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¿El difícil despido de maestros en California perjudica a las minorías?

¿El difícil despido de maestros en California perjudica a las minorías?

Una corte de apelaciones revisa el caso de 9 alumnos que retaron al sistema educativo del estado más poblado del país

Vergara California

Por Carmen Graciela Díaz @carmen7graciela

Raylene Monterroza tiene 18 años y también una memoria clara de su ‘junior high’. En un salón de clases compuesto mayormente por estudiantes afroamericanos y latinos, dice que una maestra que solía estar agobiada a menudo les gritaba.

-Ustedes no van a lograr nada. Ustedes, especialmente los latinos, terminarán probablemente en la cárcel-, asegura Monterroza que la maestra les dijo.

“Eso es algo muy duro de escuchar. Tú quieres ir a la escuela y dar lo mejor de ti pero cuando escuchas algo así es muy difícil motivarte a aprender algo”, explica.

Monterroza es una de nueve estudiantes que a través del caso “Vergara vs. California” retaron las leyes de protección laboral de los maestros al alegar que estos estatutos, que casi imposibilitan despedir a docentes ineficientes, los privan de una educación de calidad. Cinco de estos estudiantes son hispanos.

Desde que se interpuso la demanda en mayo de 2012, los demandantes alegaron que los estatutos en torno a la permanencia en el empleo (en inglés, “tenure”), los procesos para despedir a un maestro y el principio “último en entrar, primero en salir” (conocido como “Last-in, first-out” o LIFO) desembocan en que maestros inefectivos obtengan y retengan sus puestos.

En el verano de 2014, el juez Rolf Treu dictó que estas leyes concernientes a la protección del empleo de los maestros violan la constitución de California y los derechos de los estudiantes a una educación de calidad.

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“La evidencia presentada en este caso en torno al efecto específico que tienen maestros inefectivos en los estudiantes es convincente. Ciertamente, sacude la conciencia”, reza el fallo de 16 páginas de la Corte Superior de Los Ángeles.

Treu, así las cosas, les dio la razón a los demandantes.

Según el fallo, estos estatutos afectan a estudiantes pobres y de minorías porque estos tienen mayor probabilidad de estudiar en "escuelas de escasos recursos y de bajo rendimiento" que tienen un número desproporcionado de "maestros inefectivos y poco calificados" para la labor que se espera de ellos.

Entre los personajes de esta historia está la organización sin fines de lucro Students Matter, fundada en 2011 por el empresario de Silicon Valley, David Welch, que presentó el caso en nombre de los estudiantes provenientes de distintas escuelas públicas de California.

De otra parte, los demandados que apelan el fallo de 2014 son el estado y los maestros, cobijados por la California Teachers Association (CTA) y la California Federation of Teachers (CFT).

El caso ahora tiene una nueva vuelta.

La Corte de Apelaciones del estado revisará “Vergara vs. California” este jueves y por medio de ello, la discusión por la calidad y la igualdad en la educación tiene otro importante contexto para conversarse en el foro público.

El estado, los maestros y Students Matter -la organización que representa a los estudiantes- han defendido sus posturas desde el origen de este caso.

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“Lo que afecta a las escuelas es la reducción de fondos cada vez que hay problemas financieros en el estado. Eso por supuesto impactará a los alumnos, pero eso no significa que los maestros sean los culpables”, argumenta el vicepresidente de la CFT, Francisco Rodríguez.

Rodríguez cree en la importancia del criterio de la antigüedad de los maestros para cuidar los puestos de trabajo de los educadores.

“Si dos maestros tienen buenas evaluaciones, tienen todos sus credenciales en orden, ¿a cuál de los dos se debe despedir? ¿Se queda es el que tenga mejor relación con el director? Queremos un sistema en el que sea la ‘señoría’ la que determine cuál de los dos buenos maestros se queda", menciona.

En estados como California, a los maestros que llevan dos años trabajando se les da permanencia.

Y bajo los estatutos de despido, como recoge el fallo de 2014, intentar despedir un maestro ineficiente puede tomar demasiado tiempo y salir muy caro.

De acuerdo con evidencia presentada en la corte, el despido de un maestro tomaría entre dos y diez años, y para que el proceso llegue a su término, podría costar entre $50,000 y $450,000.

Según Theresa Montaño, vicepresidenta de la CTA, la demanda “Vergara vs. California” responde a los “intereses de corporaciones y reformadores que quieren buscar cómo quitarles derechos a los maestros”.

“Queremos maestros de alta calidad, bien entrenados en cada clase pero también queremos un proceso de despedir un maestro que sea rápido y justo. En vez de estar hablando de cómo despedir maestros, debemos hablar de cómo reclutar y darles los recursos necesarios a los maestros para que den la instrucción que merecen los estudiantes”, sostiene Montaño.

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En medio de esta discusión también se encuentran los familiares de los estudiantes demandantes.

Evelyn Macías cuenta que aunque ella y su esposo Joe procuraban para que su hija Julia –que hoy tiene 15 años y cursa el décimo grado– tuviera las mejores experiencias académicas, reconocen que eso no dependía enteramente de ellos.

“Sus estudios se afectaban dependiendo de la calidad del maestro que tenía. Si le tocaba un maestro excelente, ella sobresalía. Si le tocaba un maestro que no le enseñaba o no le enseñaba bien, pasábamos el año tratando de ayudarle para que ella pudiera mantenerse al nivel”, explica Macías.

Al hablar de situaciones como esas con directores de las escuelas donde Julia estudió, su madre Evelyn subraya que estos le decían que “no se podía hacer nada” por el ‘seniority’ de los maestros.

“Me daba miedo hacer una pregunta porque sentía que sería ridiculizada por un maestro”, dice Julia, quien se acuerda de una maestra, que según cuenta, se quejó de que sus estudiantes no tenían motivación para aprender.

“Claro que es importante que una clase quiera aprender pero la dedicación del maestro es clave para motivar a sus estudiantes”, expresa.

Ante casos de maestros que pueden minar el aprendizaje de los estudiantes, Francisco Rodríguez de la CFT manifiesta que "se les debe ejercer toda la fuerza disciplinaria". "A lo que nos oponemos es que se haga una disciplina colectiva. Porque haya una manzana podrida en la canasta no se va a tirar la toda la canasta sino que se busque esa manzana podrida y nos deshacemos de ella", sostuvo.

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Habrá que ver cómo evolucionará esta conversación una vez la Corte de Apelaciones escuche este jueves los argumentos orales en esta nueva ronda de “Vergara vs. California”.

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