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¿renato? Paloma.
¿qué haces aquí? Me aseguré de que nadie me viera entrar aquí.
No debiste haberme buscado. Será inevitable que nos veamos.
Es mejor que hablemos. Ahora entiendo por qué huiste del palenque después de que te besé.
¿por qué no me dijiste que eras casada? Siéntate.
¿estás enojado conmigo? Decepcionado.
¿renato tirado tiene algo que ver? Exacto.
Anoche fuiste muy grosera con él, ¿por qué? Es que no supe cómo.
Perdóname por no haberte lo dicho. Eres una mujer muy guapa.
Pensé que eras soltera. Discúlpame por haberme propasado.
No, no, no, al contrario, me sentí halagada. Que a mi edad pudiera atraer a un hombre.
Perdón, tampoco quiero decir que tú te sientas atraído por mí. Tranquila.
No supe cómo manejar las cosas. Pensé que era mejor platicarlo a pretender que no nos conocemos.
No, no, no, no, no. No, mi familia tiene que seguir pensando que tú y yo nos acabamos de conocer.
Bueno, olvidemos todo lo que pasó. ¿y si no quiero?
Esa noche salí corriendo porque me dio miedo perder el control. No, no sigas.
¿no sentiste lo mismo? Papá, no puedo confiar ciegamente en él si no lo conozco.
Solo te pido que lo respetes y aprendas de él. ¿aprender qué?
M'hija, si me muero, vas a quedar encargada de todo. No te vas a morir.
Cariño, renato sabe más de cómo se maneja una hacienda moderna que todos aquí, incluyéndome. Ah, pues si es así, que se quede con la hacienda de una buena vez, ¿no?
¡basta! Necesito que te disculpes con él hoy mismo.
Es cierto que me sentí atraído por ti. Pensé que eras soltera y mal interpreté las cosas.
Pero usted se portó a la altura, señora. Bueno, creo que ya dije lo que tenía que decir.
No quiero incomodarla. Con permiso.
No, si no me incomodas. Me incomoda lo que siento.
Renato se quejó contigo. No, no me dijo nada.
Y no hizo falta, yo lo vi todo. ¿qué te pasa con él?
Papá, es que solo de pensar que está ocupando tu lugar me asusta. Yo no quiero perderte.
No me lo puedo permitir. Cariño, tarde o temprano, esta hacienda va a ser tuya.
Necesito que veas cómo opera, cómo manda, cómo trabaja, cómo decide. ¿y si no quiero aprender a él?
Por favor. No me des la espalda, ¿sí?
Por favor. Esta hacienda es mi legado.
Si no, ¿qué caso tiene que hayas venido y que hayas regresado de la ciudad? Vamos.
Renato nos espera. Es que esa noche en el palenque, sentí como si se hubiera despertado algo en mí, que tenía dormido.
Te veo, me tiemblan las piernas, me arde la piel. Y me da muchísima culpa.
No digas más. Yo no soy ese tipo de hombre.
No vine a esta hacienda a provocar nada que no tenga que pasar. No, yo tampoco soy ese tipo de mujer.
Y aquí estoy. Ay, chelito.
¿no has visto al ingeniero? Es que quedó de verse con don porfirio ahí en la bodega, pero no aparece.
Bueno, ¿qué me viste cara de tu achichincle o qué? ¿yo qué voy a saber?
Ay, me la pones bien difícil, de veras, dios mío. Es que te pones tan bonita, sonrojada, así cuando te encorajinas.
Ya, ya, desaparece de mi vista. Y agradece que me urge llevarle su café a paloma, que si no greñas te iban a faltar.
Ay, a ti labios, pa tanto beso que yo te diera. Ay, menos.
Me tengo que ir. Ah, también le traje esto que se le cayó el día de la feria.
¿me lo puedes poner? Sí.
Paloma. Permiso.
¿qué pasa entre ustedes dos? Sí, sí, claro que lo voy a resolver.
Solamente necesito un poco más de tiempo. Gracias.
Sí, señorita. Perdón, pero no me voy a tardar.
Ernesto. Rosa, ¿qué haces aquí?
