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¿y entonces luego, luego le fue a cobrar la bruja de doña magda, luisito? También usted, luis, ¿para qué le aceptó el dinero?
Todos sabemos que magdalena es más impredecible que el mundo del cine. Mi dinero, luis.
Germán, préstame quince pesos, por favor. No, pues ahora sí le voy a quedar mal, luisito.
El enano me bajó todo en el "pokarín". Me dejó seco.
¿frankie? ¿dinero?
Claro que sí, luisito. Mire, hable a este número.
Ahí le prestan dinero a cambio de una garantía. Mi dinero, luis.
¿cómo quiere que le pague, magdalena? Ahorita no tengo.
Eso lo hubiera pensado antes de andarme limosneando para que le prestara, porque no se lo regalé, luis. Fue pres-ta-do.
Son quince pesos, por dios. Es lo que yo digo, quince pesos.
Pero tal parece que lo que usted quiere es jinetearme mi dinero. No, espérese, espérese, magdalena, no sea exagerada.
¿exagerada? ¿eso es lo que me gano por prestarle, fíjese?
¿que me llame exagerada? ¿y después qué me va a decir, luis, loca?
¿sabe qué? Yo nunca lo he llamado afeminado, y eso que lo he pensado muchas veces.
Es más, mucha gente en este edificio lo piensa. Pero no se lo dicen, ¿o sí?
Mire, voy a ir al cajero ahorita. Acompáñeme-- no me toque.
No lo acompaño a ningún lado, pero sepa que voy a estar esperando su pago. Y no es porque me haga falta el dinero, eh.
No, no le hace falta. Ya se acostumbró a vivir sin él.
Espero mi dinero hoy, luis. Hoy.