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¿te lastimé? No, no, no.
Es que si sigues, no sé qué pueda pasar. Capaz que me da un infarto y me tienes que revivir a besos.
Bueno, si te diera un infarto, te tengo que salvar. Y te aviso que no te voy a pedir permiso.
Bueno, eh... Ya no te hago perder el tiempo.
No, perdóname a mí por molestarte. Gracias.
No te olvides de ponerte crema en la tarde y también en la noche antes de dormir. Estamos todos al pendiente de ti.
Que te mejores. Desde que regresó de la feria, paloma es otra.
No sé qué decirle. Tú fuiste la única persona que estuvo con ella.
¿o conoció a alguien más? No, no, a nadie más.
¿y todo el tiempo estuvieron juntas? Claro.
Entonces, ¿por qué volvió sola? Don porfirio, ¿me está interrogando?
Discúlpame, es que nunca la había visto así. ¿así, cómo?
Pues, tan inquieta y alterada. Bárbara, te veo como rarita, ¿qué te pasa?
Será el aburrimiento de estar aquí. ¿y esto qué es?
Una crema. ¿una crema?
¿de dónde salió o qué? Me la trajo renato.
Paloma se regresó porque extrañaba su casa, a su marido. ¿y por qué siento que algo cambió?
Porfirio, la respuesta a esa pregunta solo la tienes tú. ¿qué quieres decir?
¿qué fue lo primero que le dijiste a paloma cuando ella regresó ese día? Pues, le hablé de mi enfermedad y del poco tiempo que me queda de vida.
Yo creo que paloma lo que tiene es miedo. Miedo de no saber qué va a pasar con ella el...
El día que... Que tú ya no estés.
Es que no entiendo por qué se tiene que esperar a que esté sola para acercarse. Fue pura casualidad, mamá.
No me gustó nada cómo te estaba agarrando la pierna ayer. No está bien, hija.
A ver, mamá. Ya no soy una niña, soy una mujer.
Yo puedo controlar este tipo de cosas. Solo me vino a traer una crema, ya párale.
Ándale, vamos a tejer. ¿qué no es lo que querías?
Ándale. Sí, sí, sí, sí, vamos.
Mujer, llevo al último grupo de muchachos porque estamos moliendo la caña. ¿viene de la casa grande?
Sí. Oiga, ¿y de purita casualidad no habrá visto a la niña bárbara?
¿cómo está? Está bien.
Qué bueno. Me alegro, los muchachos ya la extrañan.
Andan pregunta y pregunta por ella. Qué mal, vea lo del accidente.
Bueno, ahí nos vemos. Adiós.
¿y si no fue un accidente? ¿cómo vas?
Mm, la verdad ya no... Ya no quiero seguir.
Ay, hija. A mí siempre me ha relajado tejer.
Claro, porque no has hecho nada más. ¿cómo?
Perdóname. No, no quise ser tan grosera.
No te preocupes. Es que yo soy muy buena trabajando en el campo, junto a renato.
Hija, a ver, ¿podemos pasar un día sin que hablemos de renato? Te lo pido.
Pero ¿por qué no puedo hablar de él, mamá? Es un hombre ejemplar, me está ayudando a conocer la hacienda.
Si quiero hablar de él, hablo de él y punto. Me molesta mucho que se acerque con cualquier pretexto a hablar contigo, como hoy.
A ver, ¿nada más te llevo una crema? Sí, solo me trajo la crema.
¿segura? Solo fue eso.
Hola. Hola.
Hola, paloma. Rosa, ¿qué haces aquí?
Ah, yo la invité para que compartiera un rato contigo. ¿estaban discutiendo?
No, no, no, para nada. Porfirio, si yo quiero ver a mis amigas, yo les puedo hablar.
Discúlpame, no quería incomodarte. Y bueno, pensé que se podían conocer rosa y bárbara.
Mucho gusto, rosa. Encantada.
Tu mamá me ha hablado muchas cosas de ti. ¿ah, sí?
¿y qué te ha dicho? ¿cosas buenas o cosas malas?