Sorpresa. Dame, dame.
Está increíble, gracias. Ya sabía que te iba a gustar.
Pero la sorpresa no es el cuadro, sino mi visita. El contacto que tengo ahí en la hacienda cruz me dijo que renato paró un problema con los jornaleros.
¿ah, sí? ¿por qué?
Atraso de pagos. Hasta les llevó carnitas, ¿usted cree?
¿carnita? Ese renato soluciona todo.
Cómo me hubiera gustado que mi hijo luis ernesto sacara tantito, una astillita de esa madera de líder. Pero su hijo también tiene lo suyo.
Eh, pero bueno. Necesito que sigas alborotando a los trabajadores de la hacienda cruz.
Necesito desestabilizarla desde adentro con muchas sorpresitas. Pero tan pronto, ¿está seguro?
A ver, pero ya. ¿me tembló la voz para darte la orden o qué?
No, pues no, bueno. Bueno, y también quiero y necesito que renato no se dé cuenta que nosotros estamos detrás de todo esto.
¿podrás hacerlo? Ah.
¿y cuándo le he quedado mal? No, pues si para eso me pinto solo.
Usted lo sabe. ¿cuánto tiempo más vamos a estar esperando?
Disculpe la demora, don porfirio. No pasa nada.
¿bárbara? Te quiero ofrecer una disculpa por lo de anoche.
No quería faltarte el respeto. No es necesario.
Bárbara ya entendió lo importante que es que ella aprenda todo sobre la hacienda y que tú eres el hombre indicado para enseñárselo. Pues si ella está dispuesta, yo también lo estoy.
Paloma, ¿qué pasa? Nada, tía, nada.
Lo vi, vi cómo te ponía el collar y me di cuenta cómo lo mirabas. ¿qué viste?
¿que le pedí que me pusiera un collar que se me cayó? ¿desde cuándo tienes la confianza de pedirle algo así a un perfecto desconocido?
Esa no eres tú. No, no soy yo, y aún así lo hice.
Te desconozco, paloma. Y lo volvería a ser.
Ese hombre puede malinterpretar. Tú eres la señora de la casa, esposa de porfirio.
Y ese hombre debe saber cuál es su lugar. Y tú también.
Yo sé muy bien cuál es mi lugar desde que me obligaste a casarme con porfirio. Ya llegué, gracias por dejarme ensayar.
Cáete con el pago de tu ensayo. Ay, ¿me vas a cobrar?
Claro que no, maría. ¿cuándo te he cobrado?
No, pues, nomás pregunto. Pero, sí cáete con el chisme, ¿cómo le está yendo a mi hombre en la hacienda cruz?
Ah, eso. Bueno, los jornaleros lo respetan mucho.
Sí, eso ya me lo dijo lopecito. ¿qué más?
¿entonces para qué preguntas? Lo que quiero saber es cómo lo ven las viejas de aquel lado a mi hombre.
Bueno, lo único que te voy a decir es que se veía guapísimo en la cena de bienvenida de barbarita, ¿eh? ¿barbarita?
Ajá. ¿y ella quién es?
La hija de don porfirio que vivía en la ciudad de méxico. ¿y es bonita?
Ajá, es muy bonita. Voy a acomodar las cosas.
Bien, pues ahora que las cosas están claras, los dejo para que se entiendan. No me gusta este acuerdo, pero a mi papá no le voy a negar nada.
No nacemos sabiendo. Dame una oportunidad.
Estoy aquí. ¿qué esperas?
¿conoces una caña? Yo nací aquí.
Las veo desde chiquita. Una cosa es verlas y otra cosa es conocerlas.
Ah, ¿esa es mi primera lección? ¿y cómo se coló renato esa cena?
No, hombre, si don porfirio casi casi le pone alfombra roja. Y paloma se reía hasta de los chistes que ni echaba, ¿eh?
Paloma es la esposa de don porfirio. No, a mí esa no me interesa.
Háblame de la hija. Más allá de que somos familia, bárbara es mi amiga.
