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Heleodora Vivar lucha por los comerciantes.

Anciana mexicana está dispuesta a morir luchando en NYC

Anciana mexicana está dispuesta a morir luchando en NYC

Heleodora Vivar lleva 11 años como vendedora ambulante y también educa a otros para que hagan valer sus derechos.

Heleodora Vivar lucha por los comerciantes.
Heleodora Vivar lucha por los comerciantes.

MANHATTAN, Nueva York. - Trabajó en fábricas de ropa cuando llegó a la Ciudad de Nueva York en 1987, pero Heleodora Vivar, quien cumple 73 años en julio, soñaba con tener un negocio. Pasaron casi dos décadas antes de que la inmigrante mexicana pudiera establecer, con sus hijos, un restaurante en Red Hook, Brooklyn. La dicha se le esfumó cuando cerró el lugar en 2005.

“Tanto luchar para que un abrir y cerrar de ojos se nos acabara el sueño”, se lamentó.

De cara al desempleo y con las responsabilidades económicas de un negocio en quiebra, Heleodora buscó el sustento en las calles del norte de Manhattan. Así comenzó su labor como vendedora ambulante, que, según dijo, desempeñará hasta que los huesos ya no le respondan.

Hasta $15,000 en multas acumulan vendedores, según Heleodora.
Hasta $15,000 en multas acumulan vendedores, según Heleodora.


“Vender en la calle es para valientes y decididos”, sostuvo. “Nos enfrentamos a robos, peleas, la persecución de las autoridades y el ruido de la ciudad. Mucho está en contra para ganarse un dólar”, admitió.

Heleodora Vivar comenzó vendiendo comida, pero no tener un permiso la enfrentó a las multas de los oficiales de policía y de sanidad. “Hay compañeros que han acumulado hasta $15,000 en multas. En estos años he visto mucha injusticia”, contó.

La comerciante intentó evadir a las autoridades y cambió las calles por los parques públicos, aunque los empleados de la Ciudad fueron igual de inclementes. Hastiada de ocultarse, Heleodora comenzó a vender artesanías. Con frustración comentó que sus ingresos apenas son suficientes para mantenerse.

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Para Vivar, perder un día de venta por el mal clima es un duro golpe al bolsillo. Perderlo por defender sus derechos, es una victoria. La vendedora no duda en dejar su puesto, en la esquina de la calle 177 y Broadway, para acudir a una protesta o una reunión en la organización Proyecto de Vendedores Ambulantes del Centro de Justicia Urbana.

La defensa apasionada de los vendedores ambulantes la convirtió en una líder del grupo, y en el ejemplo de los activistas jóvenes de otras campañas, incluyendo la de los carwasheros y jornaleros.

“Aunque soy vieja y me duelen los huesos, mi espíritu es joven y está dispuesto a combatir el miedo y apatía en las calles”.


PERMISOS EN EL LIMBO

Vivar, al lado de otros vendedores, desde 2014 está detrás de una campaña para pedir a la Ciudad que frene el mercado negro de los permisos. En respuesta, el Concejo Municipal evaluó, en 2015, cambios en las regulaciones.

Una de las posibilidades planteadas por la Ciudad es entregar nuevas licencias o eliminar los límites que actualmente existen, pero sin un avance aparente, los comerciantes se preparan para manifestarse una vez más el 26 abril en las inmediaciones de la Alcaldía.

De acuerdo con el Departamento de Asuntos del Consumidor, actualmente hay 2,558 vendedores ambulantes con licencias. La mayoría de ellos son veteranos de guerra, que por ley estatal tienen la prioridad. Sólo 853 licencias no son de veteranos, un número que está en su límite máximo según las normas municipales.

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“Las leyes tienen que reformarse. Ya no podemos seguir en el limbo de los permisos”, dijo Heleodora Vivar.

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