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Renato, estás sangrando. Renato, ¿están bien?
Síguelos, averigua quiénes son, ¡averigua! Renato, no, no, no, estás sangrando mucho.
No te preocupes, no es nada. No, ¿cómo que no es nada?
Tranquila. Se te ve mal no, está bien, está bien.
Siento que vinieron a buscarme. No, venían por todos.
Necesito curarte. ¿qué haces?
¡te voy a curar! ¡no me veas!
Aprieta, si duele significa que está bien. Está bien, está bien, está bien.
¿ahí? Sí, sí.
Es correcto, sí. Gracias.
¡no me veas! ¿y ahora?
¿por qué tan interesada en dalilah? No, lo que pasa es que...
Bárbara quiere ir a ver cantar a maría. Y yo creo que estaría bueno conocer a la persona que tantas oportunidades le ha dado a tu hija, ¿no crees?
Ah, pues no niego que le ha echado la mano. ¿qué?
¿tienes algún problema con ella o qué? No, pero pues...
María ya lleva su tiempo cantando en la cantina y nunca te interesó. Tienes razón.
Y lo siento, pero ahora que bárbara quiere ir, pues sentí curiosidad. ¿me vas a seguir viendo así?
¿todavía que te curo y no dejas de verme? No tengo nada contra dalilah, pues si ella fue la única que apoyó a maría en eso de la cantada.
Es que yo quería otra cosa pa mi hija. Pues sí, que estudiara como bárbara, te entiendo.
Sí, pero, pues es bien necia como burro la condenada. Es muy apasionada de lo que hace.
Le encanta cantar. Pero bueno, volviendo a dalilah, ¿no se te hace como extraño que una mujer se haga cargo de una cantina?
Me gustaría conocerla. Te tiene que ver un doctor.
No voy a perder el tiempo en eso. ¿de qué estás hablando, renato?
Es tu brazo. No es la primera herida ni la peor.
No lo puedo creer. Se nos pelaron estos infelices.
Pero dejaron todo el cañaveral lleno de trampas. Hay que avisarle a los muchachos para que no se lastimen.
"lopecito" se puede encargar. Tú te vienes conmigo.
Yo voy a hablar con los muchachos y doy parte a las autoridades. Se te puede infectar.
A ver, lopecito y tú van a la casa y le cuentas a tu papá. No estoy loca, vienes conmigo.
No, tienes que averiguar de que todo está bien allá. Por favor, somos un equipo.
Ustedes a lo suyo y yo a lo mío. Está bien.
¡vamos! ¿y no será que tienes curiosidad por dalilah?
Porque renato tirado frecuenta mucho esa cantina. ¡qué bárbara, chelo!
Qué cosas dices. Manuela, ¿me dejas platicar a solas con chelo, por favor?
Eso de ir a la cantina fue idea de bárbara. No sé qué tiene que ver con renato.
Me ofendes. Ay, bueno, está bueno ya.
Perdóname. Pues, la verdad, yo no conozco mucho a dalilah.
Sé que es una mujer de armas tomar y que no pasa desapercibida. Pues como tú dices, pues, no cualquier mujer maneja una cantina.
Sí, debe tener su carácter. No lo dudes.
Así es que si van a ir solas, que las acompañe porfirio. Porque esos lugares no son para mujeres solas.
A ver, ¿maría sí puede ir sola a cantar ahí y bárbara y yo no podemos ir solas? Ay, válgame dios.
Carajo. ¿quién estaba con renato?
El capataz y una señorita que nunca había visto. La hicieron, porfirio.
Flaco, ¿seguros que no les vieron las caras? No, siempre estábamos encapuchados, ¿verdad?
Sí. Al patrón no le va a gustar nada esto.
Pues sí, pero... Pues esos canijos se nos atravesaron y tuvimos que enfrentarlos.
Si no, nos iban a apañar. Sí.
Te ves hermosa. Tienes fuego en la mirada.
No, estoy normal. ¿vas a salir?
Sí, fíjate que emiliano va a oficiar un matrimonio y me pidió que lo ayudara. Antes no te arreglabas tanto.
Pues debe ser culpa de bárbara. ¿compites con tu hija?
No digas tonterías. Pero no sé, como que bárbara me inspira a comprarme cosas lindas, a quererme pintar un poquito más.
La jovencita de la ciudad haciendo más sofisticada a su mamá. Papá...
Don porfirio. ¡papá!
¿qué pasa? ¿qué pasó?
Pasó algo terrible. Pusieron trampas en los cañaverales para hacerle daño a la gente.