Las mujeres con las amigas son una, pero nomás llega un hombre que les mueve el tapete y mira, ay, les cambia hasta la voz. Ay, que a bárbara no le interesa a tu hombre.
Si en la cena lo trató bien mal, yo lo vi. Tú no entiendes nada.
Ese es el problema. A renato le encantan las viejas rejegas.
¿mm? Lo más dulce de la caña está en el tallo.
Entre nudo y nudo. Justo abajito de la última hoja que sale.
Ok, ¿y para qué yo necesito saber todo eso? Sí sabes que lo puedo aprender desde una aplicación de inteligencia artificial, ¿no?
Con esto, tu abuelo y tu padre levantaron esta hacienda. Le encontraron lo dulce a la vida y le dieron mucha prosperidad a la gente.
Si quieres seguir los pasos de tu padre, será mejor que le veas lo dulce al camino y no te claves en lo amargo. Esa frase sí la deberías anotar.
¿entonces qué? ¿le da un sí a mi plan?
A veces me das miedo, brayan. Piensas igualito que yo, me encanta tu idea.
Bueno, creo que sí. Ni te imaginas quién pasó a ver a luis ernesto.
No, ¿quién? Rosa.
La hija de los martínez lozada. ¿cómo?
¿la hija del gobernador? Sí, me encanta para nuera.
Ya es hora de que nuestro hijo siente cabeza, ¿no crees? Es una de las familias más respetadas aquí en san luis potosí.
Su fortuna, de las más cuantiosas de la región. Vaya, hasta que tu hijo sacó algo de su padre.
¿y ahora esa miradita? ¿a qué se debe?
Que me encantas, georgina. Georgina.
Bueno, me encantas, georgina. Qué lástima.
Tengo mucho trabajo. Me conoces muy bien.
Sabes lo que me apasionan los caballos. Pues sí, en la secundaria no dejabas de hablar de los caballos pura sangre.
Sí, si yo pudiera dedicarme solamente a su compraventa, pero bueno. Pero eres el heredero de la empresa de tu padre.
Tienes que asumirlo. Sí, ya sé, ya sé.
Con permiso. Pasa, eva.
Tiene cita con los contadores y llamó al señor fernández. Fernández es un proveedor muy complicado.
Oye, ¿y se escuchaba todavía que estaba molesto? No, que renato habló con él y pues los negocios siguen en pie.
¿en serio? ¿sí?
Renato está en todo, ¿no? Sí, es muy buena en lo que hace.
Bueno, era. Con permiso.
Y usted tiene que ir a la contaduría. Sí.
Me gustaría quedarme, pero necesito ir a... Yo sé, no te preocupes.
Prométeme que nos vamos a ver muy pronto. Sí, te lo prometo.
Y en cuanto me desocupe, te busco, ¿ok? Oye, y gracias, gracias por lo que...
No hay nada que agradecer. Ven acá.
Prepárame un memorándum para que contabilidad quite a renato de la nómina. Y me lo dejas en el escritorio.
Sí, señora. Rosa.
¿qué tal te fue? Increíble.
Al luis ernesto le encantó el cuadro. Ay, me alegro tanto.
Solo que tiene mucho trabajo y me voy a tener que ir. Tranquila, tengo muchas ideas para hacerlo entrar en razón, nuera.
Quiero que me piques este cilantro finito, finito. Sí, cómo no.
Oye, chelo, ¿estás bien? Como que andas bien callada.
Estoy concentrada en mi trabajo. No como tú.
Ay, pero no te ves concentrada. Más bien te ves preocupada, ¿no?
Oye, manuela. ¿tú ya viste al nuevo administrador?
Ay, ¿cómo que sí lo vi, chelito? Pues, ¿qué no te acuerdas?
Yo misma serví la cena donde estaba de invitado. Me puse re nerviosa.
Oye, está como quiere el condenado, ¿verdad? Ya me di cuenta que no usa anillo de casado.
Eso quiere decir que cualquiera de nosotras podría hacer su luchita con él. Luchita, ni que luchita.
¿de qué estás hablando? ¿me estás haciendo una limpia?
Dale, dale. Dale más duro.
