En supermercados y tiendas de Canadá, carteles promueven la compra de productos nacionales, mientras algunos consumidores aseguran que esta práctica podría
reducir la dependencia económica de Estados Unidos. Al mismo tiempo,
el primer ministro canadiense busca fortalecer los vínculos comerciales con la Unión Europea. Trump, por su parte, acusa a Canadá de estafar a Estados Unidos y afirma que el país no necesita productos canadienses.