¿qué dices? Explícate.
A ver, ¿ustedes están bien? Sí, sí, sí, claro, pero ¿qué pasó?
Sembraron el terreno con puntas de machete y luego nos encontramos a dos encapuchados que nos atacaron a machetazos. ¿estás bien, hija?
¿te hicieron algo? Sí, yo estoy bien.
Hirieron a renato y por eso rasgué mi camisa para hacerle el torniquete. ¿cómo, renato está herido?
Sí, bueno, lo alcanzaron con un machete en el brazo. ¿y es grave?
¿ya lo llevaron al médico? Que nadie toque nada hasta que lleguen las autoridades.
Qué bueno que descubrió las trampas antes de que entráramos a trabajar. Sí, y si no hubiera sido por usted, todo el cañaveral estaría lleno de nuestra sangre.
¿no quiere ir a curarse? La herida puede esperar.
Lo importante era avisarles a ustedes. Muchas gracias, ingeniero.
Pero ¿por qué dejaron solo a renato herido? Ese hombre es más necio que yo, mamá, ya lo conocen.
No tendría por qué arriesgar su vida. Es el administrador, es su chamba.
Por favor, chelo. A ver, ¿pero por qué no vino con ustedes?
Se quedó para alertar a los jornaleros y esperar a la policía. Es que esto nunca nos había sucedido por acá.
Es inaceptable. Nos querían matar.
Uno se me echó encima, si no fuera por renato, yo no estaría viva. ¿y si ahora matan a renato?
Tienes que hacer algo, porfirio. ¿adónde vas?
Déjalo, él sabe lo que hace. A mí me van a perdonar, pero desde que ese tal administrador llegó a esta hacienda, están ocurriendo cosas raras que nunca habíamos visto.
Chelo, tú lo traes entre ceja y ceja. Porfirio, buen día.
Abogado, sufrimos un atentado en la hacienda. Quiero que estés preparado por si te necesito.
¿cómo? ¿un atentado?
¿y tus familia están bien? ¿están bien todos?
Sí, sí. Bárbara y paloma están bien, pero no hay información clara todavía.
Voy saliendo para los cañaverales. Antes de que hagas algo, avisa a las autoridades.
Y también avísale a tu amigo el gobernador, ¿no crees? Tienes razón.
Gracias, daniel, te mantengo informado. Ok, estoy al tanto.
Vámonos, lopecito. Sí, patrón.
En el camino le voy llamando al gobernador, porque en estas tierras se cumple la ley. ¿por qué vas armado?
Por precaución. Yo voy contigo.
Yo también. No, no, no, se quedan.
Si quieres que me haga cargo de esta hacienda, tengo que ir. Está bien.
Amor, tú espéranos acá, no tienes nada que hacer allá. Vámonos.
Tengan mucho cuidado. Porfirio tiene razón.
A ti no se te perdió nada allá. Querido porfirio, qué milagro.
Discúlpame, eliseo, que esta no sea una llamada social. Me asustas, porfirio, ¿qué pasa?
Tuvimos un ataque en los cañaverales. Nos sembraron unas trampas.
¿cómo que un ataque, porfirio? ¿hay víctimas?
Pues el nuevo administrador resultó herido cuando estaba tratando de proteger a bárbara. Papá, ya vámonos.
¿y el administrador está bien? No, no, parece que no es de gravedad, pero ahora mismo voy saliendo para allá para ver personalmente lo que pasó.
Manténme informado, porfirio. Yo mientras hablo con el jefe de la policía y con el procurador.
Sí, yo sé, gobernador, te lo agradezco mucho. Te mantengo informado.
Todo está como lo encontramos. No dejé que nadie tocara nada.
Muy bien. Dijo que también había trampas para animales.
Sí, y puestas con saña. Ahí viene el patrón.
Patrón, si no hubiera sido por el ingeniero, todos estaríamos cortados o muertos. Gracias.
El gobernador va a hablar con su comandante, atentos a sus órdenes. Sí, señor.
Y a ti te tienen que curar esa herida. ¿sí le dijeron que uno me quería matar?
Y ahí fue donde el ingeniero intervino y por eso lo lastimaron. Sí nos dijo, y también que usaba pasamontañas.
¿alguna otra seña? No, no, iban de negro nada más.
Don porfirio, ¿sospecha usted de alguien? No, de nadie, no tengo enemigos.
Querían lastimar a los trabajadores para afectar la cosecha, ¿eso a quién beneficia? Té de tila pa los nervios.