Dale más duro. A lo mejor así puedo pegar mi chicle con el ingeniero.
Ay, ya. Pícalo bien chiquito, ándale.
Y ya no te estés hablando burradas. ¿y tú de qué te ríes?
¿quieres colgar la ropa que se la va a llevar el viento? Ay, ya.
Ay, manuela, de veras. Te va a dar algo, ya.
Si chelo tiene razón. Ni yo misma me reconozco.
Eres una mujer muy guapa. Pensé que eras soltera.
Discúlpame por haberme propasado. No, no, no, al contrario, me sentí alagada.
Me sentí como si se hubiera despertado algo en mí que tenía dormido. Te veo, me tiemblan las piernas, me arde la piel.
Y me da muchísima culpa. No diga más.
Yo no soy ese tipo de hombre. No vine a esta hacienda a provocar nada que no tenga que pasar.
Yo tampoco soy ese tipo de mujer. Y aquí estoy.
Pero le gusté. Sí le gusté.
La caña se corta casi al ras del suelo para que retoñe de nuevo. Para aprovechar la parte más dulce, la transportamos de inmediato para evitar la pérdida de sacarosa.
Así es. Y para saber todo lo que yo ya sabía, ¿me tengo que morir de calor aquí?
Pues como bien dicen, el ojo del amo engorda el ganado y en este caso, pues, endulza la caña. Uy, el poeta.
Hombre, deberías de escribir un libro de refranes, ingeniero. La tierra no se hereda solo por sangre.
Nadie respeta a quien no sabe. Ay, pues mira, yo no le debo nada a nadie.
Ni le tengo que demostrar nada a nadie. Ah, claro, lo que pasa es que tú sabes tanto que por eso no aprendes.
Pero, ¿por qué no me enseñas algo a mí? Yo feliz de aprender.
¿vas a tomar tu siesta como siempre? Sí, tú sabes que no la perdono.
Ah. Me extrañó no vértelo puesto cuando regresaste de la feria.
Sí, lo que pasa es que... Ay, había tanta gente que me dio miedo que se me perdiera.
Es un regalo muy especial que bárbara diseñó solo para mí. Y hablando de nuestra hija...
Bueno, ya se disculpó con renato. Los dejé solos para que se vayan entendiendo.
Porfirio, yo no creo que sea buena idea que ellos dos trabajen juntos. Mira, es que con los desplantes de bárbara, ¿qué tal que lo ahuyenta y se quiere ir?
Pues espero que no. Por el bien de ustedes y de esta hacienda, espero que se lleven bien.
¿qué no te queda claro, flaco? Mira, brayan.
Una cosa es sabotear la hacienda cruz, y otra muy distinta es traicionar a la raza. ¿y si se nos muere uno?
Te pago para que obedezcas. Aprende de pancho, que oye y obedece.
Ya, güey, agárralo. ¿ya hablaste con renato?
No. Todavía no le digo cuáles son mis planes con la hacienda cruz.
Si se lo digo ahorita, sería capaz de echarse para atrás. Renato te debe todo.
Siempre te has sido fiel, cuñado. Sí, cuñado, pero a pesar de donde viene ese canijo, le gustan las cosas legales.
Ah, quien no lo conozca creería que es un santo. Pues sí, a él no le gusta mentir.
Y todavía porfirio lo tiene a prueba. Igual en algún momento vas a tener que explicarle lo que piensas hacer con la hacienda cruz.
Sí, sí, sí, sí, lo sé, lo sé, lo sé. Pero ya buscaré el momento para decírselo.
No me presiones. No, no, no, qué calor.
Nos vamos a morir. Es para que veas por todo lo que tiene que pasar un campesino cuando corta la caña.
Mira, esta espuma son larvas. Se meten en el tallo, lo barrenan y lo dejan hueco.
Sí, ¿y? ¿y?
Hay que tener mucho cuidado con las plagas porque pueden tumbar muchos meses de trabajo. Bueno, para eso estás tú, ¿no?
Aquí trabajas. ¿sabes qué?
Con tu actitud no se puede. Voy a ponerte un par de condiciones.
¿tú? ¿tú condiciones a mí?
