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Francisca Lachapel aún no tiene fecha, pero ya sabe cómo quiere su boda con Francesco Zampogna

La presentadora de Despierta América está convencida de que su prometido es el hombre que tanto le pidió a Dios y revela cuáles son esas cualidades que lo hacen un ser extraordinario.
17 Dic 2018 – 6:27 PM EST

Por Celeste Rodas de Juárez

En un viaje de ensueño y pleno en detalles románticos, Francisca Lachapel vivió el mejor día de su vida, cuando la semana pasada su novio, el empresario italiano Francisco Zampogna, le entregó el anillo de compromiso. "Y ahora la pregunta es, ¿y la boda para cuándo? Antes la pregunta era, ¿y el anillo para cuándo? Ahora es la boda. Después será, ¿y los hijos para cuándo? Después, ¿los nietos pa' cuándo? No tenemos una fecha, pero ojalá sea pronto. Yo les voy a ir diciendo", asegura la dominicana de 29 años.

Lachapel, ganadora de Nuestra Belleza Latina 2015 y presentadora de Despierta América, admite que le "gustaría tener una familia" y que le emociona tener una boda de ensueño. "Cuando era niña, no soñaba ni con una boda... Porque es que del mundo que yo vengo, de la pobreza que yo vengo, esas cosas se supone que no son para una niña como yo. Estoy viviendo un sueño, tener una persona que me quiere, que me ame, que me respete. Y ahora tener la oportunidad de tener una boda como de cuento de hadas, me lo voy a vivir y me lo voy a gozar".


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Si será en jardín, playa o en un edificio espectacular, no lo sabe. "Todavía no lo sé. Todavía es muchísima la emoción de mi pedida de mano y como que todavía estoy en esa nube. Todavía ando en Dubái. ¡Era mi primera vez en Dubái ¡Y regresé con anillo!".

Aunque él es italiano, ella es de República Dominicana y ambos viven en Miami, el compromiso se realizó en Dubái porque, según Francisca, siempre le había expresado que deseaba que la pedida de mano fuera algo muy especial. "Y él dijo que Dubái era perfecto, porque es un lugar especial y porque allí estábamos solos él y yo. Luego, también me dijo 'además allí no tenías a dónde ir, por si me decías que no, ¿cómo te ibas a regresar?'. Es que a él le gusta bromear mucho".

De ese día recuerda que su novio puso la canción de ambos, 'Perfecta Sinfonía' (de Ed Sheeran y Andrea Bocelli), porque según dice, él siempre es de detalles así, como poner música romántica e invitarla a bailar. "Esperó a que llegara el atardecer y puso nuestra canción. Y cuando yo estaba pensando que íbamos a bailar, escuché lo más hermoso que una mujer puede escuchar, y es que un hombre te diga que quiere pasar el resto de su vida contigo. Y yo le dije 'yo también quiero pasar el resto de mi vida contigo'. Allí se arrodilló. Lloramos. ¡Y ya!".


Francesco "es como se lo pedí a Dios"

Pero no fue solo su romanticismo ni su buen humor lo que la convenció de que Francesco Zampogna es el hombre de su vida. Las tres cualidades suyas que más la conquistaron fueron su fe, la forma en que trata a sus propios padres y como trata a la mamá de ella, Divina Montero.

"Es que él es como se lo pedí a Dios: ama profudamente a Dios, es un hombre de fe; además honra a su padre y a su madre. Al ver cómo los trata de bien, supe que así me va a tratar a mí siempre y a nuestros hijos también", afirma.

Doña Divina ha dicho que cuando conoció a Francesco Zampogna supo que ya no había nada que pensar, que éste era el hombre ideal para su hija. Y eso, para Francisca Lachapel, fue determinante. "Las mamás siempre tienen la razón, cuando ellas te dicen: 'no me gusta', háganle caso a su mamá. Cuando una mamá da el visto bueno, es muy poco probable que se equivoque o que pase algo negativo".


Con todas esas cualidades incluso el enorme diamante que colocó sobre su dedo anular pasó a segundo plano. Y eso es que ella había dado algunas nociones de cómo le gustaría que fuera esa sortija. "El sabía que quería algo bello, extraordinario. Yo 'tiraba pullas', como decimos los dominicanos, 'tiraba mis flechazos' y decía 'yo lo que quiero es que sea grande, yo quiero que sea grande, graaaande...' Pero no me importaba cómo fuera (redondo o cuadrado)... Y al fin de cuentas, cuando me lo puso, yo no veía mi anillo, yo solo lo abrazaba, lo besaba, lloraba, le decía que lo amaba. Yo no vi el anillo nunca..."

"Es tanto el amor que siento, que si no me hubiera dado algo, no importa. El anillo por lo que vale es por el amor que hay en la pareja. Descubrí que es tanto lo que las mujeres pedimos y soñamos con el anillo, pero cuando hay amor de verdad lo último que tú ves es el anillo".

La presentadora de Despierta América asegura que desde que se comprometió su vida cambió por completo y ahora se siente mucho más liberada. "Así es, el compromiso da libertad".


Esa libertad se debe a que por fin compartió con los televidentes el rostro (y la voz) de su prometido, a quien antes había mantenido prácticamente en el anonimato. "Es que también yo estoy muy orgullosa de él, yo quiero que la gente vea y conozca a ese ser tan maravilloso y espectacular que Dios me mandó. Yo estoy orgullosa de agarrar su mano. Yo estoy orgullosa de que el mundo sepa quién es la persona que amo y que me ama"...

Entonces, ¿por qué desde que reveló que tenía novio jamás contó detalles de él? "Porque este (la televisión) no es su mundo y, eso es lo que más me gusta de él, es que él no ama a la Francisca de la televisión, él ama a la niña de República Dominicana, a la muchacha soñadora, a la muchacha luchadora, él ama lo que yo soy de verdad. Él no ama la fanaticada, no es farandulero, ni le interesa... Y eso está bien: somos una pareja, nos amamos y respetamos la vida individual que tenemos cada uno".

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