Porque cuando me pone a tejer, siento que me odia. Me gustaría saber qué piensa mi mamá de mí.
Oye, perdón. Perdón por eso de que si tenías miedo de enamorarte de mí.
Fue un pequeño chiste para... ...
Para romper el hielo. ¿y por qué estás tan seria?
No, bueno, no acostumbro a salir a la primera con alguien que apenas si conozco. Bueno, pero es una comida, no vas a firmar ningún contrato.
Perdón. Perdóname otra vez.
Gracias por darme esta oportunidad. No quiero volverla a regar contigo.
Paloma es la amiga que siempre quise tener. Es honesta y muy cariñosa.
Mm, me hubiera encantado tenerla como amiga y no como mamá. Oye, ser mamá está por encima de ser amiga.
A ver, yo con una hija y una esposa como ustedes, me doy por bien servido. Oye, pero me sorprende que seas tan joven.
¿cómo se conocieron? ¿por qué son amigas?
Ah, bueno, pues, eso es porque las dos le ayudamos al padre emiliano en la iglesia y ahí fue. Y fue amistad a primera vista.
Además, tu madre es "traga años". Ríen disculpen.
Porfirio, llegó tu abogado. Voy a atenderlo.
Las dejo. Bueno, yo también las dejo para que así puedan platicar a gusto.
No, no, quédate, así nos podemos, pues, quedar todos platicando. No, no, no, no, no.
La verdad es que yo ya no quiero tejer y así pueden ustedes chismear en confianza ustedes dos. Qué placer.
Vámonos, chela. Tu crema, hija.
La crema. Aquí está.
¿cómo está eso de que porfirio te habló? Sí.
Sospecha que algo pasó en la feria y que por eso estás tan cambiada, y que conociste a alguien. "hecho y firmado de mi puño y letra con el san luis potosí".
No entiendo por qué tengo que escribir dos copias de mi puño y letra, serrano. Así lo determina la ley para dar validez al testamento, don porfirio.
Ahora necesito que imprima su huella en cada una de las copias. Yo hubiera preferido que fuéramos a la notaría y actualizar el testamento como dios manda.
Y así lo haré. Pero no me he estado sintiendo bien y prefiero que de una vez tengamos un documento legal donde conste que la única heredera universal de mis bienes es mi hija bárbara.
¿qué tanto le hueles a eso? Es una pomada que me trajeron, pero siento que es milagrosa.
Ve, ya puedo mover el pie. ¿ah, sí?
Mira, quién sabe de dónde habrá sacado ese menjunje, que pero sí es bueno, ¿eh? Más bien, lo que necesitas es comer.
Comer muy bien, por eso te hice tus quesadillas, tus nopalitos y la salsa molcajeteada. Ay, la que tanto me gusta.
A ver, te ayudo. Ándale.
Gracias, chelito. Siempre consintiéndome.
Yo creo que ya mañana voy a estar mucho mejor. Ay, primero dios.
Y me va a dar mucho gusto. Porque pues, fíjate con todo lo que ha pasado y qué buen ánimo tienes.
Eres una guerrera como tu padre. Manuelita, cuídame las quesadillas, por favor.
Nunca le voy a llegar a los talones. Él es mi gran ejemplo a seguir, lo de mi papá.
Ese accidente no lo voy a olvidar nunca en mi vida. No, mija, a las cosas malas hay que cancelarlas.
Las cosas buenas y malas no importan, sino con quién las compartes. Ah, qué bonito.
A propósito, ¿crees que mi hija va a salir con un galán? ¿tú sabes algo?
Niega maría, gracias por darme la oportunidad de disculparme por haberte manchado el vestido. No quería que te quedaras con la impresión de que soy un patán.
Pues, en ese momento sí lo pensé. No, y con toda la razón, ¿eh?
O sea, yo tan torpe y tú tan... Pues, tan refinada.
No, pues, en la cantina nadie piensa así de mí. Pues, piensas muy mal.
Tú eres una dama y mereces todo el respeto. Lo que hago en la cantina solo es cantar, no andar de ofrecida.