No, chiquito. Aquí las pongo yo.
¿y sabes qué? Esta clase se acabó.
Perfecto. Suerte en el camino a la casa.
Cuidado con los animales. Déjame entrar en tus sueños y déjame tener qué bonita canción.
Gracias. No, en serio te lo digo.
Me alegraste mi día, gracias. Ay, lo que pasa es que tú estás bien contentota porque renato está bien acomodado en la hacienda cruz.
No. No, no, no.
Traigo el pendientito de la barbarita. Ay, ahí vas.
Ya te dije que esos dos no se entienden ni por señas. Además, ¿de qué te preocupa si renato nada más tiene ojos para ti?
No. Renato ve a muchas.
Nada más que yo lo conozco y lo acepto como es. Renato es un misterio para todos.
¿y cómo se conocieron, eh? Renato me salvó de unos tipos que intentaron abusar de mí.
Yo apenas tenía 15 años. Y él se enfrentó a ellos arriesgando su vida.
No, qué fuerte, no, no quise... Desde ese momento, él tiene ojos para todas y yo no más para él.
La niña estaba bastante alterada porque la dejaste ahí abandonada a su suerte, hombre. Pues ella dio por terminada la jornada y pues yo ya no tenía nada que hacer.
¿y qué? ¿no se entendieron ni tantito?
Lo intenté, pero ella es muy pesada. Yo no sé quién se cree.
Pues es la hija del patrón. Tenle paciencia, hombre.
Pues sí, le echo ganas porque me lo pidió don porfirio y sé lo importante que es para él. Pero si ella no quiere, pues ¿qué le voy a hacer?
¿quién se cree? ¿qué pasó?
Ese mentor, ese salvaje que me pusiste, me dejó tirada en medio del cañaveral. Esas cosas no parecen de él.
Es un patán. No, es un bruto.
Y además tiene unos aires de grandeza. Se cree un sabiondo.
Bueno, tal vez tenía algo que atender y... A ver, papá, escúchame bien.
No lo necesitamos, ya despídelo. Eso es imposible, hija.
No puedo creer que en toda la región él sea el único que nos puede ayudar. Gustavo rodríguez es el hombre más importante del negocio azucarero en méxico.
¿y eso qué tiene que ver con él? Es nuestro principal cliente.
Y renato es su hombre de mayor confianza. Así es que vas a tener que poner de tu parte.
No me puedes obligar. Así como le pedí a él que hiciera un esfuerzo contigo y lo cumplió, ahora te lo pido a ti.
Mamá, mamá. Perdón por despertarte.
Necesito salir de la hacienda. ¿vamos de compras?
Sí, hija. ¿me baño y te veo abajo?
Ajá. Si te vas a despedir no me digas nada que es mejor así da la media vuelta que yo haré de cuenta que nunca llegamos aquí si vas a decir adiós, no lo hagas, amor que no soy tan fuerte no tengo esa suerte por eso te pido un favor miénteme un poco miénteme un poco di que no es cierto di que lo siento quítame en vida la misma vida y déjame muerto quítame en vida la misma vida y déjame muerto que yo ya estoy muerto por dentro la señorita bárbara y el renato se van a dar pero de golpes, fíjate, porque tiene un carácter que sacan chispas.
Pues ojalá sacaran chispas nada más entre los dos. ¿cómo está el caldo?
Gallina vieja hace buen caldo. No, y perdóname la comparación, pero este te quedó más buenísimo que tú.
¿me estás diciendo gallina vieja? Sí le dijiste.
No, no, no, no, no, no seas liosa. A ver, por favor, chelo, yo no te dije eso.
Sorda no estoy. Tampoco te dije...
Eso fue lo que dijiste. Y encima voy a tener que volver a limpiar la cocina.
Mira, desaparécete de mi vista, ¿eh? Si quieres te...
Hoy no estoy humor, hoy no... ¡vete!
Ándale! Ándale!
¡eres el puro mal! Ay, este lopecito.
Es hijo de la mala vibra. Lo corre y se ríe.
Le doy sus guantones y parece que le hiciera cariñitos. ¡hombres!