Gracias. Es que todavía no puedo creerlo.
Nunca había pasado algo así. ¿y el ingeniero en serio salió herido?
¿estará muy mal? Pues bárbara dijo que estaba sangrando.
Ya, porfirio fue con ellos, él sabrá qué hacer. No te anteres tanto, paloma.
Sí, señora, chelo tiene razón, le vaya a hacer daño... A ver, ¿cómo no me voy a alterar?
Bárbara pudo haber salido herida de todo esto. Lopecito, en cuanto terminen los oficiales, que los muchachos empiecen a levantar todo.
Y con cuidado, no se vayan a lastimar. Sí, renato.
Renato, le salvaste la vida a mi hija. Estoy en deuda contigo.
No, no fue nada. Aquí cada quien hizo lo que tenía que hacer.
Menos curarte. Ándale, déjame llevarte el dispensario.
Yo sé curarme solo, no es la primera vez que salgo herido. Bueno, ya no voy a insistir con eso.
Mejor voy a hablar con los muchachos para ver... Eso les va a dar mucho ánimo, pero déjenme el arma aquí.
Esto no arregla nada. Entonces, no es la primera vez que tienes un encontronazo violento.
Pues, llevo camino andado. Te traje agua limpia para que te cures la herida.
Ándale, déjame ayudarte. La vida me ha enseñado que nadie ayuda a cambio de nada.
En la vida todavía hay personas que ayudan desinteresadamente. Veo que todavía no te cambiaste la blusa.
¿es en serio que me vas a seguir viendo? Dios mío, ¿por qué no regresan?
Por favor, cuida a renato. Doña paloma ni siquiera se pudo tomar el té de lo alterada que andaba.
Y don porfirio salió armado con lo delicado que está. El patrón sabrá lo que hace.
Doña paloma es muy buena persona, pero tan preocupada por el ingeniero, ¿verdad? Digo.
Muy bien. Ya lopecito organizó a los jornaleros por zonas para limpiar el cañaveral.
Yo debería ir con ellos. Herido no vas a ayudar de nada.
No, yo estoy de acuerdo. Tú ya hiciste suficiente.
Deja a otros que se encarguen. No seas necio, vente a la hacienda.
Yo te voy a curar. Está bien, vamos, pero luego regreso con mi gente.
Patrón, patrón, patrón. Tengo información de lo...
De lo de la hacienda cruz. Pues por tu cara lo dices todo.
Pues resulta que renato fue a la madrugada a inspeccionar los cañaderales y dio con las trampas y con mi gente. ¿los descubrió?
No, no, no, no, se pelaron a tiempo. Pero el resultó herido.
Ese no era el plan. Lo...
Lo bueno es que... Es que mis hombres tenían la cara cubierta.
Lo bueno. ¿ya viste por qué renato es mejor que tú?
Él no mandaría a sus hombres a hacer su trabajo. Como tú, estúpido.
Todo bien. Pero, ¿por qué lo traen aquí y no lo llevan al dispensario?
No hace falta para esto. Está empeñado en curarse él solo.
A ver si una de ustedes lo logra convencer porque yo no pude. Yo ayudo al ingeniero.
No, no, no, no, no. ¿por qué no vas mejor por agua tibia y algunos paños limpios para limpiarle bien esa herida?
Yo ya lo hice. Estoy bien, no se preocupen, de verdad.
Mira, no me lo tomes a mal. En realidad, nos preocupas.
Y mi esposa, mi hija y yo, te debemos mucho. No queremos que te pase nada.
Entonces, consígame un botiquín, hilo y aguja. Yo voy por eso.
Voy con ella. ¿tú mismo te vas a coser?
Ay, no, estás loco. Me voy a ir a cambiar.
¿qué tan grave está renato? No sé, no sé, no sé.
Pero esto viene a complicar todo. Tú sabes que renato no va a parar hasta que esto se resuelva.
¿están hablando de mi hermano? ¿y renato?
Chelo le trajo un desinfectante y él se fue al baño. Voy a llevarle esto.
Se lo llevo yo. Chelo, ¿crees que soy tan inútil como para pensar que yo no se lo puedo llevar?
No, bueno, lo que pasa es que chelo tiene razón. Si se lo llevas tú, quizá, le dé vergüenza.
Ay, a ver, yo se lo llevo. ¿cuál es el problema?
Ya. ¿qué haces ahí?
Traje lo que pediste. Una camisa de mi papá, seguramente te quedará.
Gracias. ¿quieres que te ayude?