Y muchos piensan que pueden faltarme al respeto. Pues, quien piense así es un retrogrado.
Siempre hablas así, tan propio. María, no te voy a mentir.
Me estoy esforzando mucho por... ...
Por quedar bien contigo. ¿lo estoy haciendo muy mal?
Pareciera como si fuera tu primera cita, y a lo que yo sé, tú eres un picaflor. No, no, no, no, piensas mal.
Yo, a ver, yo soy un a... Soy un admirador de las mujeres.
Y me quieres como una flor de tu jardín. No, no, no, claro que no.
A ver, yo desde que te vi y te escuché cantar... Pues, me hechizaste.
O sea, ¿me estás diciendo bruja? No.
¿me tengo que peinar más? No, no.
Me entendiste mal. ¿tengo algún problema en mi nariz?
Te ves hermosa. Paloma.
Paloma, cálmate, por favor. Es que porfirio tiene que estar muy preocupado para haberte pedido que vinieras.
Nunca había hecho algo así. Es que no te das cuenta, pero se te nota.
¿qué? ¿lo que siento por renato?
Chista no lo digas. Siéntelo, pero no lo digas.
Que a las mujeres casadas se les oye hasta lo que piensan. Me estoy volviendo loca, rosa.
A ver, ¿pasó algo más después del beso entre renato y tú? No.
Pero la que se la pasa todo el tiempo con él es bárbara. No sabes cómo me molesta.
Hoy hasta estuve tratando de oír lo que hablaban. ¿estás sintiendo celos de tu hija?
Sí, estoy sintiendo celos. Estoy muy celosa.
Yo nunca había sentido algo así. Me molesta mucho ver que cada día están más cercanos.
Quiero que renato se vaya. Y a veces quiero que bárbara se vaya.
Paloma... Yo no sé qué haría si entre ellos dos pasa algo.
Ay, no. Pero a ver, ¿está pasando algo entre ellos?
No sé, no sé. Igual es mi imaginación.
De lo que sí estoy segura, es que yo ya no puedo vivir sin renato. Está bien que quieras saber con quién va a salir maría, pero me gustaría preguntarte algo.
¿tú invitarías a algún pretendiente de ella a tu casa sin consultárselo antes? Ay, ¿qué cosas dices?
Claro que no. ¿ves?
En la vida hay que poner límites, y una madre no debe de robársarlos. ¿tú crees que a mi mamá se le ocurrió la maravillosa idea de invitar a alguien a la hacienda?
Ay, nanita. ¿a quién?
A un galán mío. ¡bárbara!
Tienes novio y no me habías contado. Ay, celo, no es mi novio.
Es un amigo mío. Estuvimos saliendo en la ciudad, pero nunca formalizamos.
Yo no entiendo por qué mi mamá lo invitó a mis espaldas, y mucho menos en esta situación. Pues sí, tienes razón.
Bueno, ya terminé. Ándale, mija.
Gracias por la comida. Gracias por ayudarme.
María es muy afortunada de tenerte como su mamá. Gracias, manuela.
De nada. Ay, ay, ay.
Gracias por la invitación. De nada.
Pues, salí viva. Y con mi ropa limpia, mira.
Ambos ríen a ver, yo digo, no me hagas mucho caso, pero digo que deberíamos de tener una segunda cita. Digo, para que de una vez se me quite la mañana de echarte toda la cerveza encima.
¡me encanta! ¿me las prestas?
Ah, préstame, préstame. Ven, ven, ven.
¿cómo es? Ríe ¿así?
Ven, ayúdame, ayúdame. Para ti también.
Ríe ¡guau! ¡está increíble!
Bueno, ya, ¿no? Muchas gracias.
Es tuyo. Están bien padres.
¿ya las habías visto? Hace mucho que no veía una.
Me alegra de haber venido. Hacía mucho que no me la pasaba tan bien.
Yo también. Mi camioneta está aquí cerquita.
¿me acompañas? Sí, sí.
¿así, patrón? Si así está bien.
