Ayuda de Impacto: La historia de una mujer que lleva más de 40 años cuidando a sus hijas con microcefalia
Aunado a este doloroso contexto, la mujer padece insuficiencia cardiaca, por lo que su mayor miedo es morirse antes de sus hijas, quienes dependen totalmente de ella. “No puedo planear, no puedo ir a ningún lado porque no dependo de mí misma y siempre tengo que buscar quien me las cuide", dice.
"No puedo planear, no puedo ir a ningún lado porque no dependo de mí misma y siempre tengo que buscar quién cuide a mis hijas", explicó la mujer de 66 años, que tiene una insuficiencia cardíaca que pone en peligro su vida.
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La ilusión de su primer embarazo terminó hace 43 años cuando a Luz Fonseca, una empobrecida hondureña, le avisaron que su hija había nacido con microcefalia, una afección en la que la cabeza de los bebés es más pequeña, el cerebro es menos desarrollado y padecen discapacidad intelectual y motora, entre otras.
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Todavía con el shock de la noticia en su cabeza, los doctores le avisaron que lo más probable era que Bessy no viviera tanto, pero que el tiempo que fuera iba a depender de ella, debido a su condición médica.
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A los 10 años, en 1990, Fonseca supo que estaba embarazada otra vez y tuvo que sacar fuerza de lo más profundo de su ser cuando el médico que la atendía le avisó que Sury, su segunda hija, también había nacido con microcefalia.
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Desde ese día, esta mujer se ha aferrado a su fuerza de voluntad para solventar los complicados pormenores para cuidar de sus hijas que se quedaron congeladas en el tiempo, con sus cuerpos pequeños parecidos a los de unas niñas.
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“He sido una leona”, dice con orgullo y angustia Fonseca al recordar todos estos años en los que prácticamente ha abandonado su vida para mantenerlas con vida y a salvo.
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“No puedo planear, no puedo ir a ningún lado porque no dependo de mí misma y siempre tengo que buscar quien cuide a mis hijas”, explicó Fonseca, quien a sus 66 años padece una insuficiencia cardiaca.
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Por si fuera poco, Fonseca está sola en esta labor titánica que conlleva cuidar a sus hijas, debido a que el padre -un hombre de 71 años- está siempre en búsqueda de algún trabajo precario, lejos de Tegucigalpa.
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En medio de ese doloroso contexto, Fonseca tiene miedo de morirse primero que sus hijas. “Solo le pido a Diosito que me dé la fuerza necesaria y paciencia para soportar”, implora.
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Fonseca, quien necesita con urgencia una leche especial, pañales y ropa, aunque espera que su historia pueda llegar directo “al corazón de mucha gente” para recibir toda la ayuda necesaria para hacer más llevadera la vida tan dura que le ha tocado. Los que quieran ayudar pueden llamar al: 011 (504) 9874-1191