¿y tú? El tiradero, recógelo.
Si es alacrán, te pica. Hace que no ve nada.
Llegarías a mi vida como aquel rayo de luz que fue me encantó. Sí.
Alejabas todo el mal con solo ver de cerca tu mirada ¿hoy llegas temprano? ¿qué?
¿cada día me extrañas más? Una cerveza, por favor.
Qué bueno verte. Ya me hacía falta estar aquí.
Yo feliz. Gracias.
Salud. Salud.
Que nunca falte. Y si falta, que no haga falta porque me tienes a mí.
Vaya día para tirar de la basura. Quédate conmigo.
Yo puedo hacer que se te quite el coraje. Esa sonrisa siempre me alegra el día.
Voy por un tequila, para brindar. ¿por qué me dará tanto coraje esa mocosa?
Que me oiga dios ya nunca volveré a creer en tu ingrato amor que solamente vino a robar felicidad a mostrarme que... Ay, qué paz.
Necesitaba venir de compras porque todo lo que tengo de la ciudad de méxico no me queda para la hacienda. Ay, hija.
Bienvenidas. Ay, no.
Me encanta este. Seguro se te ve divino.
Me lo tengo que probar. Señorita, ¿dónde está el probador?
De este lado, por favor. Ay, gracias.
Bueno, avísame si no te queda para preguntar por otra talla. Sí, ma.
Gracias. Ay, me encanta.
Uf. Oye, ma.
Entró a probarse un vestido. Ay, gracias, señorita.
Mami, guau. Nunca te había visto así, tan sexy.
Hija. Me encanta.
No, a mi papá le va a fascinar. Yo creo que sí, sí, nos lo necesitamos llevar.
¿tú crees? Claro.
Nada más me lo puse por curiosidad, ¿verdad? No, sí, pero sin bra para que se vea todavía más atrevido.
Ay, qué bárbara. Porfirio.
Te ayudo, te ayudo. Ven.
Gracias, charo. Se me olvidaron mis pastillas.
Sí, pero a mí no. Ándale.
Tómatelas. ¿está todo bien, patrón?
Eh, ya hice las paces con esta canija enfermedad que es terca, pero yo más. Gracias, charo.
Sí. Y ahora, hablemos de lo que realmente importa.
¿qué? ¿cómo viste a mi hija y a renato?
Bien, bien. Bueno, ya sabe que la niña barbarita no es así fácil, fácil, no es...
Pero yo creo que si alguien va a poder con ella, va a ser el ingeniero. Pues mi hermano fue campeón en la feria, ¿no?
¿en charrería? ¿o no?
Ya está. Eso.
Airecito. Eso.
No entiendo cómo me convenciste de comprar ese vestido, hija. Ay, ¿por qué no, mama?
Eres joven, bella, se te va a ver divino. Gracias.
Estoy segura de que mi papá va a mejorar. Lo que no entiendo es por qué está tan terco con que trabaje con ese hombre.
Dale gusto, ¿qué te cuesta? Es que no soporto a renato.
Mira, renato tiene que estar ahorita en la hacienda porque tu papá lo necesita. Ay, es rodrigo.
Ay, salúdamelo. Hola, ro.
Hoy me quedo hasta que amanezca a brindar por tu amor gracias. No, hombre, ahorita regreso.
¿y luego ya se te pasó el coraje? Porque venías bien enchiladito.
Uno cree que la va a tener tranquila y pasa todo lo contrario. ¿no será culpa de mi bárbara?
No me gusta hablar de quien no está presente. No, hombre, es que yo la conozco, ¿eh?
Explota cuando menos te lo esperas y anoche la traía bien agarrada contigo. Es tan diferente a su madre.
Si a poco la conoces tanto. No, pero, pues, con solo verla te das cuenta de qué clase de mujer es.
Pero tú sí la conoces bien. Tú dime.
Pues yo diría que tú y paloma tienen algo en común. ¿qué cosa?
Pues es que realmente nadie sabe cómo son. Pero a ver, te puedo contar tantito de ellas.
