'El Pirulí' no correspondía a sus ingresos.

'El Pirata de Culiacán' y su afición por los carros

Loading
Cargando galería


Pánico y peligro

El espantoso grito de Yturbe al ser acribillado hizo que Irma y Víctor Manuel salieran de sus habitaciones y corrieran hacia el recibidor. Fue Víctor Manuel quien vio a los tres hombres que se daban a la fuga y subían al auto.

Entrando en pánico, Irma arrastró a su marido hacia el interior de la casa, y de este modo, la escena del crimen fue comprometida y se complicó para los investigadores forenses. Lucy llegó unos minutos después, en compañía de su novio y ambos llegaron a encontrarse con una escena dantesca, más adecuada para una película de terror, que era justo lo que habían ido a ver esa noche a un multiplex en un centro comercial cercano.

Según muestran las fotografías que circularon en la prensa, Víctor Yturbe yacía en un charco de sangre, como un títere sin hilos, sus brazos en ángulos extraños y su cabeza hacia un lado. Hubo que sedar a Irma para apartarla del cuerpo de quien había sido su compañero, fiel o no, pero siempre ahí con ella, por más de veinte años.

Sin respuestas

Aunque al principio la familia y la prensa trataron de hacer pasar el homicidio como un asalto frustrado, pronto trascendió, conforme se hicieron públicos los reportes policíacos, que el cantante había sido ejecutado. Las investigaciones revelaron que muy posiblemente 'El Pirulí' había sido asesinado por órdenes de un cartel del narco, esto debido a las características del crimen: le habían disparado una carga entera, a una distancia de menos de seis metros con balas calibre nueve milímetros, de tipo expansivas, que dieron en el blanco y fueron letales de manera casi inmediata. En 1999 el asesinato del famoso conductor de televisión Paco Stanley, sería equiparado a esta muerte y también quedaría por años en un limbo de suposiciones y pistas sin resolver.

En el mundo artístico corrió como reguero de pólvora la noticia y hubo un shock generalizado. A su sepelio acudieron figuras como el célebre Raúl Velasco, quien fue el zar del espectáculo por décadas; Enrique Guzmán, José José, Guadalupe Pineda, Dulce, Imelda Miller y muchas otras figuras que eran amigos del intérprete, aunque ninguno quiso hacer comentarios. A mediados de esa época, las ejecuciones del narco no eran comunes y el asesinato de Yturbe fue un evento fuera de lo común, lamentable. El crimen, hasta la fecha, sigue sin resolver. La familia dejó la residencia, que eventualmente se vendió y después fue demolida para hacer espacio a un campo de golf.

El mito de 'El Pirulí' sigue vigente, especialmente entre los amantes de la música romántica, quienes recuerdan esas canciones que hicieron suspirar a una generación entera y quedan como el legado de un hombre de sonrisa franca, que nunca imaginó que un error de juicio en sus amistades le costaría la vida de un modo tan macabro y tan drástico, aunque su lugar en la cultura popular mexicana, nadie -ni siquiera el olvido- le pudo quitar.

También te puede interesar:

RELACIONADOS:EntretenimientoTragedias

Más contenido de tu interés