Ahora ponte una manzana en la cabeza. No, ¿cómo qué manzana?
Ríe ya, vente para acá. ¿qué averiguaste sobre lo que hicimos en la hacienda cruz en la fiscalía?
Pues, no encontraron nada. Y como no hay pistas, pues, entonces están considerándolo como un hecho aislado.
¿van a cerrar el caso? No, van a empezar a investigar a los demás hacendados.
Dicen que si detienen la cosecha de los cruz, pues, ¿quién sale beneficiado? La competencia.
Y como nosotros somos sus mejores amigos, tú te ganas su confianza y le das un golpe bajo. Ponte la manzana.
No. Ríe la ley establece que entregue una de las copias certificadas al archivo de la notaría.
No lo hagas aún. Guárdala y, llegado el momento, lo haces.
Es importante que designes a una persona de toda tu confianza y que le digas dónde vas a guardar la segunda copia. Así lo haré.
Porfirio, ¿por qué el cambio en el testamento? Mi hija bárbara sé que siempre velará por su madre.
Y para paloma, esta hacienda sería una carga. Va a ser más fácil para ella manejar lo que le deje en mi cuenta y el seguro de vida.
¿segura que no quieres que me quede un rato más contigo? No, gracias.
Es que si te quedas, porfirio va a tener más razones de pensar que algo me pasa. ¿no?
Me siento tan culpable de haberte llevado a esa feria. No, rosa.
Lo que pasó con renato, yo lo permití. Sí, pero yo insistí en que saliéramos.
Bueno, al final, solo te dejaste ser libre, ¿no? Oye, paloma.
Como sea, solo recuerda que tú también mereces ser feliz. ¿quién anda ahí?
Sal de ahí si no quieres que te parta el pecho en dos. No, no, soy yo.
¿qué hace aquí, señora? Soy yo.
No quería interrumpirte, discúlpame. ¿y esa hacha?
Es mi compañera. Muchas quisiéramos ser ella.
¿cómo sigue bárbara? Mejor.
De hecho, venía a darte las gracias por la pomada que le hiciste. ¿por qué te preocupas tanto por mi hija?
¿también te preocuparías así por mí? Es que hoy sin querer a lo lejos vi cuando le llevabas la pomada y...
Ay, los vi tan cercanos. Dime la verdad.
¿sientes algo por bárbara? Ay, bárbara.
Ni siquiera lo conoces bien y ya lo andas besando. Ríe llamada hola, rodrigo.
¿cómo estás? Rodrigo acepté la invitación de tu mamá de ir a la cena.
Ya voy a verte pronto. Oye, ¿te marco para videollamada?
Porque sí sabes, ¿no? Que bárbara tiene un pretendiente.
No. Pero suena lógico.
Es una mujer atractiva, inteligente. Pero muy diferente a nosotros dos.
Es una mujer de ciudad, refinada. Ha trabajado en oficinas, no en el campo.
Está acostumbrada a una vida de lujos. Me encontré a bárbara en el patio, por casualidad.
No, pues, eres el hombre de las casualidades, ¿no? Porque a mí también me conociste por casualidad en la feria, ¿no?
Me pidió que me olvidara de eso y es lo que intento hacer, señora. Intentas.
Eso quiere decir que te cuesta trabajo, porque a mí también me cuesta el trabajo. Todo esto es nuevo para mí.
No sé cómo manejarlo. ¿por qué no me dices nada?
No, no sé qué decir. Me estoy incomodando, mejor me voy.
O podrías invitarme a algo de tomar, y entonces te explico con calma qué es lo que me pasa. Si te vas a despedir no me digas nada, que es mejor así da la media vuelta que yo haré de cuenta que nunca llegamos aquí si vas a decir adiós no lo hagas, amor que no soy tan fuerte no tengo esa suerte por eso te pido un favor miénteme un poco miénteme un poco di que no es cierto di que no es cierto quítame vida la misma vida y déjame muerto quítame, te pido la misma vida y déjame muerto que yo ya estoy muerto por dentro ¿qué traes?