No, no es la primera vez que me curo las heridas. ¿te vas a coser tú solito?
Sí. Bueno, si necesitas algo, avísame.
Gracias. A ver, bueno, ¿qué venías a entregarme?
Te traigo el nuevo contrato firmado por fernández, donde me mantiene el precio. Felicidades, sobrino, lo domaste.
No, no voy a saludar con sombrero ajeno, tío, fue renato el que lo consiguió. Es que mi hermano es un gallo pa negociar.
Pero tú traes algo más, ¿eh? ¿qué tienes?
Me conoces bien, tío. Es que, tío, conocí a la mujer de mi vida.
Pero después les cuento porque tengo llamadas pendientes, ¿ok? Los veo.
¿y ahora? ¿quién será la mujer de su vida?
Rosa martínez, la hija del gobernador. Vaya, hasta que está haciendo algo de lo cual su padre se pueda sentir orgulloso.
Hola. Hola.
Que conste que traje los tapers que me mandó mi tía chelo para el almuerzo. Yo esa carita la conozco.
Échalo. ¿cómo haces...?
Pues claro, eres como mi hermanita. Froto, te froto.
Cuéntamelo todo. Ok.
¿alguna vez te has enamorado? ¿te gusta un niño?
No, no, no, no, no para nada, pero es que mis amigas siempre hablan de eso y quiero saber cómo se siente. Mm, pues...
Me ha llamado la atención, pero eso de que se dice enamorarse, enamorarse, pues no. No, hombre, pues tú sí estás bien atrasada.
A tu edad yo ya quiero estar casada. Mira, lupita, que tu papá te escuche y te encierra, mira, para siempre, ¿eh?
No le vayas a decir nada. No.
Tengan mucho cuidado donde pisan. Aguas con la pinta.
Todavía no terminamos. Hay que peinar bien toda la zona, ¿eh?
Esos desgraciados se la pasaron sembrando trampas toda la noche. Por eso hay que estar bien abusados.
Si ven a alguien raro o algo extraño en la hacienda, me avisan, muchachos. Ah, mira, ahí viene la chelo, vamos a tomarnos diez minutos.
Órale, muchachos. A ver, muchachos, acérquense.
Les trajimos tacos sudados de chorizo y papa. Y agüita fresca pa que recuperen las fuerzas, que primero comer que ser cristianos.
A ver. Chelito, yo no me voy a llenar nomás con tacos.
Cállate, ya vas a empezar. A ver, chicos, ándales.
Ahí hay platos. A ver...
Pásame los platos, chelo. Ven, mírame tantito.
Ay... Acérquense.
A ver, se los vamos. A ver, si no, no nos van a alcanzar.
Gracias por la camisa, don porfirio. Faltaba más.
Te tiene que revisar un médico. Te aseguro que estoy bien, señora.
Yo creo que necesitamos un tequilita para bajarle a los nervios. Señorita, usted se comportó en altura.
Mis respetos. Aquí les va.
Eso. Tuyo, m'hijita.
Amor. Y ahora brindo porque tú y mi hija demostraron ser valientes que pueden hacer equipo.
Salud. Don porfirio, ¿podemos hablar a solas?
Sí, sí, claro. Pasa, por favor.
¿estás bien? ¿qué te pasa?
No has dicho nada. Hay cosas que te dejan sin palabras.
Mira, campo, la hacienda cruz es nuestro principal proveedor caña de azúcar y nosotros tenemos que estar por encima de la situación. Imagínate que llega a suceder otro accidente como este y ellos no cumplen con la entrega.
No, licenciado, no fue accidente. De acuerdo a la denuncia que se levantó, fue un ataque premeditado en don dugo heridos, lo cual se sigue por oficio.
¿y esa denuncia la levantó...? El mismísimo porfirio cruz.
Pero yo no he dicho nada de esto. No, bueno, bueno, por supuesto que no, detective, eso queda entre nosotros.
Además, estoy seguro de que mi cuñado está dispuesto a hacer la tradicional contribución a... A su fondo de retiro.
Absolutamente. Lo cual agradeceré, como siempre.
Bueno, pues eso sería todo. Muchas gracias, detective.
Seguimos en contacto. Con permiso.
Adelante. Perdón, detective.
Hasta luego. Nos estamos viendo.
Bueno, así nos aseguramos de conocer cualquier avance en la investigación, ¿no? Cuñado, no cabe duda que tú haces muy bien tu chamba.
No cabe duda. Gracias, manuela.