Claro, te escucho. Bueno, para que entiendas un poquito más, cuando somos jóvenes, tenemos ilusiones.
Bueno, a paloma le tocó casarse con un hombre 20 años mayor que ella. Luego tuvo una hija, bárbara.
Y, bueno, ella nunca supo lo que es el verdadero amor. Pues eso no lo aguanta cualquiera.
Va a sonar feo lo que voy a decir, pero... Creo que paloma es el claro ejemplo de lo que muchas no quisiéramos ser.
Ay, qué bárbaro, es tardísimo. Ah, por fin llegan mis dos tesoros.
Perdón, pero es que se nos fue el tiempo. No dejamos de pensar en ti ni un solo minuto.
¿tú crees? Hasta mi mamá se compró un vestido para ti.
Bárbara, eso no se dice. Me alegra que quieras lucir bien para mí.
Ustedes son lo que más amo en mi vida y en este mundo. Te amo, pa.
Gracias, juana. Permiso.
Hijo, ¿vas a salir? Sí, ma, ¿por?
Pensé que cenarías con nosotros. No, ma.
Ay, no sabes qué gusto me dio ver a rosa. Me encantaría volver a verla.
A ver, pues cenen ustedes que seguramente tienen mucho que chismear, ¿te parece? Te amo.
¿qué será? Tú y yo carnal, es que...
Es que no puede ser coincidencia que me la encuentre de nuevo. Esa mujer es la reina de mi vida.
No sabía que la conocías. Sí, la conocí el otro día en la feria y desde ahí no paro de soñar con ella.
Pues ni cómo ayudarte, hermano. ¿qué?
¿pensabas que tú eras el único que se podía enamorar? Yo no estoy enamorado.
Ay, ¿a poco ya te olvidaste la palomita que conociste ahí en la feria? Esa palomita ya voló.
Tiene dueño y yo lo respeto. Uy, carnal, es que...
Ya me vi. Ella despertándome todas las mañanas con su melodiosa voz y yo teniéndola entre mis brazos y viéndole sus ojitos y su boquita.
Ah, bueno, una cerveza más y le pides matrimonio. Pues de una, ¿no?
Otra, por favor. No importa lo que ellos digan y si algún día nos descubren déjanos solos, juana.
Sí, señor. ¿qué pasó?
¿ya está? Ya.
Mis muchachos están trabajando lo que quedamos. Perfecto.
Mantenme informado, ¿sí? Descanse, patrón.
Vamos, vamos. Traigan todos los machetes y las trampas que vamos a armar una fiesta en los cañaverales.
¿qué estás esperando? Órale!
Órale, movidos! Órale!
¿ya me vas a hacer caso? Ya estamos empezando la guerra por nuestro reino.
Nada más excitante que el poder. Me enteré por lopecito que no se la pusiste fácil a renato.
Tienes que respetar a ese hombre. Ay, ya me lo dejaste bien claro, pa.
Y, por cierto, me gustó mucho que lo halagaras la otra noche. Se ve que es un hombre muy profesional.
Trató muy bien a los jornaleros, arregló el problema. Mira, finalmente, es un hombre de campo.
Bárbara no está acostumbrada a tratar a ese tipo de hombres. Bueno, pues se va a tener que acostumbrar.
¿verdad, hija? Ajá.
Negaré la verdad ey, ey, ¿te acuerdas de mí? ¿cómo olvidarte si eres el tipo más pesado que conozco?
Ey, no me juzgues tan fuerte, por favor. Estoy trabajando.
Y además, cuidado con eso que la última vez me bañaste. Ey, ¿algún problema, maría?
No, un cliente más que piensa que porque canto en la cantina soy fichera. Ey, no, no.
Yo jamás pensé eso de ti. Oye, y cóbrele la cerveza al doble, ¿no?
Chance y con eso pago lo de la lavandería del vestido que me ensuciaste en la feria. Y además, ya vete, ya terminé de cantar.
No, espérame. Yo te dije que te vayas.
A ver, tú no eres músico. Ya vete, por favor, a tu lugar.
Luis ernesto... Regresa la tu mesa.
Ay, yo ya estoy muy cansada. Me voy a dormir.