Estás muy seria. A ver, le dije a tu mamá que sí porque tú ya antes me habías invitado.
¿ya no te da gusto que nos vamos a ver? Sí, claro.
Me da gusto. Mira, te quiero avisar.
Mis jornadas acá en la hacienda están pesadísimas. Yo no quiero que te aburras.
Además, tú tienes mucho trabajo. Bueno, sí, siempre, pero me estoy organizando para hacer home office.
Igual antes de lo que te imaginas te doy una sorpresa, ¿eh? Gracias por acompañarme.
Yo te acompañaría toda la vida si quisieras. Esa canción me encanta.
En tus brazos quiero morir en la noche morir así el alma que busqué no pensé encontrarla en ti quédate junto a mí dame el sabor a tu piel hasta el fin así sin miedo y sin prisa déjame amarte así siempre me llevas a la vida donde nadie ha podido llegar tus ojos lograron llevarme a la calma la guerra perderé pues, me tienes rendida quédate junto a mí dame el sabor a tu piel hasta el fin así sin miedo y sin prisa déjame amarte así siempre me llevas a la cima donde nadie ha podido llegar hasta el fin ¿ya acabaste, silvia? Chelo.
¿sí? ¿has visto a paloma?
No. Es que he estado metida en la cocina.
¿quieres que la busque? No, no.
No hace falta. Porfirio es muy celoso con su hija.
Me da miedo que los vea juntos. Gracias.
Pues, yo nada más estoy haciendo lo que don porfirio me pidió. Enseñarle a bárbara lo que sé.
Sí, pero se puede malinterpretar. Don porfirio es un gran hombre, yo lo respeto mucho.
Sí, yo también. Como una mujer veinte años más joven que él puede respetarlo.
Pues, llevan veinticinco años de casados, una hija. Han logrado lo que la mayoría de las parejas no logran.
Sí, porque otras parejas se enamoran. Son felices.
Yo me casé con porfirio para que me rescatara de la pobreza. Me prometió un palacio.
Y veme, me estoy encerrada en una jaula de oro. Esto no parece una jaula, señora.
Yo también vengo de abajo. Gustavo me rescató de la miseria a cambio de convertirme en su empleado fiel.
Porfirio hizo lo mismo conmigo a cambio de que fuera su esposa fiel. Entonces, tenemos mucho que agradecerles.
Sí, pero ¿hasta cuándo? ¿no tenemos derecho a ser libres?
Como cabo, tengo un contrato sin fecha de vencimiento. Y mi contrato con porfirio es hasta que la muerte nos separe.
Entiendo que pienses que soy una mujer prohibida para ti. Sí lo es.
¿y si no estuviera casada? ¡ay!
Ay, perdón. Llaman a la puerta ¿puedo pasar?
Sí, sí, amor, pasa. Veo que tu pie ya va mejorando.
Asiente ya me siento mucho mejor. Ya quiero regresar al campo.
Porque eso de ayudar a mi mamá con el tejido estuvo terrible. Bueno, es un pretexto de tu madre para tenerte cerca.
Y lo sé, por eso acepté. Mi niña.
Cuando yo falté... Ay, papá.
Cuando sea... ...
Prométeme que tú y tu madre se van a llevar bien y siempre se van a apoyar. Siempre, te lo prometo.
Siempre y cuando no me ponga a tejer. Ambos ríen yo nomás venía a comentarte lo de un problema que hubo con uno de los molinos.
Pero si quieres ya vengo luego. No, no, no, está bien ahora.
No hay problema. Señora paloma, dígale a...
... A bárbara que puede tomarse el tiempo que necesite.
Claro que sí, yo le digo. Discúlpenme si los interrumpí en algo.
No, no nos interrumpiste, lopecito. Vine a decirle al ingeniero que bárbara ya está mejor.
Claro que sí, ¿verdad, patrona? Claro que sí.
Y como no había agua, le ofrecí una cerveza. Pasa, pasa, a veces luego que uno...
Ajá. Bueno, yo los dejo.
Con permiso. Sí, propio, propio.
Rosa. Hablar contigo me dio fuerzas.