De nada. Ramiro, como te dije, vamos a peinar toda la zona hasta donde llega la cerca.
Lopecito. ¿de veras a ti no te pasó nada?
No, hombre. Es nomás un raspón porque me caí.
Pero es una cosa de nada. Ah.
Pero se siente bien bonito que te preocupes por mí, chelo. Pues si no te pasó nada, ¡órale!
Ahuecándole a la chamba, que hay mucho trabajo. Órale, a chambiar.
Órale. Vámonos, manuela.
Vámonos. Ándale, juanito.
Uy, compadrito. Se ve que esa chelo te trae cachetando el pavimento, ¿eh?
Y no es mujer fácil, ¿eh? ¿y quién dijo que yo quería las cosas fáciles?
Yo voy a seguir haciendo mi luchita. Pues sí, ¿no?
No hay peor lucha que la que no se hace. Te juro que no tengo idea de quienes hicieron esto.
No me mientas, don porfirio, lo que sucedió es algo grave. Me preguntas si tengo enemigos y yo te estoy diciendo la verdad.
Jamás los he tenido. ¿y cómo puede ser que así de la nada aparezcan unos asesinos que quieran acabar con todo?
Bueno, puedes estar tranquilo. El gobernador se comprometió a encontrar y detener a los culpables.
Pues mientras esto suceda, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Hoy comenzó una guerra en esta hacienda.
¿qué quieres hacer? A partir de este momento, cualquiera que no sea de aquí es un enemigo hasta que demuestre lo contrario.
No quiero que estés aquí si vas a estar corriendo peligro. La ciudad de méxico es más peligrosa, ma.
Renato ya se va. Quiero proponer un brindis antes de que se vaya.
Porque estamos vivos. Salud, ingeniero.
Salud, licenciada. Bueno, si todo esto pasó para que ustedes dos se entendieran...
No todo es malo. Salud.
Salud. Ey, ya llegué.
Ay, ya llegó la rompecorazones de la cantina el solar. Traes babeando al luis ernesto ese.
Ay, no, ni me hables de ese pesado, ¿eh? Que ahorita no lo ando soportando.
Deja que le diga a renato cómo estás hablando de su hermano. No sabía que eran hermanos.
No son hermanos, como si lo fueran. Luis ernesto es hijo de don gustavo rodríguez.
¿el de la azucarera? No, no sabía, pero...
No, yo paso, ¿eh? Por muy ranchero acomodado que sea.
Oye, ¿qué es eso que le dijiste a renato de paloma? Que ella nunca ha conocido el amor, ¿o qué?
Pues sí, imagínate que te obligaron a casarte con un hombre 20 años mayor que tú. ¿y es bonita?
Ay, no me digas que te vas a poner celosa porque renato quiso saber más de ella. Hombre, ya bájale, jefa.
Si te vas a despedir no me digas nada que es mejor así da la media vuelta que yo haré de cuenta que nunca llegamos aquí si vas a decir adiós no lo hagas, amor que no soy tan fuerte no tengo esa suerte por eso te pido un favor miénteme un poco miénteme un poco di que no es cierto di que no es cierto oh, quítame, vida la misma vida y déjame muerto quítame, vida la misma vida y déjame muerto que yo ya estoy muerto por dentro ay, rosa, discúlpame por llegar tan tarde. No te preocupes, apenas voy empezando.
¿todo bien? Me dijo luis ernesto que renato está trabajando en la hacienda de tu marido.
¿listo? Gracias, chelito, por haberles llevado de comer a los muchachos.
Ay, porfirio, ¿qué me dices? Si se lo rete que ganaron, sacaron todas las trampas de la tierra.
Estaban bien peligrosas. Yo no sé cómo puede haber gente tan mala, de veras.
Renato me dice que no podemos confiar en absolutamente nadie, ¿eh? Así que te voy a pedir que traigas ojos bien abiertos.
Así lo voy a hacer. Pero si me lo permites.
Nada de esto había pasado nunca hasta que llegó el tal ingeniero. Yo sé que hay mucho misterio alrededor de renato, pero en este poco tiempo de conocerlo le he agarrado mucha confianza y hasta cariño.
Está bueno. No más te voy a pedir un favor, que mantengas los ojos bien abiertos, porque, a mi parecer, te pasas de confiado.
Para mí, renato es el hombre que puede hacerse cargo de mi familia cuando yo falte. Es que lo último que me hubiera imaginado cuando regresé de la ciudad es encontrarme a renato trabajando con porfirio.
¿y qué pasó? ¿qué pasó con renato?
