Derechos LGBT

“Han creado un problema que no existía", reclama madre de adolescente transgénero sobre ley de baños

Al igual que otros padres, Angie Castro rechaza que la Legislatura texana apruebe propuestas que limitan los inodoros que usan algunas personas transgénero. Asegura que quiere proteger a su hija Roxy, de 14 años de edad.
4 Ago 2017 – 5:16 PM EDT

DALLAS, Texas.- Cuando estaba en quinto grado, creó su propia series de historietas con un personaje que se llamaba Roxy.

Se imaginaba que era como su heroína, y más tarde fue ese el nombre que escogió para su nueva vida como niña transgénero.

Roxy Castro, quien fue llamada Devin al nacer, tiene ahora 14 años de edad y sueña con ser periodista de investigación. Le gusta llevar el pelo largo con sus ondas naturales y maquillarse escuchando el éxito musical 'Despacito'.

La adolescente asegura que cuenta con el apoyo de sus amigos, y sus padres prometen estar siempre presentes para luchar por ella.

De hecho, la madre de Roxy, Angie Castro, es una de muchas que ha acudido al Capitolio en Austin para rechazar la aprobación de una 'ley de baños', que limita qué inodoros pueden usar las personas transgénero en el estado.

Apoyo familiar

Angie notaba que su bebé no era como sus otros hijos varones. Un día, cuando terminó de jugar a maquillarse con una prima, le dijo que se sentía como una niña.

“A los cinco años cae todo en su lugar cuando ella te dice ‘mami yo se que físicamente yo soy niño, pero en mi corazón y mi mente yo soy niña”, relató la madre.

En un principio pensó que era una faceta que pasaría, y solo le respondió con un “okay”. Pero con el paso del tiempo y el apoyo de psicólogos aceptaron la nueva identidad de Roxy.

Una especialista le afirmó que tenía “una niña transgénero muy saludable”.

Poco a poco fueron contándole a familiares sobre la transición de Roxy. No fue fácil, señala Angie, pero lo más importante para los padres era evitarle traumas.

“Nos alejamos calladamente de ciertas personas por muchos años”, señala. “Escuchas sus opiniones y decides ‘esta no es una persona que quiero tener cerca de mis hijos”.

En cuarto grado, Roxy empezó a dejarse el pelo largo y más adelante, con apoyo médico, inició una terapia de bloqueadores hormonales.

“Siempre la he admirado porque ella a pesar de lo que le espera todos los días, enfrentarse a la vida siendo quien es, siempre lo hace con una sonrisa”, dice.

Angie asegura que en todo este proceso se ha informado y leído mucho para poder entender y respaldar a Roxy. Fue así como aprendió que las personas transgénero tienen una tasa de intentos de suicidio mucho más alta que la población en general (41% versus 4.6%).

“Tu hijo va a ser quien es lo quieras o no”, señala Angie. “La clave es amarlos incondicionalmente porque hay un mundo cruel allá afuera”.

Madre e hija se sumaron también a un colectivo que apoya a familia con niños transgénero en Dallas-Fort Worth. Más de 200 padres y casi 170 niños participan en el grupo.

En el Capitolio texano

A pesar de todo el respaldo que ha tenido Roxy, su mamá cuenta que años atrás la joven sufrió cuando se vio obligada a usar el baño en la enfermería de su escuela.

Angie Castro tuvo que diseñar un plan con la enfermera para asegurarse que la niña fuera al menos dos o tres veces al inodoro durante la jornada escolar.

Al igual que otros niños transgénero, Roxy estaba optando por no tomar agua u otros líquidos para evitar tener que ir al baño.

Otra consecuencia que padres de niños transgénero han destacado es que los compañeros de escuela empiezan a preguntarse por qué van a un inodoro especial, lo que deja a una población vulnerable aún más expuesta a burlas y acoso.

Angie Castro quiere que su hija pueda ir al baño de mujeres, como cualquier otra adolescente.

Si el proyecto SB3 es aprobado por la Legislatura, niños y adultos deberán usar los baños de escuelas públicas y otras entidades gubernamentales de acuerdo al sexo que aparece en sus certificados de nacimiento o documentos de identidad oficiales.

La iniciativa también prohíbe ordenanzas locales que amparan a las personas transgénero para que usen los inodoros de acuerdo al género con el que se identifican.

Sus impulsores, bajo el liderazgo del vicegobernador Dan Patrick, niegan las acusaciones y aseguran que se trata de proteger la privacidad y la seguridad de las mujeres y las niñas.

Alegan que las políticas que protegen el uso de los inodoros por parte de las personas transgénero pueden ser aprovechadas por depredadores sexuales.

Angie Castro observa los esfuerzos por aprobar la ley de baños en Austin y cree que es parte de un “juego político” en el que le están metiendo a la gente miedo, “un miedo que no tiene que existir porque no hay estadísticas que digan lo que ellos están afirmado”.

“Han creado un problema que no existía. Las personas transgénero han existido toda la vida”, señala. “Hemos estado yendo al baño con personas transgéneros toda nuestra vida”.

Voceros de departamentos de la policías en grandes ciudades del estado han expresado su rechazo al proyecto de ley.

A pesar de las críticas, la semana pasada el Senado le dio el visto bueno a la SB3, en una votación 21-10 (con un solo demócrata apoyando la medida). La iniciativa va ahora a la Cámara de Representantes, donde enfrenta mayor resistencia en los doce días que quedan del periodo especial de la Legislatura.

Latino GLBT History Project documenta el legado de los latinos LGBT en EEUU

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