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Oscar Ramírez, quien habla náhuatl, lucha por los derechos laborales.

Trabajadores indígenas dan grito de guerra contra el abuso en NYC

Trabajadores indígenas dan grito de guerra contra el abuso en NYC

Para quienes su lengua nativa es náhuatl, mixteco y garífuna, entre otros, ya no existen impedimentos para reclamar trato justo.

Oscar Ramírez, quien habla náhuatl, lucha por los derechos...
Oscar Ramírez, quien habla náhuatl, lucha por los derechos laborales.

EL BRONX, Nueva York.- Organizarse para exigir mejoras laborales es un desafío cuando los empleadores inescrupulosos entienden español, imagine lo complicado que les resulta defenderse a los trabajadores cuya lengua primaria es indígena. Buscando romper esa especie de mordaza, en Nueva York comenzaron a desarrollarse estrategias y campañas específicas para que puedan recibir un trato y compensación justo.

“Luchar en nuestro idioma nos da fuerza. Nuestra identidad es nuestra arma”, dijo el mexicano Oscar Ramírez, uno de los líderes de la campaña Titlanice, que en náhuatl significa “vamos a ganar”. “Es un llamado a liberarnos de la explotación laboral y la discriminación”, explicó.

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Titlanice, que implicó seis meses de organización, en colaboración con Laundry Workers Center, es una campaña impulsada por los 25 trabajadores del restaurante New Capitol, en la esquina de la Avenida Jerome y Kingsbridge Rd, El Bronx.

Cansados de los supuestos abusos, el grupo decidió manifestarse cuando sus empleadores, los griegos George y Eugenia Euangellatos, amenazaron con llamar a autoridades migratorias.

Teófilo Río alza la voz frente a su lugar de trabajo.
Teófilo Río alza la voz frente a su lugar de trabajo.


Ramírez, quien habla náhuatl, comentó que la campaña, además de denunciar el robo de salario, también busca que los trabajadores indígenas en Nueva York se organicen para defender sus derechos laborales.

“Hay compañeros explotados que no hablan español o inglés, pero deben saber que pueden defenderse en su idioma”, sostuvo.

Mahoma López, organizador de Laundry Workers Center, comentó que Titlanice exige a los propietarios del restaurante New Capitol que paguen el salario mínimo, horas extra, días de enfermedad y que frenen el abuso físico.

“La dueña nos da manotazos”, dijo el hondureño Teófilo Ríos, quien trabaja en el lugar desde hace tres años. “Nos dijo que llamaría a la migra cuando pedimos un trato digno y que nos pague lo que dice la ley”.


López comentó que la campaña tiene un nombre náhuatl “para empoderar a los trabajadores hablantes de idiomas indígenas”.

El sábado, un centenar de activistas, estudiantes de CUNY y residentes de El Bronx se manifestaron dentro y fuera de New Capitol, en apoyo a los 25 empleados del lugar, algunos de ellos hablantes de idiomas indígenas.

“No estamos haciendo nada ilegal. Tratamos bien a los trabajadores”, respondió exaltado George Euangellatos. “Esto no está bien. No está bien que mi negocio sea exhibido de esta forma”. Los trabajadores entregaron una carta de peticiones a los Euangellatos, quienes tienen diez días para responder.

George Euangellatos dijo que no viola le ley.
George Euangellatos dijo que no viola le ley.


En la manifestación participaron "trabajadores que hablan náhuatl, mixteco y garífuna”, dijo Oscar Ramírez, quien emigró del estado mexicano de Veracruz.

Esta no es la primera campaña en la que él participa. En diciembre de 2013, el trabajador fue despedido del restaurante caribeño Liberato, en El Bronx, después de exigir el salario mínimo a un gerente.

Laundry Workers Center, con el liderazgo de Oscar, organizó una campaña contra Liberato y tras una larga lucha en los tribunales, los trabajadores ganaron el caso. La organización también denunció la discriminación en la tienda de foto y video B&H Photo & Electronics.

La tienda ubicada en la calle 34, desde 1973, fue acusada de forzar a los empleados hispanos a utilizar baños separados y poco higiénicos, según una demanda presentada al Departamento de Trabajo de Estados Unidos.

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Los idiomas indígenas también fueron determinantes en la campaña de los trabajadores de B&H.

“Hablábamos en mixteco o en náhuatl para que los empleadores no nos entendieran, porque ellos hablan español”, contó el mexicano Hilario Cano, quien trabaja en B&H hace siete años.

El idioma materno de Cano es el mixteco, pero aprendió español en la adolescencia.

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