Pues nada, que cuando me lo presentaron, prácticamente, no dijo nada. Bueno, ¿y ya pudieron hablar?
Sí, él me buscó, me dijo que era mejor que lo habláramos, en vez de estar fingiendo que no nos conocemos. Pues tiene razón.
No, no, no, mi familia no puede saber que ya nos conocíamos. Oye, ¿luis ernesto no le dirá nada a su papá?
No, no creo. Estoy tan confundida.
Nunca me había sentido así. Por un lado, me siento feliz y por otro, la culpa me ahoga.
Paloma, perdón. Perdóname, perdóname.
Es que de verdad nunca me imaginé que ibas a sentirte atraída por ese hombre. Yo solo quería que te divirtieras un rato y ya.
Justo salí corriendo de la feria para poner distancia entre él y yo, y ahora estoy atrapada. La parte más dulce está en el tallo, entre el nudo y nudo, abajo de las últimas hojitas.
Aprendes muy rápido. Extraemos el jugo, lo cristalizamos y lo mandamos a la procesadora de azúcar.
Que sin la hacienda cruz no existiría. Y es gran amigo de mi papá, gustavo rodríguez, de la cañera del valle.
¿estás bien? Sí, estaba pensando.
Nada, olvídalo. ¿no lo viste bien?
No, no, no, muy bien, muy bien, sigue, sigue. No, a ver, ¿tú con ese bracito?
Ándale, seguro sí puedes. Muéstrame una más.
No, no, no, quiero verte a ti. Ay, rosa, no sé qué voy a hacer.
Tranquila, tranquila. A ver, no puedes dejar que se te note.
Tu esposo y tu hija no pueden darse cuenta. Eso intento.
Pero ahora que conozco más a renato, más me gusta. Yo sé, me lo tengo que sacar de la cabeza.
Es que renato es un hombre tan íntegro, tan profesional, tan valiente. Es más, el día de hoy, por proteger a bárbara, salió herido.
¿por qué? ¿qué pasó?
Pues unos hombres se metieron a la hacienda, pusieron unas trampas en los campos y uno de ellos hirió a renato con un machete. ¿qué pasó en la hacienda?
Veo que te estás acostumbrando fácilmente a la vida de la hacienda. Sí.
Ay, a veces siento que nunca me fui de la ciudad con todo lo que ha pasado, pero la vida me puso en el lugar correcto. Te va a parecer raro lo que voy a decir, pero en cuanto te vi llegar, me imaginé que iba a ser fácil para ti conectar nuevamente con tus raíces.
Eres alguien muy sensible. Me fui muy chiquita y sí, había olvidado lo que era estar aquí.
El olor del campo, los caballos, los amaneceres, pero todos esos recuerdos regresaron y hoy me siento muy feliz. Los jornaleros están maravillados con tu carácter y por cómo le entras al trabajo a la par de ellos.
El verdadero corazón de estas tierras está en ellos, en los que trabajan la tierra, en los que la hacen florecer. Eso dice mi papá y hasta ahora yo lo entendí de verdad.
¿qué, qué me ves? Me encanta escucharte hablar así.
Nos estamos poniendo muy intensos, ¿no crees? ¿una carrerita?
¿sí puedes con ese brazo? No me provoques, bárbara, ¿eh?
Vamos, trueno. ¿sí?
Vaya, hasta que aprendiste, juana. Ese está chueco.
Invité a cenar a rosa. Ah, qué bueno.
Juanita, pon otro lugar para renato, va a cenar con nosotros. ¿qué?
¿por qué lo invitaste? ¿por qué no?
La idea era halagar a rosa y ayudarla a acercarse a nuestro hijo. Bueno, pues halaga a rosa.
¿qué tiene de malo que renato cene con nosotros? ¿es que ese siempre se tiene que entrometer en nuestra familia?
¿qué pasa? Tranquila.
Buenas noches. Hola.
Perdón, si quieren, me puedo... No, no, no.
Quédate con nosotros a cenar, ya te van a poner a otro lugar. ¿y a ti qué te pasó o qué?
Luego te cuento. Le va a encantar que cenes con nosotros.
¿verdad? Ándale, tómatelo completito.
Solo porque chelo insiste. Yo no quiero que se resiente tu estomaguito con tanta medicina, ándale.
Llegaste, amor. Sí, es que me quedé hablando con emiliano.
Le conté lo que pasó. Seguro te sirvió hablar con él.
Te vi muy nerviosa y angustiada por renato. No por renato, me angustié como me hubiera angustiado por cualquier trabajador.