Fui a ver a renato. Y me hizo entender que le importo.
Oye, ¿tú crees que sea pecado pensar que cuando porfirio ya no esté me pueda entregar a renato? Tómate una y relájate, lopecito.
No, pues, es que sí me asusté bastante cuando vi a la señora aquí contigo, así. ¿así cómo?
Se estaba agarrando de la mano, hombre. Me estaba agradeciendo que salvé a su hija del cobertizo.
Es que no sé, la señora nunca convive con nadie. Y verla aquí, así contigo, echándose una chela...
Se la ofrecí yo, es más, hasta casi la obligué a tomársela. Si tú lo dices, inge.
No vayas a hacer un chisme de todo esto, ¿eh? Da gracias que fui yo el que los encontró y no otra personita.
No estábamos haciendo nada malo. No importa, hay gente que entiende lo que ve y no lo que le explican.
Salud. Ay, pegaso, la tienes que conocer.
Esa mujer es fuerte y es decidida. Y al mismo tiempo es dulce y tierna.
La hubieras visto cuando jugaba con las burbujas. Tenía una sonrisota...
Vengan, vengan. Se los tengo que enseñar.
Luis ernesto, no sabía que venías. Ay, perdón, es que me dejó pasar tu mamá.
Hola, hace mucho tiempo que no te veo. Hola, no cambias.
Sigues apasionado por los caballos. Sí.
Bueno, de haber sabido que pegaso te iba a hacer tan feliz, te hubiera comprado este antes. Ay, no, aquí me vas a tener todos los días.
Oye, ¿sabes qué? Me tengo que ir, tengo una reunión.
Señorón, ¿se lo puede llevar, porfa? Me lo cuida, ¿vale?
Que te vaya muy bien en tu junta. Eh, sí, yo me tengo que...
Nos vemos, sí, sí. Bye.
Ay, ami. Qué amor.
Hasta que por fin se te hizo. No, lo traes loca, rosa.
¿sí ves cómo te ve? Perdidamente enamorado de ti.
¡ay! Ríe ¿ya?
¿cuál te gustó más? ¿este o este?
No, el verde te queda pegadicísimo. ¿tú a qué vas, a cantar o a despertar pasiones?
No, pues, si levanto pasiones será el verde, porque si consumen más, mi jefa se pone más contenta. Ándale ya, cuéntame.
¿con quién era la cita, eh? Mamá, voy tardísimo, de verdad.
Y todavía me tengo que maquillar, mamá. Tengo que llegar al camerino a arreglar las cosas, ma.
Ambas hablan a la vez válgame dios. Llaman a la puerta ya ves, ya ves.
¿qué será? Soy yo.
¿qué pasó, lupita? Oye, quería pedirte un favor.
Ah, dime. Eh, después de clase quiero ir con mis amigas a conocer al nuevo despachador de la panadería.
¿eso para qué? Pues, es que mis amigas dicen que parece modelo de lo guapo que está.
¿me echas la mano? Ay, qué loca estás.
Oye. Ríe mañana regreso a trabajar al campo, ¿eh?
Sí, no te estoy pidiendo permiso, te estoy avisando, ¿ok? No me parece.
¿cómo que no te parece? A mí sí.
Por favor, lleguemos a un acuerdo, ¿sí? Tienes que descansar más.
Entiendo que le quieres echar muchas ganas a todo esto. Hijita, aprendes rápido y no te da miedo ensuciarte las manos.
Tienes madera para esto. Ella solo lo hace para ayudarnos.
Yo quiero que hagas lo que te apasiona, hija. Ah, sí, claro, ¿verdad?
Seguramente es seguir tejiendo y abrir una industria textil. No, no me refiero a eso.
Yo me acuerdo que cuando eras niña decías que querías promover la venta de productos mexicanos en el extranjero. Era uno de tus sueños, ¿no?
Sí. Ahí está.
Igual y suena como una locura, pero yo creo que tú puedes industrializar parte de la cosecha de la caña. ¿podemos hacer eso?
