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Zapato de mujer en las inmediaciones de la nueva fosa clandestina encontrada en Veracruz, ahora en Alvarado.

Desaparecidos en vida y en muerte: el caos de la identificación de cadáveres en el estado mexicano de Veracruz

Desaparecidos en vida y en muerte: el caos de la identificación de cadáveres en el estado mexicano de Veracruz

El mismo estado donde apareció la fosa clandestina más grande del país registra numerosas irregularidades en la búsqueda de desaparecidos. El último escándalo: miles de pruebas de ADN tomadas a familiares para compararlas con cadáveres sin identificar resultan inservibles.

Zapato de mujer en las inmediaciones de la nueva fosa clandestina encont...
Zapato de mujer en las inmediaciones de la nueva fosa clandestina encontrada en Veracruz, ahora en Alvarado.

VERACRUZ, México.- Miles de pruebas de ADN tomadas a familiares de desaparecidos en Veracruz para compararlas con cadáveres sin identificar resultan inservibles. En un nuevo escándalo en este estado mexicano durante el gobierno del exgobernador Javier Duarte de Ochoa –actualmente prófugo de la justicia–, allí donde se ha encontrado la mayor fosa clandestina del país en Colinas de Santa Fe y donde se acaba de dar con otra con decenas de cráneos en Alvarado, no dejan de surgir irregularidades en las investigaciones de personas desaparecidas.

Como desveló este domingo el fiscal de Veracruz, Jorge Winckler, muchas de las diligencias que se emprendieron en época de Duarte para buscar a personas desaparecidas fueron alteradas, archivadas o simplemente se simuló que se hacían cuando no era así.

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Así ocurrió con el levantamiento de miles de pruebas genéticas de familiares de desaparecidos, pues las autoridades no tomaron de forma adecuada las muestras de ADN (de saliva) que servirían para crear una base de datos para hacer exámenes de compatibilidad con los cuerpos enterrados en fosas.

Marta González, madre del policía municipal desaparecido en 2013 Luis Alberto Valenzuela, explicó a Univision Noticias que durante cuatro años fue engañada, pues en ese lapso ella pensó que las autoridades de Veracruz realmente estaban comparando su ADN con el de cada cadáver encontrado en el estado. Pero eso nunca pasó.

A principios de 2017 Marta y familiares de los 2,400 desaparecidos que hay en Veracruz se enteraron de que las pruebas genéticas no fueron integradas a la base de datos. Lo que significó que cadáveres encontrados en fosas clandestinas no pudieron ser reconocidos a falta de un perfil genético (comparación de ADN).

“En la administración pasada (de Javier Duarte) nos hicieron la muestra de ADN y todo eso, pero de nada sirvió, y nosotras estuvimos confiadas cuatro años que a lo mejor aparecía alguien, pues tenían los datos genéticos. Pero no. Ahora, nuevamente tuvimos que hacernos la prueba”, relató Marta, integrante del Colectivo Solecito de Veracruz, organización que ha encontrado 253 cuerpos en Colinas de Santa Fe.

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El fiscal Winckler ha asegurado que solo 276 pruebas genéticas de las miles realizadas fueron levantadas correctamente, el resto resultó inservible.

El 14 de marzo, Winckler detalló además que muchos de los cuerpos hallados en fosas clandestinas de todo el estado de Veracruz fueron enterrados en fosas comunes de gobierno, pero sin seguir los protocolos. Esto significa que no se sabe con certeza dónde fueron a dar esos cadáveres, lo que podría desencadenar en una situación de doble desaparición de las víctimas (en vida y en muerte).

“Había un desorden total en relación a los cuerpos que se encontraban y que se enviaban a fosas comunes, sin tomarles muestras que permitieran más adelante hacer una confrontación y una identificación”, dijo el fiscal en entrevista con Noticieros Televisa.

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Para las casi 100 madres que conforman el Colectivo Solecito, una de las 12 organizaciones que buscan a personas desaparecidas en Veracruz, estas situaciones implican comenzar de cero, pues se tienen que volver a hacer pruebas genéticas, nuevamente solicitar expedientes o acreditar las evidencias ante peritos, con el fin que las investigaciones logren avanzar y con ello puedan encontrar a sus seres queridos, ya sea vivos o muertos.

"No quieren que se sepa la verdad"


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También hubo irregularidades en la entrega de datos de los teléfonos de las víctimas desaparecidas. Durante el gobierno de Javier Duarte, esta información fue brindada, pero sin interpretación de las coordenadas. Es decir, no contenía datos precisos de geolocalización a pesar de que los celulares de las víctimas siguieron activos después de su desaparición.

Rosario Sayago, esposa de Juan Carlos Montero Parra, comandante segundo del municipio Úrsulo Galván, quien fue desaparecido junto a siete de sus compañeros el 11 de enero de 2013, comentó que las autoridades se aprovecharon que los familiares de las víctimas desconocían los protocolos a seguir después de una desaparición.

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“Cuando a nosotros nos dijeron que teníamos que solicitar las sábanas de datos del teléfono de mi esposo lo hicimos, y nos la dieron después de meses. De los ocho números que se dieron (pertenecientes a ocho víctimas), uno resultó positivo, porque estuvo activo dos meses y medio después que desaparecieran ellos. Y nos dieron el desglose, pero nunca nos dieron la interpretación de las coordenadas a pesar que la solicitamos, lo que nos hubiera dado la ubicación exacta de dónde estaban. Desafortunadamente, nunca nos la dieron. Eso es evidencia de que ellos no quieren que se sepa la verdad”, comentó Rosario Sayango.

En el caso de Formando Hogar, donde desaparecieron al menos 10 personas, las autoridades y la empresa de telefonía también dieron la sábana de datos, pero esta nunca fue validada por un perito.

“El cruce geográfico no está bien hecho, porque ahorita que ya tomé cursos del protocolo homologado, dice que esos cruces deben tener un mapeo y que deben ser peritos quienes hagan el cruce de las llamadas y eso no lo hicieron”, dijo Perla Damián, madre de Víctor Álvarez Damián, adolescente desaparecido en el barrio Formando Hogar en 2013.

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