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8 verdades absolutas sobre el mundo del cine

Publicado 10 Ago 2017 – 06:00 PM EDT | Actualizado 24 Abr 2018 – 03:48 PM EDT
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La cinematografía, como la conocemos hoy en día, surgió a finales de 1895, de la mano de los hermanos Lumière, quienes crearon el primer mecanismo capaz de capturar una serie de fotografías que, siendo proyectadas en un rango de velocidad adecuado, podían recrear una imagen en movimiento.

Dado que desde su aparición no ha hecho más que evolucionar —existen, han existido y existirán muchos géneros, estilos, narrativas, corrientes artísticas y creativas ligadas al cine—, este se ha convertido en algo complejo de definir, y hay suficientes libros sobre el tema como para surtir toda una biblioteca. Por lo que no nos enfocaremos en eso, ya que todos tenemos al menos una noción de lo que el cine es, lo que representa y la clase de entorno que gesta a su alrededor. 

A continuación, veremos las 8 verdades absolutas sobre el mundo del cine, las cuales nunca han cambiado desde el momento en que fueron planteadas y posiblemente nunca lo hagan. En el mundo del cine —dejando de lado los 8 hechos que detallaremos— todo lo demás es negociable.

1. Es un ARTE, pero principalmente es un NEGOCIO

Aunque el cine está considerado como el «séptimo arte», sus raíces están arraigadas en el entretenimiento y la innovación; cosas que tienen una base enteramente mercantil (se paga dinero a cambio de diversión y/o esparcimiento). Ya con el invento del cinematógrafo de los hermanos Lumière, inicialmente no importaba demasiado la historia, sino la novedad de ver «imágenes en movimiento» o «fotografías vivientes».

El origen del cine fue una mera invención cuya principal finalidad era obtener una ganancia. Esa característica suele ser adornada hoy día con la etiqueta de séptimo arte —la cual se ha sabido ganar gracias a realizadores y películas que trascendieron las fronteras del idioma, las razas y las ideologías para volverse icónicas—, pero la realidad (y la lógica) determinan que sin dinero, el cine no podría haber existido jamás. 

2. Se reinventa TODO el tiempo

Es verdad que existen fórmulas y técnicas tanto para escribir como para llevar a cabo una película, con eso en mente muchos podrían decir que el cine tiene también muchas características de una ciencia. Pero lo cierto es que la cinematografía SIEMPRE está cambiando; la manera de narrar no siempre se sustenta en la estructura de los tres actos (aunque es la más usada, al ser más sencillo diagramar una historia y lograr con ella que el público siga el hilo conductor), existen películas como Memento (2000) o Irreversible (2002) que plantean una narración en retroceso. O  Pulp Fiction (1994) que utiliza una estructura argumental episódica en desorden. La misma historia del cine lo ha demostrado, con los cambios de soportes (del gramófono al digital, pasando por el celuloide), del mudo al sonoro, del blanco y negro al color y un larguísimo etcétera.

3. «Sobre gustos no hay nada escrito»

O dicho de otra manera: «No está mal que te guste una mala película», de la misma manera que: «una buena película no tiene por qué gustarte». Seguramente todos conocemos como mínimo una persona a la cual no le haya gustado un film popular (o que es considerada un éxito por un gran número de personas). Hay que tener en consideración que incluso las cifras de taquilla y la crítica especializada tampoco tienen demasiado peso en la decisión de si una película gusta o no gusta; el verdadero juez es el efecto que provoca un film en un espectador a nivel personal, lo cual está sujeto a una gran serie de circunstancias que son imposibles de cuantificar (como estados de ánimo, salud, situación económica, etc.). Tanto la PEOR como la MEJOR película de la historia estadísticamente tendrán al menos un defensor y un detractor.

4. Absolutamente TODA película existente tiene, como mínimo, una cosa que destacar

Esto puede sonar extremadamente positivista, pero en realidad es un hecho completamente cierto. Son muchos los componentes que hacen falta para la realización de una película (buena o mala): una idea, un guion, una producción, actores, realizadores, equipo técnico, efectos especiales, musicalización, editores, etcétera.