Si eso es algo que te gusta hacer. Sí, eso es lo que yo quería.
Exportar productos mexicanos en el exterior. Mm.
¿podemos comercializar dulces? Claro, yo no veo por qué no.
¿me pasas la lechuga? Ah, sí.
Ey, david. Mesa cuatro.
Nos va a ir muy bien esta noche. ¿qué traes tú?
¿qué te hiciste? Traes un brillo medio raro.
Ay, dalila, es que la pasé bien lindo en la cita que tuve con luis ernesto. Pues, más de lo que imaginé, la verdad.
Me alegro por ti, maría. Uy, ni parece.
¿qué tienes? Pensé que renato vendría esta noche y ni sus luces.
María, lo siento distante. Y eso me parte el alma.
Ay, tú ni la suya, dalila. Ojalá.
Pero yo conozco muy bien a mi hombre, maría. Siento que una vieja lo está alejando de mí.
Pues, seguramente la cuerda que estaba amarrada a la viga era para fortalecer el cobertizo, ¿no crees? Es raro.
Se ve que me extrañas. No puedes vivir sin mí, hermanito.
No, no te equivoques. No puedes vivir sin maría.
Carnal, es que la necesito ver. Acompáñame a la cantina, ¿no?
Déjala respirar. La quieres perder el mismo día que empiezas a ganártela.
¿sabes qué? Te voy a hacer caso.
Pero solamente porque tú eres el bueno con las mujeres. Es que, carnal, la necesito ver pronto, mañana, pasado, pronto.
Hay más tiempo que vida. Oye, carnal, pues, esta casita está bonita, ¿eh?
O sea, a ver, no es como la casita del pueblo, pero me gusta. Oye, cuídame la casita del pueblo, no te voy a alocar con maría.
¿qué pasó, carnal? María no es de esas.
Si yo llevo a maría a una casa, esa casa tiene que ser mía. Y va a entrar por la puerta cargada por mí, vestida de blanco.
Qué intenso eres. Es que, carnal, es ella.
Es ella, ella es la mujer de mi vida. No necesito perder el tiempo con nadie más.
Para poder entrar en el mercado, voy a tener que buscar una idea increíble para los dulces. Ah, tú siempre has tenido mucha imaginación, mijita.
No queremos que hagas a un lado tu pasión. Queremos que seas feliz y que no andes sacrificando todo por nosotros.
Bueno, me voy a mi cuarto y voy a seguir investigando todo sobre el tema. Los amo.
Bueno, a ti un poquito más. ¿cómo que un poquito más?
Ay, también a ti. Ríe tuviste una idea excelente para animar a bárbara.
Es que no solamente es guapísima, carnal. Su voz, su voz me fascina.
Y sus ojos. Uh, sus ojos.
Me hipnotizan, carnal. Solo las has visto una vez.
¿y eso qué? Tú me dijiste que te pasó lo mismo con paloma en la feria, ¿no?
No, no, no. Eso, bórralo.
Ni lo nombres. Ah, pues, para ti.
Porque cuando fui a la cantina, dalila me tiró unas indirectas. ¿sobre paloma?
Pues, yo creo que sí. Me dijo algo sobre que estabas sobre arenas movedizas y que te iba a ir mal.
Ah, dalila sabe que traigo algo dándome vueltas. Y eso que te está dando vueltas, ¿se lo vas a contar a tu carnal?
Ni siquiera sé si es lo que creo. ¿cómo?
O sea, ¿tienes a dos dándote vueltas en la cabeza? No me gusta inventarme historias hasta que pase lo que tenga que pasar.
Mira, carnal, te conozco bien. Cuando alguien se te mete en la cabeza, es porque te pegó duro.
¿qué pasó? Pasó algo con una chava, pero...
Luego a veces se porta como si nada, y no le entiendo las señales. Ah...
O sea que lo que te pegó fue su indiferencia. Pues, debe ser alguien muy especial, ¿eh?
Cuidado. Es peligrosa.
Si me la juego con ella, me va a traer puras broncas. Uh.
¿estás bien? ¿en qué piensas?