Te alcanzo. Buenas noches, mi amor.
Buenas noches, ma. Descansa.
Pa, para mí ha sido muy difícil saber que estás enfermo. Pero siento que para mi mamá ha sido peor.
Sí. Ha estado muy nerviosa últimamente.
No le vayas a decir, pero sé que se quiere arreglar un poquito más para ti. Bueno, tu madre para mí es y siempre ha sido la mujer más hermosa.
Ay, los amo tanto. Son un gran ejemplo para mí.
Una hermosa pareja. Carnal, es que tienes que ayudarme.
Esa mujer es todo para mí. Ya estuvo bien de canciones por hoy.
Otro día la seguimos. No, no, no seas gacho.
Tú conquistas más mujeres que yo, por favor. Ah, ¿sí?
Ya se me hizo tarde. Mañana hay que levantarse temprano, vámonos.
No, carnal, me quiero tomar otra. Es que creo que vas a salir otra vez a cantar, por favor.
Un ratito más, no. Buenos días.
Buenos días. Parece que tuviste un sueño bonito.
Tú sabes que nunca me acuerdo de lo que sueño. Perdona, mi amor.
Con esto de la enfermedad, hace tiempo que no tenemos intimidad. Nuestro matrimonio está basado en otras cosas.
Y yo estoy bien con eso. Buenos días, lopecito.
Buenos días, niña. Que no me digas niña, ¿no ves que ya soy una mujer?
Tiene razón, señorita. Tampoco, señorita.
Bueno, a ver ya, lopecito. ¿dónde está el señor, el que se cree el dueño de esta hacienda?
Renato. Ah, mira, a él sí le dices por su nombre.
Tiene razón, bárbara. Pues ya se metió a los cañaverales.
Fue inspeccionarlos desde ese rato antes de que se metan los muchachos. Perfecto, pues vamos a trabajar.
Sí. Yo sé que te criaste lejos de acá y tú no creciste con nosotros ni nosotros contigo.
¿y eso qué tiene que ver? Pues que así como tú ya no eres una niña, nosotros los que estamos en el campo no somos brutos.
¿tú crees que yo pienso eso, lopecito? Es que la gente de la tierra tenemos otra madera, m'hija.
Y a veces somos un poco brutos, pero no es por maleducados. Por ejemplo, el renato es un hombre muy preparado.
Ay, dale con él. Ya, para.
Solo te pido que le des una oportunidad, bárbara. Ay, ya te dije que lo voy a pensar.
No hay nada que pensar. ¡cuidado, no te acerques!
¿qué te pasa? ¿por qué me estás hablando así?
A ver. ¡no, no, no!
¡hay una trampa de animales! ¡y hay machetes!
Pusieron trampas para lastimar a los trabajadores. Se ve que tenemos algún enemigo cerca capaz de matarnos con tal de parar la producción de la hacienda.
¿qué vamos a hacer? Ustedes váyanse, yo voy a seguir revisando.
No, nosotros vamos a ir contigo. Sí.
Con cuidado. Por aquí.
Eso, barbarita, por acá. Aquí hay otra, cuidado.
Hijos de la fregada. Ve nomás.
Por acá. Síganme.
Apúrate, lola. ¿qué hubo, manuela?
Buenos días. Buenos días.
Chelo, ¿qué sabes de dalilah, la dueña de la cantina donde canta maría? Tú no deberías estar con nosotros, bárbara.
Ya te dije que yo voy a ir con ustedes. Cuidado, aquí hay un hilo, hay más trampas y más machetes.
Pusieron trampas por todo el cañaveral. Pero ¿por qué?
No sé, tenemos que averiguarlo. Hay machetes.
Por aquí. Ay.
Presten atención. Por aquí.
Sí. ¡cuidado, renato!
¡cuidado, lopecito, cuidado! ¡barbarita!
¡cuidado! ¡cuidado!
¡vámonos, vámonos! Cuando el destino te encuentra eso no es casualidad, el amor se vuelve realidad historia escrita en el tiempo que se vuelve tu verdad sin final nunca nada ya será igual