Además, arriesgó su vida para salvar la de bárbara. Así es.
Y quiero que las dos sepan que él es el hombre que puede ocupar mi lugar. No te entiendo.
¿de qué estás hablando? Soy realista.
Él puede ser mi sustituto. ¿sustituto de qué?
Pues, para ayudar a bárbara hasta que esté lista para asumir el liderazgo de esta hacienda. Papá, tú siempre vas a ser el patrón de esta hacienda.
No nos adelantemos a nada, ¿sí? M'hijita...
Mira, yo me voy a llevar a esta mujer a la cantina para ver a maría cantar. ¿sí?
Sí, claro que sí. Vayan, les va a caer bien distraerse un poco.
Ándale, vamos, ma, hay que cambiarnos. ¿estás seguro?
Sí, sí, vayan. Y en cañaveral había muchísimas puntas de machetes por todas partes, trampas de animales.
No puede ser. ¿quién quiere hacerle daño a mi amigo porfirio?
No sé, pero quería que lo supieras. Pero eso es algo así como un sabotaje, ¿no?
Porfirio dice que no tiene enemigos. Pero, pues, si es muy querido en toda la región.
¿no tienes idea de quién pudo haber sido? No, no, no, no, no, no, no, no...
No ni idea. Esta, esta te queda increíble, ponte esta.
Ma, ya, no soy pequeño para que me escojas qué ponerme. Hijo, tenemos invitados, ponte esa por favor.
¿sabes qué, hija? Mejor me quedo, todavía estoy nerviosa por lo que pasó.
No, no, no, no, tú dijiste que teníamos que recuperar el tiempo perdido. Sí, pero...
Pero nada, mi papá va a estar bien, mamá. Tenemos que demostrarle que no tenemos miedo.
Ándale, vamos, noche de chicas. Ok, ok.
Oye, por cierto, ¿cómo sigue el ingeniero? Bien, es un hombre rudo.
¿ah, sí? ¿a qué te refieres con eso?
Pues, no más lo sé. Y antes me dijiste que hubo algo que te dejó sin palabras.
Es que lo vi cuando se estaba curando la herida. ¿ah, sí?
¿y qué pasó? Ay, nada.
Bueno, lo vi sin camisa y ya. Ándale, vamos, hay que apurarnos.
Quiero ver a maría cantar. Creo que querían herir a los trabajadores para detener la cosecha de la hacienda cruz.
Menos mal que no pasó a mayores. Eso nos hubiera afectado demasiado porque recuerda que somos sus principales clientes.
Claro, sin la materia prima, se paraliza la comercializadora. Imagínate, renato, eso es demasiado preocupante.
Hermano, ¿qué haces aquí? Oh, ¿qué te pasó?
Luego te explico. Ah, ok.
¿quién más está invitado? Llegó nuestra invitada de honor.
Buenas noches. Gustavo, renato.
Como siempre, tú guapísimo. Y tan guapo como tú, hermosa.
Hacen una pareja increíble. Le dices a tu papá que nada más los caliente dos minutos en el microondas, ¿eh?
Si no, se le queman. Ay, chelito, mi papá se va a poner retecontento.
Con lo mucho que le gustan tus tamales. Sí, pues.
Bueno. Ándale.
Oye, ¿y tus libros para la tarea? No quiero que me regañe el profe que andas dejando aquí las cosas.
Ándale. Sí, chelo, es que quería, el domingo después de misa, ir a dar una vuelta con mis amigas y quería ver si tú me puedes echar la mano y le dices mi papá que voy a estar contigo.
¿sí? Ah.
¿ahora quieres que ande de alcahueta? Fíjate que no, yo no sé mentir.
¿eh? No está bien, lupita.
No está bien que mientas, mejor dile la verdad a tu papá. Sí, además, con lo estricto que es tu padre.
No, m'hijta, irá, vete a tu casa, ándale. Y nosotros vamos a pensar, ¿verdad?
A ver qué hacemos pa que tú puedas salir con tus amigos, pero sin mentir. Gracias, chelo.
Órale. Adiós.
Adiós. No andes de mentirosilla, ¿eh?
No, está bien. Amén.
¿quieres dos tamalitos? No, gracias, hermanita.
Yo nada más venía a que me cuentes un poquito de lo que pasó en la hacienda, paloma me contó algo, ¿eh? Ay, pues unos malosos enterraron puntas de machete en la tierra.
Luego se enfrentaron a bárbara, lopecito y renato. Gracias a dios no pasó a mayores.
