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Vendedores ambulantes demandan cambios a la Ciudad.

Concejo de NYC no sabe cómo ayudar a los vendedores ambulantes

Concejo de NYC no sabe cómo ayudar a los vendedores ambulantes

Hasta ahora no hay una propuesta de ley del Concejo Municipal para regular el comercio informal.

Vendedores ambulantes demandan cambios a la Ciudad.
Vendedores ambulantes demandan cambios a la Ciudad.

MANHATTAN, Nueva York. - Por ahora, quien único sale ganando es el mercado negro. Los miembros del Concejo de la Ciudad de Nueva York no tienen respuesta para los vendedores ambulantes que necesitan licencias y permisos para trabajar "en ley".

Este martes, decenas de vendedores ambulantes y sus familias se manifestaron frente a la alcaldía de la Ciudad y reclamaron un cambio en el proceso de otorgamiento de licencias, que los libere de recurrir al mercado negro de venta y alquiler de estos privilegios. Pero el concejal Ydanis Rodríguez, presidente del Comité de Transporte, admitió: “No hay una fecha precisa para determinar los cambios necesarios... Es preciso analizar todos los factores, como asegurarnos de que los comerciantes ambulantes no vendan los mismos productos que los negociantes establecidos”.

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La reacción por parte de Amy Varghese, portavoz de la presidenta del Concejo Municipal, Melissa Mark-Viverito, no fue muy distinta: "El Consejo quiere aumentar las oportunidades para los vendedores y estamos explorando nuestras opciones". ¿Para cuándo sería posible esperar una posible solución?

No se sabe.

Y esta lucha no es nueva.

Los vendedores ambulantes llevan desde el 2014 una aguerrida campaña para que el Concejo Municipal elimine el límite de permisos para la venta en la calle. Desde 1979, la Ciudad impuso un tope de 3,100 licencias (5,100 si se cuentan los carros de frutas y verduras). Estas se distribuyen a través de una lotería cada dos años y, al solicitarlas, los veteranos de guerra tienen prioridad, según las leyes estatales.

Sin acceso a los permisos, los más de 20,000 vendedores ambulantes que actualmente laboran en las calles de la Gran Manzana -según estimados del Proyecto de Vendedores Ambulantes del Centro para Justicia Urbana- se ven obligados a tomar decisiones drásticas. Unos trabajan sin los permisos, exponiéndose a que les decomisen toda la mercancía si son visitados por las autoridades. Otros, ceden a las "ofertas" del mercado negro, donde les alquilan las licencias -cuyo costo real es de $200- por cantidades que oscilan entre los $20,000 y $30,000 anuales.

Los concejales reconocen que el límite de permisos ha creado “un mercado negro virulento”, como lo describe Julissa Ferreras, presidenta del Comité de Finanzas. “Además de que los permisos son excesivamente restringidos, también es difícil educar a los comerciantes ambulantes acerca de las regulaciones de la Ciudad, y construir corredores comerciales que sean responsables con la comunidad, inclusivos y funcionales para prosperar”, dijo.

Vendedores en la lucha por el fin del mercado negro.


PERALTA TIENE UNA ALTERNATIVA, PERO...
El mercado negro de los permisos no es ignorado en el Senado estatal. El senador José Peralta, cuyo distrito congrega un creciente comercio informal a lo largo de la Avenida Roosevelt, Queens, dijo que el límite de permisos ha generado “una industria ineficiente y caótica”.

“El tope máximo de licencias, una cifra fijada hace 35 años, está alimentando el mercado negro (…) Esta situación es especialmente notable en la Avenida Roosevelt. Concretamente en los aledaños de las estaciones del tren de la línea 7”, admitió Peralta.

El año pasado, Peralta presentó un proyecto de ley para crear una Comisión para Vendedores Ambulantes, integrada por nueve miembros, con el fin de analizar recomendaciones para reducir las multas por violaciones mínimas. La propuesta también se enfoca en regular las faltas serias de salud y seguridad. También propone una calificación de letras para los carritos de comida, similar a la de los restaurantes.

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Sin embargo, ese proyecto no progresa porque la acción para reformar la ley tiene que venir del Concejo Municipal; donde hasta ahora no hay una propuesta concreta.

“El Concejo Municipal tiene el poder para crear un sistema justo para los vendedores ambulantes”, expresó Elsie Goldin, activista del Proyecto de Vendedores Ambulantes del Centro para Justicia Urbana. “El Concejo aprobó el límite hace 35 años y ahora puede levantarlo, pero su actuar es demasiado lento para un mercado negro fuera de control”.

Goldin puso en relieve que el tope se estableció entonces por la influencia de los dueños de grandes establecimientos, y cuestionó que la administración del alcalde Bill de Blasio, siendo inclusiva y progresista, no esté impulsando lo suficiente un reforma.

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