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Estoy dispuesto a hacer un borrón y cuenta nueva de tu affair con el doctorcito. Si me reintegras al negocio.
Sería una pena que los niños se enteren de lo que hay entre fernando y tú. Estas son todas las candidatas que dejaron sus datos después de las pláticas en querétaro.
Las dividí en tres. Pues si queremos ganarle a carlos julio, tenemos que reclutar a las más posibles.
Y ahora más que acaba de sacar más cajas. ¿y eso?
¿no que los panques se comen solamente en las fiestas? Son los nervios.
¿qué les voy a decir? ¿cómo voy yo a reclutar mujeres para vender eso?
Nos vamos a quedar sin el negocio por mi culpa, se los advierto. No, yo era igual que tú, mercedes, me sentía culpable nada más de pensar en los masajeadores.
En europa, estos productos son tan comunes como las pantimedias, ¿eh? Hablo sobre el curso de los masajeadores.
¿hola? ¿bueno?
¿te conté que viví en parís? La joie de vivre de la mujer parisina tiene su razón de ser, querida.
¿te conté que las mujeres en parís usan estos aparatos todo el tiempo? ¿hola?
Cuando mi marido me dejó, me vi obligada a vender esos productos con tal de sacar a mis hijos adelante, y créeme cuando te digo que tener tu propio dinero y no tener que darle explicaciones a nadie es muy liberador. Fíjate que cuando mi marido se murió, me dejó llena de deudas y tuve que pagar hasta el funeral con el dinero de los masajeadores.
Consuelo: olga, ¿por qué no ... Intentas ser tú?
Habla olga pontón, viuda de acevedo. A mí no me gustan los chismes, pero ¿sí te fijaste cómo estaba vestida la conferencista?
¿de dónde crees que sacó el dinero para comprar esa ropa tan fina y tan costosa? Yo sí sé, y te lo voy a decir ahora mismo.
Si me dieran un peso por cada vez que mi suegra me critica, yo sería millonaria. Hablando de millonarios, déjame te cuento cómo hacer tu propio dinero.
Las mujeres hablamos y las amigas nos recomendamos lo que nos convence, y yo estoy segura... Que este producto te va a convencer.
Tenemos treinta reclutas. Ahora lo importante es que estas mujeres sean buenas para vender.
He ahí el dilema. Bueno, nadie ha sido bueno vendiendo con la panza vacía, así que vámonos a comer.
Ay, no, yo lo que necesito es un trago. Pues en parís ya son las siete de la noche.
Andrés: hola, mamá. Mi vida, ¿cómo te fue en la pastelería?
¿qué es esto? Mira, la receta de lasaña de mamá.
Hace años no la hacía. Los niños me ayudaron.
Andrés: bueno, ceci no quería, pero mi papá la amenazó con quitarle sus patines. Carlos julio, ¿puedo habar contigo en la cocina un momento?
Claro. Andrés: yo sigo con esto, pa.
Carlos julio: encárgate. Consuelo: ¿qué quieres?
Quería consentirte con una cena. ¿no puedo preocuparme por mi familia?
Ya, por favor, no te hagas el tonto. Nunca haces nada por nadie sin algo a cambio, así que, ¿qué quieres?
Está bien. Estuve pensando bien las cosas y no vale la pena seguir con este juego tonto de niños con el tema de la apuesta.
Es mejor que manejemos juntos el negocio. Toma esta cena como una tregua.
Te conozco perfectamente. Si estás así de sedita es porque no has vendido un solo masajeador, y ahora quieres cancelar la apuesta porque sabes que voy a ganar.
- ah, ¿sí? - para tu información he vendido más de la mitad.
¿cuánto llevas tú? No.
No te creo. Un niño miente mejor que tú.
La apuesta continúa y punto. Y el doctor fernando palomares, ¿cómo está?
Estoy dispuesto a hacer un borrón y cuenta nueva de tu affair con el doctorcito. Si me reintegras al negocio.
Sería una pena que los niños se enteren de lo que hay entre fernando y tú. No te atreverías.
Piénsalo.