Entre esa enorme cantidad de personas haciendo un trabajo en equipo, no todos pueden desempeñarse mal en su labor, es astronómicamente improbable. Quizás hay películas cuyo guion, actuaciones y efectos son tan malos que generan repulsión, pero como mínimo se debe haber hecho un encuadre prolijo; se iluminó correctamente a un personaje; los escenarios están bien logrados; o hay un dialogo que causa sorpresa y admiración en el espectador.

SIEMPRE hay algo positivo, solo hay que tener paciencia y buscarlo.

5. La existencia de una película está sujeta a un contrato

Para bien o para mal, las grandes productoras realizan películas buscando ganar dinero (o perder lo menos posible). Los contratos que involucran a cada realización suelen tener clausulas sobre secuelas en caso de que se alcance una taquilla previamente estipulada. Puede darse el caso de una película blockbuster cuya secuela (o serie de secuelas) ya está decidida incluso antes de que se estrene la primera parte (esto puede ser por la fama del director, del actor involucrado, por la historia que se plantea, etc.). Un buen ejemplo de ello fue en el año 2013, cuando Captain America: Civil War (2016) fue anunciada, despertando más intriga que Avengers: Age of Ultron (2015), a pesar de que su estreno era el más próximo.

Lo malo de dichos contratos es que deben respetarse y concluir las películas aunque estas ya no sean tan redituables o exitosas.

6. Se puede hacer una película de CUALQUIER cosa

Hay realmente pocas historias, temas o personajes que aún no hayan sido retratados en un film. Si se lo analiza, las películas no buscan una «verdadera originalidad», la cual es difícil de alcanzar en la actualidad, donde llevamos una computadora con acceso a internet en el bolsillo. El verdadero reto de una película no es «vender» una historia que nadie nunca vio, sino utilizar el enfoque adecuado para que hasta la más mundana de las premisas logre conmover al público. Por ejemplo, Titanic (1997), una de las producciones más exitosas de la historia tanto en taquilla como con la crítica, cuenta una historia de «amor imposible» ambientada durante una catástrofe marítima ampliamente conocida. Con eso en mente, el tema o la idea que se emplee para una película realmente no determina si será buena o mala, todo es cuestión de enfoque.

7. Una película (como entidad) no cambia JAMÁS, lo que cambia es el publico

Lo que ayer era aceptado y aplaudido, en el presente puede ser visto como algo negativo o «políticamente incorrecto», de la misma manera en que lo que hoy es aplaudido, el público del futuro puede considerar merecedor únicamente de abucheos.

Por ejemplo, la clásica película de Disney,  Song of the South (1946) fue retirada del mercado y no se ha vuelto a reeditar debido a su alto contenido racista. El film marcó una época e incluso con sus escenas controversiales posee un valor intrínseco que nadie se lo puede quitar. Por eso el intento de algunos estudios de renovar películas en blanco y negro coloreándolas digitalmente probó ser una práctica impopular. Un caso puntual fue el de George Lucas, quien trato de «mejorar» la trilogía clásica de Star Wars (1977, 1980, 1983) lo que generó más descontento que aprobación por parte del público.

8. La mayoría del público sabe lo que quiere

Esto puede sonar extraño, pero es verdad. Si le preguntan a cualquier persona —que no sea demasiado adepta al cine— sobre la elección de una película para ver, dicha persona se basará en los conceptos previos que tenga de una película, principalmente el género y lo que espera encontrar en el mismo. La mayoría del público no va al cine a pensar, va a divertirse, a distraerse, va a buscar algo que ya conoce. Por eso los guiones son casi siempre esquemáticos; por eso en la mayoría de los casos hay finales felices y se trata de satisfacer a un target más amplio que recomendara la película a las personas de su círculo social.

Decir que Hollywood ya no tiene originalidad es cierto en parte, lo que no tiene en realidad es el deseo de experimentar y probar narrativas nuevas ya que, si recordamos el punto 1: El cine es un negocio.

¿Eres amante del cine? ¿Qué piensas de nuestra lista?

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