Paloma estaba muy preocupada con lo que le pasó al ingeniero tirado. ¿ah, sí?
Sí. Oye, ¿y paloma no se ha confesado contigo?
Llegaron. Ay, maría.
Gracias por venir. Gracias por venir, échenme porras.
Obviamente teníamos que venir. Bueno, espero no hacerlo mal.
No... Pasen, siéntense.
¿aquí? Sí.
Sí, sí, sí, ahí... Mira nada más, dalilah, tu establecimiento está subiendo de categoría.
Pues sí. Parece que llegó gente importante.
Bueno, con permiso. David, buenas noches.
Adios, profe. Señoras, buenas tardes.
Con permiso. Buenas.
¿quién es él? Ah, es un profesor de la escuela del...
Hola. Sí, dos tequilas.
Gracias. Ay, ¿cómo...?
Ay, un tequilita. Lopecito, ¿qué onda?
¿qué pasó, m'hija? ¿por qué tan solo y tan triste?
No, m'hija, aquí ahogando las penas con una paletita. Oye, ¿y qué estabas viendo?
Nada. Estabas viendo...
Nada, guadalupe, no estaba viendo nada. Es la única foto que tengo con la chelo.
Llevábamos a los peregrinos en la posada del año pasado. Ay, lopecito, es que siempre le das mil vueltas al asunto, pero de verdad que tú sí puedes.
Es que ya no sé qué hacer, m'hija, pa conquistarla. Se me ocurre una idea.
¿te la cuento? Va.
Pero primero un helado. No, hombre, hasta dos, m'hija, te invito, ven.
Espérate, espérese. ¿cuántas...?
Van a ser dos paletas pa la niña, por favor. Mira, emiliano, te lo hice con té de menta de mi jardín.
Qué rico. ¿por qué me preguntaste si paloma se había confesado?
¿hay algo que no me estás diciendo? No, nada, te hice una pregunta normal.
Como nuestra sobrina es tan devota. Chelo, te conozco demasiado bien.
Conmigo no te tienes que andar por las ramas. Ay, emiliano, estoy bien preocupada por paloma.
Desde que regresó de la dichosa feria es otra. ¿cómo otra?
¿a poco no la has notado rara? No, con todo lo que está viviendo, con la enfermedad de porfirio.
Sí, pero no es por eso. Pa mí qué es desde que llegó el ingeniero renato tirado a la hacienda.
Es increíble que siendo tan bonita y de tan buena familia, sigas soltera. Ay, bueno, en el amor uno no escoge.
Es el corazón quien lo hace por nosotros. ¿y tu corazón, rosita?
¿ya eligió a alguien? Ay, don gustavo.
Bueno, eso es algo que uno no le puede andar contando a todo el mundo. De eso estoy de acuerdo contigo, rosita, porque lo puede ensalar.
Bueno, pues pasemos a cenar, ya está todo listo. Yo no me puedo quedar, ya tengo un compromiso lo siento mucho.
Entiendo. Bueno, pues es una lástima porque te lo vas a perder, luis ernesto.
Ni hablar, ¿pasamos a cenar? Nosotros sí podemos disfrutar la cena.
¿pasamos? Con permiso.
Sígueme, renato. No puedes irte.
No puedes ser tan grosero. Rosa vino especialmente por ti.
A ver, mamá, yo no la invité, tú la invitaste. Además, no quiero que me escojas novia.
Que noche de fiesta en la cantina ay, pero qué bonito canta. Me encanta, se ve hermosa.
¿bailamos, mi reina? Con permiso, caballero.
Güera, ¿por qué tan arista? ¿se le perdió algo o qué?
¡ey, ey, ey! Ya escuchaste a la señorita.
Estoy... O te vas por las buenas o te despacho.
No estoy molestando a nadie, pero me retiro. Con permiso.
Disculpen, señoritas. Vámonos.
Buenas noches, ya saben cómo es esto. Soy dalilah fuentes, la dueña de la cantina.
Bárbara cruz y mi mamá, paloma. Se ve que todos te tienen miedo acá.
Más les vale. Qué placer conocerte.
Voy por una cerveza. Bonito collar.
Gracias. Sí.
¿sabes? Lo he visto antes.
¿perdón? Que lo reconozco.
Estaba en manos de mi hombre. ¿tu hombre?
Sí. Renato tirado.
Cuando el destino te encuentra eso no es casualidad el amor se vuelve realidad historia escrita en el tiempo que se vuelve tu verdad sin final nunca nada ya será igual