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Así fue el gran engaño para ocultar la cremación de Juan Gabriel

Mientras sus fanáticos esperaban un gran homenaje de cuerpo presente, y los helicópteros de televisión perseguían una caravana fúnebre equivocada, la familia del 'Divo de Juárez' se llevaba el cadáver para incinerarlo.
25 Ago 2017 – 7:04 PM EDT

Juan Gabriel se murió un domingo alrededor de las 11:30 de la mañana. Era un día soleado, como muchos de esos a los que están tan acostumbrados los residentes en Los Ángeles. Perdió la vida en el lujoso apartamento que tenía alquilado frente al mar, donde la arena de la playa de Santa Mónica se confunde con el asfalto de la metrópoli que se expande tierra adentro, sin mesura.

Tan rápido como el mensaje de su fallecimiento encendía las redes sociales aquel 28 de agosto de 2016, sus fanáticos empezaban a buscar formas de aferrarse a su recuerdo. La mayoría a través de su música, pero en el sur de California muchos trataron de acercarse por última vez al célebre ‘Divo de Juárez’.

Alrededor de su apartamento aparecieron periodistas y seguidores, aún en shock, y cuando una camioneta gris -ya caída la noche- se llevó el cadáver hasta la funeraria Malinow and Silverman, cerquita del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), hasta allá llegaron todos.

En México se hablaba ya de los actos fúnebres. Un homenaje a lo grande, con cuerpo presente. La familia, sin embargo, tenía otros planes.

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La gran expectativa

Fuera de la funeraria, numerosos fanáticos se agrupaban y entonaban sus canciones, y se lamentaban y mostraban sus fotos. Era como una catarsis colectiva y televisada. Ya por la tarde, la Policía de Los Ángeles (LAPD) notificó a la prensa de que iba a partir un convoy fúnebre de aquella instalación.

El vehículo funerario fue recibido con emoción. Era del color del luto, con los vídrios tan oscuros que solo reflejaban el rostro de los curiosos. Los fans se pegaban a él -aún a riesgo de ser atropellados-para estar más cerca de su ídolo. Los camarógrafos salieron en estampida, corriendo con temeridad por las calles y entre el tráfico para tratar de capturar esa imagen póstuma que abriera los noticieros.

Varias patrullas policiales escoltaron al automóvil hasta LAX y allí varios trabajadores depositaron un ataúd en uno de los hangares de la terminal de carga donde habitualmente van a parar los cuerpos sin vida que son enviados a otros países.

El gran engaño

Esto se vio en vivo, por televisión y filmado desde helicópteros. Mientras tanto, los restos del ‘Divo de Juárez’ iban camino de otra funeraria para ser cremados.

Todo ese circo -palabra usada por su representante Silvia Urquidi- solo fue posible porque así lo permitieron la familia del difunto, los responsables de Malinow and Silverman y LAPD.

Las cámaras de ‘Primer Impacto’ no cayeron en la trampa. Una de las fuentes policiales del reportero Salvador Durán le adelantó que, aunque oficialmente se había informado de la salida del vehículo fúnebre, otros carros partirían poco después con la familia y el difunto.

Empezó así una persecución por las interminables avenidas y las congestionadas autopistas angelinas de más de una hora. Cuando los que iban en el convoy funerario -el auténtico- se percataron de que los periodistas les habían localizado, la situación se volvió peligrosa.

“Fue de película”, comentó Durán al recordar aquella jornada, en la que vio cómo alguno de los coches de la caravana fúnebre trató de sacarlos de la carretera -según su testimonio- para evitar que siguieran a la familia hasta el destino final del cuerpo del artista. Esas técnicas tuvieron éxito y los reporteros perdieron la pista de Juan Gabriel.

El ‘Divo de Juárez’ terminó sus días en un crematorio de Anaheim, como posteriormente se sabría. Su cuerpo fue incinerado esa misma jornada en una operación que duró alrededor de 45 minutos. Era lo que el cantante había querido en vida, según explicó después su hijo Iván Aguilera, para disgusto de sus seguidores.

La gran decepción

Los fans reaccionaron con rabia y tristeza. Una “burla total”, dijeron algunos en las redes frustrados por el hecho de que privaran al pueblo de un acto póstumo con el cuerpo del difunto.

“Entendemos su dolor (el de la familia), pero el nuestro es igual de grande. No tenían que engañarnos de esa manera”, manifestó en Facebook Jacky Pérez, una de sus seguidoras.

Juan Gabriel tuvo finalmente sus homenajes. El primero en su ciudad, Juárez, el 3 de septiembre. En febrero se celebraría un gran concierto en su nombre. Allí volvió a aparecer de entre los muertos, esta vez en forma de holograma.

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