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Entretenimiento

Cuando te 'muerde' El Sol

La periodista Addis Tuñon cubre el mundo del Entretenimiento con el orgullo de no haber caído en las garras del fanatismo por Luis Miguel, ese que impide a muchas de sus colegas tomar distancia de la estrella y mirarlo objetivamente. Hasta ahora.
22 Abr 2017 – 8:38 AM EDT

Piensen en ese cliché de los caza-zombis que son mordidos por unos entes y luego andan con media mandíbula expuesta lanzando lengüetazos tratando de empacarse a sus amigos. Pues eso mero me pasó a mí con Luis Miguel.

Hasta hace dos meses yo era una mujer invicta, el "fenómeno Luis Miguel" -que hizo sucumbir a toda una generación- nunca apantalló mis preferencias musicales ni visuales. Y miren que 'El Sol' ha sido una constante en los momentos importantes de mi vida: en mi primer baile 'pegadito' con la canción 'Fría como el viento' de fondo y con mi copete de aquanet como una burla al te recuerdo así, tu pelo en libertad...

La primera vez que yo besuqueé un disco -y la única- fue el de "Luis Miguel 20 años", mi amiga (la dueña del acetato recién comprado) me ofreció el cachete derecho de 'El Sol' porque, eso sí, la boquita era para ella. Sin embargo, Luis Miguel era mi indiferencia culpable. Algo que fingía compartir con las chicas de mi edad.

Al tomar el camino del periodismo, jamas me interesé por cubrir 'esa fuente' y miren que perseguir a Luis Miguel es sinónimo de viajes a Las Vegas como mí-ni-mo. Criticaba a las colegas que iban como fans dispuestas a pagar sus propios gastos solo para estar al frente de su ídolo.

Recuerdo que una vez, obligada por mi jefe, acudí a la presentación del disco “México en la piel". Casualmente asistieron al evento puras reporteras en tacones de aguja. ¡Aaaah! cómo me retorcí en el asiento al escuchar a las 'periodistas' iniciar y terminar sus preguntas con:
-"Estás guapisísimo. Te entrevisté hace 10 años. ¿Me recuerdas? Mandame un beso".
Asco. ¿Dónde estaba la garra del oficio?


Los amores de Luis Miguel

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Yo no era así. Yo decía la verdad y así fue como solté la exclusiva de mi amiga de infancia (la del disco de Luismi babeado) que esperaba un hijo de 'El Sol'. No, no fue eso lo que puso fin a mi amistad con ella: meses antes me había puesto a la sombra -seguramente por condición de su Rey. Una razón más para no quererlo ni tantito.

Y así, con mi bloqueador solar puesto, me reí de los memes y hasta especulé sobre los Auditorios cancelados. Pero hace dos meses, mi jefa en Despierta América me encomendó un serial. ¿El tema? Luis Miguel.

¡Tómala! Chiste. Pero me vanaglorié de que al hacerlo sería no solo neutral sino fría como el viento.

Y así empecé mi carrusel con los grandes observadores y testigos de Luismi: el legendario periodista Don Chucho Gallegos, Claudia de Icaza (autora de su biografía no autorizada "El gran solitario"), Martha Figueroa (autora del libro recopilatorio "Micky, un tributo diferente"), César Hernández (el reportero investigador que hace 15 años hizo un especial sobre el ídolo para Televisa), el periodista Gustavo Adolfo Infante, 'El Burro' Van Rankin (conductor, modelo en el video 'Cuando calienta el sol' y una vez amigo del cantante), Víctor Hugo Sánchez (vocero de la empresa ShowTime encargada de la organización de sus conciertos), Arnoldo Cabada (el conductor del programa de Cd. Juárez en el que debutó el cantante en 1981), el actor Andrés García, Inés Moreno (reportera de Primer Impacto), su fan Eugenia Cabral...

El reto era discernir la verdad de la leyenda, el testimonio de la suposición. Y así fue como mi buena suerte y la buena voluntad de mis colegas me fueron llevando a descubrimientos de un Luis Miguel que no la tuvo nada fácil de niño, de un hombre juzgado por sus corazas, expuesto por sus errores, idolatrado por su magia.

El serial "Luis Miguel, la verdadera historia" que sería de cinco capítulos, se volvió de 10 de ocho minutos cada uno. ¡Dios, una película!

Lo que empezó con una visita a Andres García, siguió con imágenes inéditas de su modesto debut en Ciudad Juárez, la exclusiva sobre el paradero de su hermano menor y me llevó a terminar en Puerto Rico en "donde todo comenzó".

Cuando el serial terminó y mi siguiente asignación fue un partido de beisbol grupero en Mazatlán entonces me dí por 'mordida': comprendí que había que parar pero me llevé el libro de Martha Figueroa para leer en el vuelo (y esta vez, cuando en una de las páginas me encontré mi foto entre la multitud de reporteras en aquella presentacion del disco, sonreí por haber sido parte de eso).


Luis Miguel: esta es su vida en fotos

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Desde que se transmitió el último capítulo del serial, me como las uñas por volar a España en dónde personas clave podrían hablar, empecé una amistad con su fan Eugenia Cabral cuya aprobación de mi trabajo me calmó el nervio de fallar a la verdad y debo confesar -auch sí, confesaré- que he seguido investigando por cuenta propia, por interés propio con personas cercanas que no puedo revelar. Me ha buscado gente que no puedo revelar, y que de no ser por esta necedad mia, que jamás hubiera conocido.

Ya que estoy contándolo casi todo, diré que no desdeño la idea de asistir a una fiesta de fans con vino "Único Luis Miguel" y galletitas con su cara. Que planeo con dos periodistas que lo siguen (Inés Moreno y Susana Heredia) pagarme una escapada a Las Vegas para buscar el milagro de una primera fila con esperanza de figurar medio segundo en sus pupilas.

No, no soy nueva fan pero algo me picó o mejor dicho me mordió. Sigo adelante, estoy trabajando en mi nueva encomienda, pero sé que mi curiosidad ahí anda deambulando con media mandibula expuesta lanzando lenguetazos a las entrevistas que no alcancé a hacer, las conclusiones a las que no alcancé a llegar.

Ojalá y el cielo se abriera y bajara esa mano divina que me señale y anexe un presupuesto para camara, editor y reportera zombi para seguir descubriendole más, conociéndole más.

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