Ah. En nuestra hija.
En que pueda cumplir sus sueños y al mismo tiempo con su responsabilidad en la hacienda. Ay, pues, sus sueños no están entre cañas y jornaleros, ¿eh?
Sí, lo entiendo. Suspira oye...
¿y si hablas con gustavo, tu amigo? Pues, él tiene una comercializadora.
La puede orientar, le puede dar consejos, no sé. Mi amor.
Últimamente estás llena de buenas ideas. Ambos ríen y no últimamente, siempre.
¡ey! Ya estás por aquí.
Buenos días, renato. He estado revisando y no hay plagas por aquí.
Esta parte del cultivo está sana. Aprende rápido.
Tuve al mejor maestro. Buenos días, patrones.
Ya está listo el desayuno. Ay, gracias.
Oye, ¿y bárbara? La niña se fue al campo desde bien tempranito.
Gracias. De nada.
Suspira tienes que hablar con gustavo hoy mismo. ¿y estás bien para caminar tanto?
Sí, tu crema fue milagrosa. Bueno, también descansar seguro que te ayudó.
Uy, sí. Las horas interminables tejiendo al lado de mi mamá, no sabes, fueron increíbles.
Bueno, tejiendo no te va a dar un infarto. Y así no me vas a tener que revivir.
Oye, renato, me gustaría saber de ti. ¿de mí?
Sí, de ti. De tu vida, de tu pasado.
Quiero saber todo acerca de ti. Claxon lopecito.
Ah. ¿quién te hizo mala cara en mi cantina?
No te visto por ahí. Nada de eso.
Lo que pasa es que hemos estado muy ocupados ahí en la hacienda. Ah, justo vi a tu patrona y a la hija de don porfirio.
Fueron a ver cantar a maría. ¿la patrona, la doña paloma?
Sí. ¿en la cantina?
Pues, ¿qué otra hay? Ríe ah, caray.
No, pues, nunca me imaginé que la señora fuera a ir a tu cantina, digo. Pero bueno, no deja de sorprenderme.
Ríe ¿por qué dices eso? Nada, cosa mía.
La señora es tan buena persona que seguramente ya está en la iglesia ahí con el padre emiliano. Bueno, te dejo, que me tengo que ir a llevar estas cosas a la hacienda.
Ahí la ves. Renato, ¿por qué evades el tema?
Pareciera que escondes algo. Renato, confía en mí.
Después de lo que pasó en el cobertizo, somos amigos, ¿no crees? Bárbara, por favor, no insistas.
Todos tenemos en nuestra historia algo que queremos dejar atrás. Paulita, fer.
Don porfirio, ¿cómo está? Bien.
Salvo por las escaleras. ¿qué se le ofrece?
¿en qué le ayudo? Tengo cita con don gustavo.
No se preocupe, yo le aviso. Gracias.
¿estás aquí para que el cielo se apiade de tus pecados? ¿qué quieres?
Te estás fugando con renato. ¿es porque no te atreves a enfrentar lo que realmente sientes?
No sé de qué estás hablando. Estamos en una iglesia.
Y mentir es pecado, ¿o no? ¿acaso no tienes el valor de admitirlo?
Si quieres, te lo puedo decir, te lo puedo gritar para que todos escuchen. ¡mírame a los ojos!
No seas hipócrita. Admíteme que te gusta renato.
Déjame en paz. Te equivocas.
No, yo sé que no. Como sé que tu esposo se te está muriendo.
Pero me doy cuenta que no tienes el valor de luchar por renato. Jadea vamos, que más adelante tenemos que encontrarnos con los trabajadores.
No, no, no, renato. Solo quiero saber quién eres.
No tengo mucho que contar. Mira, estoy empezando a sentir cosas por ti.
Y yo creo que tú también. ¿por qué te quedas callado?
Dime quién eres. ¿o me estás ocultando algo?
Cuando el destino te encuentra eso no es casualidad el amor se vuelve realidad historia escrita en el tiempo que se envuelve en tu verdad sin final nunca nada ya será igual